El modelo laboral que están imponiendo desde la UE, el gobierno y la patronal pretende, entre otras cuestiones, hacer más difícil la organización de las personas trabajadoras en las empresas. Este modelo busca la precarización de las condiciones laborales y la inestabilidad, cuyo resultado es el miedo a la pérdida del empleo. Este miedo constante a la pérdida del empleo hace que muchas personas, aunque les gustaría, no lleguen a organizarse dentro de sus empresas como sí lo hacen en su barrio.
Los movimientos sociales en general y la PAH en particular, tuvieron una destacada presencia en las Marchas de la Dignidad del 22M. Estos movimientos y las marchas en sí concitan mucha solidaridad y simpatía por parte de las personas trabajadoras. En cualquier centro de trabajo hay personas que debido a la alta precariedad y bajos salarios con los que se vive, son parte de la PAH ya que están en un proceso de impago que les puede llevar al desahucio. Estas personas y otras pertenecientes a otros movimientos sociales, ven claro que se debe luchar para conquistar lo que es justo, pero a su vez tienen grandes dificultades para hacerlo dentro de la empresa, ya que entienden que eso puede poner en riesgo lo poco que tienen, el escaso salario.
Debemos animar a la gente a organizarse, también de manera clandestina en su lugar de trabajo, y buscar mecanismos para que activistas sociales luchen también como sindicalistas. Afiliarse a los sindicatos combativos que conocen, pues coinciden con ellos en las movilizaciones, es un primer paso. Esta afiliación, como decía, puede ser clandestina, para conocer tus derechos y tener respaldo en cualquier momento. Luego puede ser discreta con la gente más cercana en el trabajo, dándoles consejos y mirando en común el convenio, etc., y finalmente puede ser pública al constituir una sección sindical o siendo representante del personal en función del tamaño de la empresa.
El caso de Amaya, activista de la PAH y posteriormente compañera de CGT, despedida tras acudir a su desahucio, y aplicar su empresa, Konecta, la parte más oscura de la reforma laboral, nos muestra claramente que las luchas están conectadas.
Es imprescindible que las personas activistas en los movimientos sociales, trasladen sus ideas y experiencias para transformar y hacer más fuerte el sindicalismo de clase y combativo.
Aitor Bayón, militante de En lluita | Publicado en el Periódico En lucha | Para AraInfo





