Desde lo local hacia lo global: una sociedad más justa, SÍ es posible

Las políticas neoliberales actuales no son sociales, inclusivas e igualitarias, carecen de modelos sostenibles de producción y consumo efectivos y no abordan de forma tajante una lucha contra el cambio climático que garantice la supervivencia de la humanidad y el planeta. Debemos revertir la dirección de dichas políticas para que la favorecida sea la gran mayoría e incorporar las medidas oportunas para que esa pequeña minoría sea la mínima posible, y, abordar de forma efectiva el problema de la sostenibilidad y el cambio climático, sería lo más lógico y sensato, considerando nuestra naturaleza humana, con capacidad de razonar y necesidad …

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Las políticas neoliberales actuales no son sociales, inclusivas e igualitarias, carecen de modelos sostenibles de producción y consumo efectivos y no abordan de forma tajante una lucha contra el cambio climático que garantice la supervivencia de la humanidad y el planeta.

Debemos revertir la dirección de dichas políticas para que la favorecida sea la gran mayoría e incorporar las medidas oportunas para que esa pequeña minoría sea la mínima posible, y, abordar de forma efectiva el problema de la sostenibilidad y el cambio climático, sería lo más lógico y sensato, considerando nuestra naturaleza humana, con capacidad de razonar y necesidad de socializar.

Siempre favorecen al capital ostentado por una minoría, en detrimento de una gran mayoría que lucha por sobrevivir cuando deberían velar por que todas las personas disfrutemos de una vida digna en vez de enriquecer a unos pocos.

Es como poco obsceno e indecente que el 1% de la población mundial amase grandes fortunas que jamás podrá llegar a gastar, ni ellos ni los descendientes de sus descendientes y que la gran riqueza mundial se concentre en 26 personas.

Según datos de Oxfam, los 2.600 ricos milmillonarios del mundo acumulan el 82% de la riqueza global, se concentran principalmente en EEUU donde se estima son 600, en China 400 y en Europa más de 500, de los que 24 son españoles.

Recordemos que la población mundial ronda los 7.700 millones de personas.

En el estado español, el 1% concentra el 25% de toda la riqueza.

Si hablamos de situaciones extremas, en Tailandia, el 96% de la riqueza está en manos del 1% más acaudalado. y en África, tres multimillonarios, el 0,0001% de la población, posee el 40% de la riqueza de todo el continente.

La fortuna de los cinco hombres más ricos de Nigeria podría acabar con el hambre de los 200 millones de habitantes del país.

Si consideramos la política como el conjunto de normas a través de las cuales las personas creamos, preservamos y modificamos las leyes generales que nos rigen como sociedad, deberían garantizar como mínimo nuestra dignidad como seres humanos y su bien común.

Todas estas políticas deben construirse y vertebrarse desde las calles, los barrios, las comunidades, los territorios y sus gentes, desde lo local hacia lo global, políticas avaladas por la participación colectiva de las personas, políticas públicas y participativas, políticas tranparentes, mas legitimadas y cercanas a la ciudadanía.

Políticas sociales, inclusivas e igualitarias, que distribuyan la riqueza, trenzando una red transformadora, diversa e integradora, al servicio de las personas y que proporcionen un estado de bienestar a la población más allá de su sexo, procedencia y condición social.

Sistemas de protección social efectivos, según la Organización Internacional del trabajo (OIT) "es un derecho humano definido como un conjunto de políticas y programas diseñados para reducir y prevenir la pobreza y la vulnerabilidad en todo el ciclo de la vida".

Solo el 29 % de la población mundial está cubierta por una protección social adecuada.

Políticas que garanticen cobertura universal de salud, independientemente de los ingresos, la raza, la edad, el sexo y las condiciones preexistentes.

Pese a que los estados miembros de las Naciones Unidas han acordado tratar de alcanzar la cobertura sanitaria universal a más tardar en 2030, en el marco de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en la actualidad, cerca de la mitad de la población mundial carece de acceso integral a los servicios sanitarios básicos.

Políticas que garanticen el derecho universal a la educación, derecho fundamental, recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU,  que nos permite adquirir conocimientos y alcanzar así una vida social plena, el derecho a la educación es vital para el desarrollo económico, social y cultural y nos permite participar plenamente en la vida de la comunidad.

En 2018, según informe de la UNESCO, unos 258 millones de niños, adolescentes y jóvenes no estaban escolarizados, una cifra que representa alrededor de una sexta parte de la población mundial de niños y niñas en edad de asistir al colegio.

Políticas sostenibles  que garanticen el equilibrio del crecimiento económico con modelos sostenibles de producción y consumo, el cuidado del medio ambiente y el bienestar social.

Los estados miembros de la ONU adoptaron por unanimidad la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en septiembre de 2015 y la vincularon explícitamente a obligaciones en materia de derechos humanos y al desarrollo sostenible. Seis años después no se ha avanzado mucho, incluso podríamos hablar de agravamiento y empeoramiento de la situación.

Políticas climáticas efectivas, el Protocolo de Kyoto establece los objetivos de reducción de emisiones y a pesar del Acuerdo de París de 2015, los gobiernos están peligrosamente rezagados con respecto al ritmo de acción necesario para revertir un problema que está cerca de ser irreversible.

El cambio climático es un multiplicador de amenazas que puede empujar a millones de personas más a la pobreza en los próximos años, obligándolas a evacuar sus hogares y lidiar con la inseguridad alimentaria o los impactos de la deforestación y la pérdida de biodiversidad.

Las políticas energéticas siguen estando condicionadas por la influencia de la industria de los combustibles fósiles y no prestan suficiente atención al cambio climático.

Después de más de un siglo y medio de industrialización, deforestación y agricultura a gran escala, las cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera se han incrementado en niveles nunca antes vistos en tres millones de años.

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