Durante las últimas semanas la entidad Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa) ha tenido conocimiento “del derribo de al menos una parte de los restos de la iglesia románica de San Pedro”, en Liesa, localidad del municipio de Sietemo - Plana de Uesca.
Los restos conservados de este templo medieval constaban hasta el momento “del muro norte (evangelio) de la iglesia con tres interesantes semicolumnas con sus respectivos capitales y basas y una capilla de estructura gótica (ojival) y pinturas renacentistas, cerrada y utilizada como trastero”, subrayan.
“Existen fotos de los años 60 y 80 en los que todavía se aprecia una buena parte del ábside. Sabemos por la web románico aragonés, que para el año 2001 el ábside ya había desaparecido totalmente. La Diputación General de Aragón, competente en materia de patrimonio cultural ha tenido más de un cuarto de siglo desde que entró en vigor la Ley 3/99 del Patrimonio Cultural Aragonés y desde que se derribó el ábside para proteger el resto del monumento románico, y en ese tiempo no ha sido capaz de declarar su protección en ninguna de las tres categorías posibles. El Ayuntamiento de Sietemo-Siétamo tampoco ha declarado los restos como Monumento de Interés Local”, detallan desde Apudepa.

A juicio de la entidad, “todo apunta a que este derribo es totalmente ilegal, puesto que cualquier derribo de un edificio o de parte de él, sea un bien cultural protegido o no, debe contar como mínimo con las pertinentes licencias municipales”.
La Ley 3/99 del Patrimonio Cultural Aragonés “es muy clara en sus dos primeros artículos: “…protección, conservación, (…) del patrimonio cultural aragonés y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y titularidad…”, además señala que “el patrimonio cultural aragonés está integrado por todos los bienes materiales e inmateriales relacionados con la historia y la cultura de Aragón, (…) hayan sido o no descubiertos y tanto si se encuentran en la superficie como en el subsuelo o bajo la superficie de las aguas”, recuerdan desde Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés.
“A lo largo de los últimos días”, Apudepa ha intentado contactar “sin éxito, con varios responsables de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, hemos dado un aviso telefónico al puesto de la Guardia Civil de Uesca y hemos hecho una denuncia pública en nuestras redes sociales que ha provocado gran revuelo e indignación por el grave daño al patrimonio cultural”.
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Por todo ello, exigen “a todas las administraciones públicas, pero en especial a la DGA, que actúen de manera rápida, ejemplar y contundente”, y que “paren el derribo inmediatamente e identifiquen y denuncien a los autores”, también que “localicen los sillares, tambores de columnas, capiteles y cualesquiera otros restos materiales desmontados y los pongan a buen recaudo”.
Asimismo, exigen que se “comience a tramitar el expediente de declaración de Bien de Interés Cultural para los elementos arquitectónicos y el de Zona Arqueológica para el resto de la superficie primitiva del templo, pues su planta originaria es de sobra conocida”, y que “obliguen a los responsables a reintegrar las piezas desmontadas, sin perjuicio de la correspondiente sanción u otras responsabilidades legales que la acción haya podido implicar”, concluyen desde Apudepa.





