Donald Trump debe pagar el rescate de un cazabombardero F-100 de la USAF estrellado en el Moncayo

En la tuca del Moncayo permanecen los restos de dos aviones militares de la USAF estrellados en la montaña a la espera de que el gobierno USA se haga cargo de su recogida y limpieza.

La instalación aeroportuaria de Zaragoza siempre ha tenido dos grandes losas sobre ella que han impedido su desarrollo natural como principal aeropuerto del cuadrante noreste de la Península Ibérica y nudo de comunicaciones del sur de Europa. De poco sirve presumir de la maravillosa situación geográfica de la capital del país -ya saben, Zaragoza dista 300km de Toulouse, Barcelona, Valencia, Madrid, o Bilbo- cuando desde los gobiernos españoles siempre se le ha considerado, en el mejor de los casos, una instalación civil auxiliar, y ha preponderado siempre su uso militar.

La primera gran losa que lastra su desarrollo es que el aeropuerto de Zaragoza siempre ha dependido de la administración hispano-madrileña. Y esta jamás lo ha considerado en su agenda, priorizando las instalaciones de Madrid hasta convertirlas en un gigantesco monstruo en el que cuesta más cruzarlo que llegar en tren desde la capital castellana hasta la nuestra. El edificio del Aeropuerto Civil de Zaragoza fue inaugurado en 1940, y permaneció en su estado original, con leves actualizaciones de mantenimiento, y sin mejoras ni ampliaciones, hasta el año 2008. ¡Que 70 años no es nada! diría el porteño. A pesar de todas las trabas, en la actualidad, el Aeropuerto de Garrapinillos es el segundo aeropuerto más importante del Estado español por volumen de carga transportada, solo por detrás del de Madrid, y por encima de los de Barcelona o Gasteiz. Sin embargo su número de pasajeros sigue estancado, porque para la administración civil española sigue sin existir. Sirva como ejemplo que el de Garrapinillos debe ser el único aeropuerto de Europa de una ciudad mayor de 500mil habitantes sin conexión ferroviaria -o metro, o tranvía- entre sus pistas y el centro de la urbe.

La segunda gran losa es su uso militar preponderante. El complejo aeroportuario de Zaragoza consta, además de la terminal civil, de una de las más importantes Bases Aéreas militares de Europa. La Base Aérea de Zaragoza cobra importancia cuando el dictador y genocida Franco necesita desesperadamente salir del aislamiento internacional al que le tenían sometido todos los países democráticos. Consigue desbloquear la situación con un matrimonio de conveniencia: los Pactos de Madrid de 1953 firmados entre el Estado franquista y los Estados Unidos (ese mismo año y por las mismas razones se firmaría también el Concordato entre Franco y el Vaticano).

Con este acuerdo, Franco conseguía oxigeno para mantenerse en el poder, y como dote regalaba a Eisenhower la Base de Zaragoza -que pasaría a tener soberanía americana- para que este desplegara su fuerza aérea -USAF- en Europa, situando a Zaragoza como un enclave prioritario durante la Guerra Fría entre los USA y la URSS. Dese entonces la población de Zaragoza -y de Aragón- estuvo bajo la amenaza del terror nuclear -que hoy parece de película de ficción, pero fue muy real durante décadas-, junto a las poblaciones de Torrejón -Castilla- y Morón -Andalucía- que también se incluyeron en el pacto. Esta situación se mantuvo hasta 1994, momento en el que los USA ya no necesitan estas bases -al ‘desaparecer’ la URSS- y son sustituidas por otros engendros, como bases OTAN en países más ‘baratos’ y portaviones. Los yankies, en su estilo, abandonan su base a la carrera, dejando la ‘basura’ para el siguiente inquilino.

