Dejadnos conquistar nuestra felicidad

"Cuando los que luchan contra la injusticia muestran sus caras ensangrentadas, la incomodidad de los que están a salvo es grande" Bertold Brecht. Las protestas de los de abajo, de los perdedores netos de esta crisis, son siempre impertinentes para las élites, a destiempo, equivocadas, incómodas, cuando no dicen de ellas que son antidemocráticas o totalitarias, esto es un hecho histórico constatable. Nunca es el momento para que nuestros temas se metan en agenda. Paciencia, nos dicen, que el paraíso es vuestra recompensa y eso es no toca ahora. Cuando la protesta persiste, el poderoso se incomoda y hecha mano …

Foto: IZAN
Foto: IZAN
Foto: IZAN

"Cuando los que luchan contra la injusticia muestran sus caras ensangrentadas, la incomodidad de los que están a salvo es grande" Bertold Brecht.

Las protestas de los de abajo, de los perdedores netos de esta crisis, son siempre impertinentes para las élites, a destiempo, equivocadas, incómodas, cuando no dicen de ellas que son antidemocráticas o totalitarias, esto es un hecho histórico constatable. Nunca es el momento para que nuestros temas se metan en agenda. Paciencia, nos dicen, que el paraíso es vuestra recompensa y eso es no toca ahora. Cuando la protesta persiste, el poderoso se incomoda y hecha mano de todos lo argumentos –casi siempre retóricos– a su alcance, generalmente sobreactúa y siempre se presentan como víctimas.

Víctimas eran los negreros de los esclavos cimarrones y de los antiesclavistas, y apelaban como último argumento tal y como ahora hacen los banqueros frente a la dación en pago a la ley de hierro de la propiedad privada, víctimas eran también los patronos de la “anarquía obrera”, cuando se luchaba por el derecho a huelga y a tener sindicatos, víctimas son, según los obispos, los pederastas frente a la “carne” infantil… en fin que no sigo… me da asco.

Las élites suelen ser así, su situación les impide conocer la realidad, no viven el sufrimiento y la rabia de los de abajo, a los que siempre atribuyen intenciones torticeras y rencorosas detrás de sus reclamaciones. Que no empatizan con nosotras está claro. Declaraciones como las recientes de Cospedal o de Pujalte durante la tramitación de la ILP, sólo son entendibles desde esa perspectiva, desde ese prejuicio reaccionario. De este modo es mas fácil votar leyes antisociales, decretos contra la población y proclamarse como el salvador de la patria mientras hundes a los conciudadanos en la miseria. Es la economía la que determina la conciencia y no al revés.

En estos momentos en los que las vergüenzas del capitalismo financiero están a la luz, quien más quien menos, se barrunta la enorme estafa de la burbuja inmobiliaria y del rescate bancario. En estos momentos es evidente para la mayoría, que unos cuantos se han repartido el dinero público y los patrimonios de cajas, bancos, ayuntamientos, etc. y otros, hemos estado pagando. Unos son los que han estado financiando su pereza mental para los negocios y su modo de vida por “encima de nuestras posibilidades” y otras las que les pagamos la factura. Es en estos momentos, cuando la piel de nuestras élites se vuelve fina, sensible y comienzan a ver peligros, reales o imaginarios, por todos sitios. El emperador esta desnudo y miles lo señalan con el dedo.

Después de más de cuatro años de campaña de desobediencia civil de las PAHs y Stop Desahucios contra la sangría que representa la ejecución hipotecaria en el Estado español, frente a su consecuencia de pérdida de derechos básicos, a su desequilibrio brutal, a un diseño acumulado del mercado inmobiliario por años de preponderancia social del lobby de constructores, bancos, rentistas profesionales y políticos corruptos; después de que hemos terminado siendo el récord mundial de tenencia de pisos en propiedad, el récord de construcción de viviendas; después de que un ejemplo de desobediencia civil frente a la absurda ley hipotecaria española consiguiera detener con barreras de ciudadanos el desalojo de centenares de familias y, conforme se fue desarrollando el movimiento, que miles de ellas conservaran por el momento su vivienda; después de que se pusiera la luz sobre ese talón de hierro de la oligarquía que estaba aplastando a los de abajo y se levantara una fuerte corriente de solidaridad y simpatía con ellos; después de utilizar todos los instrumentos a su alcance, en lo poco que da de sí la democracia española; después de los suicidios y las muertes sólo atribuibles al empecinamiento del necio gobernante en su error; después de 1.400.000 firmas que apoyan la dación en pago retroactiva (y más que hubiéramos conseguido); después de todo eso, -una palabra- es su único asidero: escrache.

