Nadie esperaba este resultado, ni los medios de comunicación, ni los analistas políticos, ni las encuestas. Pero lo cierto es que Donald Trump se convierte de esta forma en el presidente número 45 de la historia de los EEUU. A falta de finalizar el recuento en los estados de Michigan, Minnesota, New Hampshire y Maine –35 votos electorales en total-, Trump ha superado los 270 compromisarios que le eran necesarios para hacerse con la victoria, concretamente 288 por los 215 de la candidata demócrata Hillary Clinton –a falta de los 35 restantes-.
Los primeros resultados arrojados durante los recuentos en los estados de la costa este, ya vaticinaban lo que nadie quería reconocer, Donald Trump se ponía en cabeza de una forma muy clara. Si bien es verdad, que tanto Nueva York, Virginia, New Jersey, Connecticut, Massachusetts, Delaware, Vermont y Maryland, todos ellos pertenecientes a la costa de Nueva Inglaterra, caían en manos demócratas. Al mismo tiempo, los estados del interior iban uno a uno tiñéndose de rojo –color republicano-. Indiana, Kentucky, Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Penssylvania, Virginia Occidental, Tennesse, Alabama, Mississippi, Arkansas, Luisiana, Missouri, Iowa, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska, en definitiva, estados que en principio sí que se encontraba dentro de la normalidad que fueran a parar a territorio republicano.
El punto de inflexión llegaba con el recuento en los estados de Florida y Ohio. En el primero, de mayoría latina, todo el mundo esperaba que fuera Hillary Clinton la vencedora, pero conforme avanzaba el escrutinio la distancia entre los dos candidatos era ya evidente, Trump se hacía con Florida contra todo pronóstico. Luego llegó Ohio. Territorio, al igual que Aragón en el Estado español, que se convierte en el termómetro de lo que al final sucede a nivel estatal. Y al final, Ohio ha caído en manos de Trump de forma abrumadora.

Por su parte, los estados de la costa oeste, California, Oregón, Washington y Nevada, estado con mayor porcentaje de población hispana, iban a parar, tal y como era previsible, al bando demócrata. La cuestión fundamental, y que a la postre resultaría clave, llegaba con el recuento de votos en Michigan y Wisconsin. Ambos territorios siempre demócratas. Lugares donde los sindicatos y los movimientos sociales tienen una importancia absoluta.
Pero no era la noche de Hillary Clinton, y aquí fue donde la balanza se ha inclinado de forma definitiva hacia Donald Trump. El primero de los match ball que debía salvar Hillary Clinton para seguir teniendo opciones, muy ajustadas eso sí, pero con opciones, el recuento en el estado de Wisconsin, vaticinaba la victoria de Trump. Pero ya no solamente en el propio estado, que también, este territorio se convertía en el golpe de efecto definitivo que convertía a Trump en el nuevo presidente de los Estados Unidos.
De esta forma, el candidato republicano vence por más de 30 compromisarios, es decir, de una forma clara y rotunda a la candidata demócrata. Un varapalo que resonará por mucho tiempo en los anales de la historia de las presidenciales en Estados Unidos. Algo así como el ‘maracanazo’ de Uruguay a Brasil en el mundial de fútbol de 1950 en Río de Janeiro. Por su parte, Hillary Clinton ya ha llamado a Donald Trump para felicitarlo por la victoria.
Y finalmente como dato curioso y según ha explicado la CNN, el 53 % de las mujeres ha votado por Donald Trump. Al mismo tiempo, el candidato republicano ha conseguido más porcentaje de voto latino que sus dos antecesores, John McCain y Mitt Rommey. Sin duda unos datos enormemente significativos a la hora de inclinar la balanza hacia el republicano.
Así pues, a partir del 20 de enero de 2107, el magnate americano tomará el puesto de la presidencia de los Estados Unidos de manos de Barack Obama y se convertirá en comandante en Jefe del ejército americano. Una imagen que quedará grabada para la posteridad en la historia de la política estadounidense.
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— AraInfo (@arainfonoticias) November 9, 2016




