Desobedecer a Gallardón para decidir

Ante uno de los ataques más brutales contra las mujeres, el movimiento feminista ha tomado las calles para defender el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Conforme avanzaba el proyecto de ley anti-elección de Gallardón, topaba con las convocatorias por el derecho al aborto libre y gratuito. El movimiento irrumpió con fuerza el mes pasado con miles de personas acudiendo a los escraches en las sedes del PP de cada ciudad. Gallardón imponía su moral fundamentalista a las mujeres, la policía identificaba a quienes protestaban y amenazaba con posibles sanciones. Pese a las intimidaciones policiales, en Madrid cientos de …

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TREN LIBERTAD gallardon foto amiga guaziAnte uno de los ataques más brutales contra las mujeres, el movimiento feminista ha tomado las calles para defender el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Conforme avanzaba el proyecto de ley anti-elección de Gallardón, topaba con las convocatorias por el derecho al aborto libre y gratuito.

El movimiento irrumpió con fuerza el mes pasado con miles de personas acudiendo a los escraches en las sedes del PP de cada ciudad. Gallardón imponía su moral fundamentalista a las mujeres, la policía identificaba a quienes protestaban y amenazaba con posibles sanciones. Pese a las intimidaciones policiales, en Madrid cientos de manifestantes se unieron al grito de “sí se puede” para romper el cordón policial y tomar la calle, dirigiéndose después a la casa del Ministro, a lo que la policía respondió con porrazos y detenciones.

Infinidad de concentraciones, manifestaciones, protestas en plenos locales, acciones directas, centenares de miles de firmas recogidas por Internet… defienden la libre elección de las mujeres. La solidaridad internacional llega con protestas en las embajadas españolas o movilizaciones en Escocia, Inglaterra, Francia, Bélgica o América Latina.

Así, las calles se han llenado de mensajes contundentes como “aborto legal para no morir”, “sanidad pública, educación pública, moral privada” o “118.359 mujeres no son invisibles, no a la ley del aborto”. La pancarta de unas jóvenes nos recordaba poéticamente que la lucha es el único camino: “Nos quitáis la ley de dependencia, el empleo, el aborto. Nos obligáis a ser cuidadoras, precarias, madres. ¿Qué nos queda? Feminismo para no morir”. Detrás suya, carteles del “Sí se puede” de la PAH nos mostraban la transversalidad de las luchas.

Las convocatorias para el mes de febrero no han parado de crecer, incluyendo intentos de coordinar el movimiento a nivel estatal. Este mes ya empieza el día 1 con una convocatoria estatal en Madrid (con participación de feministas de otros lugares como Francia), para exigir frente al Congreso que no se derogue la ley anterior y realizar una asamblea organizativa. Desde Asturies llega el Tren de la Libertad entonando una canción elaborada para la ocasión: “En Asturias feminista y concienciada / ha prendido una brasa de carbón / que recorre los caminos y las plazas / propagando ante estos hechos mensajes de rebelión”.

Divisiones en las élites políticas

La propuesta de Gallardón fue incapaz de sumar apoyos fuera del PP. Incluso los partidos de derechas (desde CiU, el PNV, UPyD hasta la líder neofascista del Front National francés, Marie Le Pen) criticaron abiertamente la reforma. Diversos parlamentos autonómicos rechazaron el anteproyecto y el PSOE se apresuró a levantar una de las pocas banderas que le diferencian del PP.

El profundo calado ultra de este proyecto, sumado a la presión de una opinión pública mayoritariamente contraria a reformar la ley (incluso entre sus votantes), hizo emerger divisiones dentro de las propias filas del PP, con críticas de varios presidentes autonómicos y de dirigentes de Nuevas Generaciones.

Sean divisiones reales o una estrategia para presentar primero un cambio como increíblemente reaccionario para después “suavizarlo” intentando minimizar la oposición, no hay que ceder ni un milímetro. Es un tema tan serio que resulta innegociable, del mismo modo que sería impensable que un partido presentara hoy una reforma de la ley electoral para restringir el voto femenino. El derecho de las mujeres a decidir es intocable, ya sea decidir qué votar o qué hacer con su cuerpo.

Una marea violeta para ahogar a Gallardón

El movimiento feminista ha demostrado una y otra vez su capacidad para despertar los anhelos igualitarios. Su potencial es enorme, ya que sus demandas afectan de forma directa y fundamental a más del 50% de la población. Cientos de organizaciones, colectivos, sindicatos, ONGs… se aglutinan en torno a este tipo de movilizaciones.

El feminismo combativo y anticapitalista tiene el reto de desbordar las estrategias institucionalistas y moderadas, insuficientes para frenar los ataques del gobierno. Las próximas movilizaciones serán fundamentales para vertebrar un movimiento que tome las calles y defienda los derechos de forma masiva y contundente, promoviendo también la desobediencia a las leyes injustas. El 8 de marzo será especial este año debido a la situación dramática que está imponiendo el PP.

Podemos parar al gobierno. El movimiento contra la reforma de la ley del aborto puede conseguir una victoria de los derechos colectivos que abra una grieta liberadora muy importante. El enorme consenso que hay en nuestro bando y las divisiones del suyo muestran ese potencial.

Pau Alarcón, miembro de En lluita | Publicado en Periódico En lucha | Para AraInfo

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