Es en el año 2004 cuando el Estado español -su ejército del aire- recupera plenamente la soberanía sobre este ‘territorio’ y el control de las instalaciones militares. Pero entonces decide volver a utilizar Zaragoza como moneda de cambio, esta vez con sus socios de la OTAN, a cambio del uso militar de la Base Aérea de Zaragoza en conjunto con el Polígono de Tiro de las Bardenas recibe loas de los aliados de los USA, y unos cuantos militares continúan su carrera hasta el generalato. Para Zaragoza queda la castración en el desarrollo de su aeropuerto civil, y el riesgo como potencial objetivo militar -o terrorista- de los enemigos de la OTAN.

Restos de dos aviones USAF permanecen abandonados en el Moncayo

El uso militar de las instalaciones aéreas de Zaragoza y del Polígono de Tiro de las Bardenas ha constituido un peligro permanente para las poblaciones cercanas a las mismas. Y los accidentes han sido numerosos a lo largo de su historia. Entre ellos destacamos estos dos: en mayo de 1970, se estrelló un F-100 de la USAF contra el Moncayo, muriendo el piloto. Y también en mayo pero de 1980, se estrelló contra el Moncayo otro avión de la USAF, un F-4, causando la muerte de sus dos pilotos.

Restos de los aviones USAF esparcidos por el Moncayo | Fotos: Archivo familiar - Compromís

Desde entonces los restos de estas aeronaves militares americanas permanecen esparcidos por la tuca y laderas del Moncayo a la espera de su limpieza y recuperación. Por eso, ya en el 2002, CHA se interesó por este asunto y formuló en varias ocasiones preguntas parlamentarias en las Cortes de Aragón, las respuestas de la DGA oscilaron entre la desidia y un “se están dando los pasos necesarios para recoger las piezas diseminadas”.

Este pasado martes conocíamos la presentación de una nueva reclamación, puesto que CHA, a través del senador de Compromís, Carles Mulet, ha llevado al Senado el asunto de la retirada de los restos de los aviones militares de EEUU en el Moncayo.

El senador Carles Mulet reclama que “el gobierno central tome las medidas necesarias para retirar los restos de aviones militares norteamericanos en el Parque Natural del Moncayo desde hace 50 años”, y el secretario territorial de CHA de las Comarcas de Zaragoza, Luis Arcega, explicaba que “en la cumbre del Moncayo, a 2.315 metros de altitud, quedan restos de varios aviones norteamericanos, entre ellos un F-100, un cazabombardero que se estrelló en 1970 cuando se dirigía al polígono de tiro de las Bardenas Reales procedente de la base aérea de Zaragoza, por causas meteorológicas y una mala planificación de vuelo”.

Arcega recordaba que CHA “lleva tiempo exigiendo la retirada de estos restos”, y que en 2005, José Antonio Labordeta ya reclamó en el Congreso de los Diputados que el gobierno estatal solucionara el problema. En su respuesta, el Ministerio de Defensa aclaró que “la responsabilidad de retirar las aeronaves norteamericanas averiadas en España y los gastos que esta retirada origine corresponden a las autoridades competentes de los Estados Unidos”.

Sin embargo, transcurridos otros 15 años y gobiernos de diferentes colores políticos, los restos siguen ahí. Por ello, Mulet volverá a preguntar a quién corresponde costear la inversión que supone su retirada y qué medidas piensa tomar el gobierno estatal para asegurarse de que se lleve a cabo. “Si es cierto que el convenio con EEUU deja claro que debe ser el país norteamericano quien corra con los gastos, España debe reclamarlo cuanto antes”, concluía Arcega.

La pregunta -integra- que el senador Mulet ha presentado por escrito con fecha de 19 de mayo de 2020 es esta: ¿ Tiene previsto el Gobierno tomar todas las medidas necesarias para reclamar al ejecutivo de los EEUU la retirada de los restos de aviones militares USAF que se ubican en el Parque Natural del Moncayo en Aragón, desde hace 50 años, dado que la responsabilidad de esta actuación de retirada y sus gastos corresponden a las autoridades competentes de los Estados Unidos de América? ¿se ha realizado ya alguna gestión en este sentido? en su caso ¿ cuál fue la respuesta?

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