Los escraches, bendita palabra, ¡qué hallazgo para la sociedad del espectáculo! Conscientes y temerosos del peligro las élites de este régimen, corren locos a una defensa numantina de sus privilegios, arman todo su aparto mediático y este resquicio semántico sirve de base para un intento de contraofensiva en toda la línea, que se diría antiguamente. Hace falta algo de aire para el gobierno y mucho ruido en los medios: escarche si o escarche no, ¿es democrático?, ¿qué es el escrache?, escrache a sus amigos para estas fiestas, un festival de programas de prime time programan sobre desahucios y escraches y no podemos cerrar los ojos ante el acento morboso del enfoque de la mayoría medios y el consecuente “vaciamiento” social y político del problema, ignorando la mayoría de las veces la perspectiva que le damos desde abajo, desde Stop Desahucios.

Obviamente en el contexto actual no podemos “prescindir” de la prensa, pero sabemos que navegamos en un mar minado por la evanescencia de los 15 minutos de gloria. Bueno pues los escraches han sido y serán. De momento han colocado la protestas donde debían y han servido para que, una vez más, muchos se retraten y hagan verdad aquello de que uno no es de izquierda o derecha por su retórica o como se autoproclame, ni siquiera por la organización en la que esté militando, si no por el lugar en que se coloca cuando las dos clases se ponen frente a frente.

Es curioso que jueces del Tribunal Supremo y decenas de juristas de todo pelo en el escalafón no vean en el mediático escrache mas que una forma ¿nueva? del derecho a manifestación y, sin embargo, algún sindicalista de renombre o algún político profesional, al que se le suponía de izquierda, creen detectar en el aire de la protesta el acre olor a azufre del totalitarismo. Un totalitarismo definido en la línea del enunciado por los neocon en los 80, para asimilar a los nazis a cualquier régimen o país que se les opusiera en su política neoliberal, como ahora hace Cospedal con poca fortuna con la PAH. Como yo soy poco sospechoso de apoyar la deriva antidemocrática de los países del este, no sé qué harían Juan Martín, Julián Buey o Belloch cuando algunos impulsamos la carta 77 en Checoslovaquia, la constitución del sindicato Solidarnosc en Polonia o construíamos secciones clandestinas de marxistas de izquierda en esos países, no me puedo creer estas imposturas, estos sofismas, estos brindis al sol tengan otro objeto que el de “contentar al amo” como decían en el pueblo de mi padre. A este trío les desborda por la izquierda cualquiera, hasta los jueces del Tribunal Supremo.

Por que el objeto de estos ”compañeros” es intimidar al movimiento, laminarlo, tienen siempre más miedo a lo que viene por su izquierda que a la política antisocial de la derecha. Su destino no confesado es sumarse a la mesa de los poderosos aunque sea en un ladico, es cambiar la indignación de bando y presentar a los culpables como víctimas y colaborar a “la estabilidad” de la banca y sus instrumentos políticos en sus horas mas bajas. Al fin y al cabo es la banca la que lleva la voz cantante en esa casta.

Nosotras no hacemos otra cosa que seguir avanzando por la senda dura de los Sans Culotte, de los proletarios, de los miserables. No es que queramos cambiarlo todo, sólo queremos un sistema en el que nuestra felicidad sea posible y no sea subsidiaria del enriquecimiento asesino de bancos, corruptos, constructores y rentistas, el derecho a la felicidad que no se puede separar al de la igualdad y al de la limitación de la riqueza como muy bien se dieron cuenta los padres constitucionales de 1793.

Al final de esta farsa, el fiscal está estudiando de qué delito nos acusa a 51 imputados de Stop Desahucios en Zaragoza, ¡esa sí que es una realidad coactiva! y no una melodramática impostura de los barandas sobreactuando en su papel de víctimas y envolviéndose en la soberanía popular que ya no representan. Que avance la causa o no dependerá de la respuesta de la gente, del apoyo social que haya hacia los militantes de la plataforma Stop Desahucios y no del “respeto de la ley” como fariseamente repiten los politicastros del régimen, pues “respeto a la ley” no tienen ninguno. La retuercen como quieren y se la saltan cuando les da la gana: Bárcenas, Urdangarín y esposa, Camps, Matas, Fabra, Feijóo, banqueros tramposos indultados, preferentes, Rato, Bankia, CAM, Banco de Valencia, CAI. Nova Caixa Galicia, ladrones premiados, rescatados con nuestro dinero, toda la cúpula del PP bajo sospecha y los fiscales templando gaitas, etc. Sería interminable poner aquí todos los abusos y casos de corrupción de la casta dirigente española que se caracteriza por su torpeza, su pereza mental y su incapacidad de “hacer negocio” sin robar, mentir y engañar.

Está claro, que los recientes posicionamientos de Belloch, Buey y Martín en este tema han ayudado a crear la ventana de oportunidad para darle una vuelta de tuerca más a la represión, la intimidación y a la mentira contra los que quieren protestar, que es lo que quiere la banca y la derecha. Espero que puedan pagar sus hipotecas.

Mariano Alfonso, militante de Izquierda Anticapitalista Aragón | Para AraInfo

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