Desesperación en Idomeni

Alrededor de 2000 refugiados han abandonado el campo de Idomeni, tratando de encontrar un punto débil que les permita cruzar la frontera, cerrada desde hace una semana

Foto: @LorenadlaCuesta

Cientos de personas en busca de asilo, han abandonado en la mañana de este lunes el campo de Idomeni, para adentrarse en la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM), vadeando un río, que supone uno de los puntos frágiles de la frontera greco-macedonia.

En torno a las diez de la mañana cientos de migrantes, acompañados por voluntarios, activistas y prensa han salido de Idomeni camino a la cercana población de Chamilo, donde han dirigido sus pasos hacia el norte para tratar de cruzar la frontera por un río que desemboca en el macedonio Konska.

Tras una semana de lluvias torrenciales en el campo de Idomeni, la situación se había tornado en insostenible, lo que ha empujado a casi dos mil personas atrapadas en él, a tomar la determinación de cruzar a ARYM por cualquier medio, incluso atravesando un río a pie.

A su llegada el ejército macedonio ha procedido a retener tanto a los refugiados como a los activistas que han ayudado a vadear el río a personas mayores y niños. Además, ha hecho lo mismo con al menos media docena de periodistas, alguno con nacionalidad española.

Entre los periodistas detenidos se encontrarían Alberto Sicilia, Javier Bauluz, Mikel Konate y Ane Irazabal, así como una decena de periodistas griegos y de otras nacionalidades, hasta llegar a un total de 30. Según se ha informado se encuentran bien, sin embargo, se verán obligados a pagar una multa de 250 euros para poder volver a Grecia.

Por su parte, y según ha informado la agencia Protothema, el embajador griego en ARYM habría exigido la liberación de los periodistas con pasaporte griego sin tener que abonar dicho importe.

Cientos de refugiados siguen en manos del ejército macedonio, en tierra de nadie, mojados y con la imposibilidad de hacerles llegar ropa de abrigo o alimentos. La crisis humanitaria desatada en Idomeni tras el cierre total de la ruta de los Balcanes está llevando a la desesperación a muchas de las familias retenidas en el campo. En la jornada del domingo tres refugiados perdían la vida ahogados en las aguas del río Vardar.

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