La defensa del patrimonio del Portillo continúa. Tras la batalla por la conservación del antiguo Centro de Clasificación Postal de Correos, la Asociación Vecinal Joaquín Costa (El Carmen) abre ahora un nuevo debate sobre el futuro de la antigua estación ferroviaria del Portillo y su papel dentro de la memoria urbana, industrial y social de Zaragoza.
La entidad vecinal ha recibido la resolución del Gobierno de Aragón que desestima la solicitud de protección patrimonial del inmueble y ha anunciado que seguirá estudiando el expediente junto a especialistas en patrimonio y juristas. La asociación asegura que respeta el procedimiento administrativo, pero advierte de que la discusión abierta “trasciende el futuro de un único edificio”.
La Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural ha rechazado la solicitud al considerar que, al tratarse de un inmueble titularidad de ADIF y destinado a un servicio público, la competencia correspondería al Estado. La propia resolución señala que la petición puede dirigirse al Ministerio de Cultura como administración competente para estudiar una posible protección de la estación o de alguno de sus elementos.
“Una parte esencial de la memoria colectiva de Zaragoza”
Para la AV Joaquín Costa, la antigua estación del Portillo no puede analizarse únicamente desde una perspectiva administrativa. La entidad vecinal recuerda que durante décadas fue el principal centro ferroviario de Zaragoza y un espacio por el que pasaron generaciones de aragoneses y aragonesas.
“La antigua estación del Portillo constituye una referencia ferroviaria de Zaragoza y de Aragón, y su valoración patrimonial no debería quedar condicionada exclusivamente por un debate competencial”, defiende la asociación.
El colectivo recuerda que la estación fue el punto de llegada y salida de miles de personas, trabajadores del ferrocarril o estudiantes que comenzaban su etapa universitaria fuera de Aragón.
La entidad sitúa además el inmueble dentro de una historia ferroviaria más amplia: la evolución desde la antigua estación de Campo Sepulcro, inaugurada a finales del siglo XIX, hasta Zaragoza-El Portillo y posteriormente Zaragoza-Delicias, manteniéndose actualmente la función ferroviaria del corredor mediante la estación de Cercanías.
Un edificio premiado y con posibilidades de nuevos usos
La asociación defiende que el edificio reúne valores históricos, arquitectónicos, urbanos y sociales suficientes para continuar estudiando su protección. Entre otros elementos, recuerda que la antigua estación fue reconocida con el Premio Ricardo Magdalena, uno de los principales galardones vinculados a la arquitectura aragonesa.
Además, la documentación presentada por la AV Joaquín Costa subraya que el edificio mantiene capacidad para nuevos usos públicos. La entidad plantea que la protección patrimonial sería compatible con equipamientos culturales, educativos, sociales o de proximidad dentro del futuro espacio del Portillo.
“La protección patrimonial es independiente del uso futuro del edificio”, recalcan desde la asociación, que defiende que la decisión sobre su conservación debe adoptarse con criterios técnicos y culturales y no en función del destino posterior del inmueble.
El patrimonio artístico de Andrés Galdeano
Otro de los elementos señalados por la entidad vecinal es el patrimonio artístico vinculado al edificio. La estación incorporó en su proyecto original varias intervenciones del artista Andrés Galdeano, integrando arte y arquitectura pública en uno de los principales equipamientos ferroviarios de Zaragoza durante la segunda mitad del siglo XX.
La propia resolución del Gobierno de Aragón reconoce el interés de conservar estos elementos y señala que se han solicitado medidas para preservar los murales metálicos de la avenida Anselmo Clavé, los murales de la estación y la antigua máquina de vapor.
Para la AV Joaquín Costa, estos elementos refuerzan la necesidad de abordar una reflexión más amplia sobre la conservación de la arquitectura contemporánea y el patrimonio industrial de Zaragoza.
“El patrimonio que desaparece no puede recuperarse”
La asociación vecinal continuará trasladando el expediente a especialistas en patrimonio, entidades culturales, instituciones aragonesas y representantes públicos con el objetivo de mantener abierto el debate.
“Miles de aragoneses conservan algún recuerdo vinculado a la estación del Portillo”, recuerdan desde el colectivo vecinal, que apela a la memoria compartida como parte del patrimonio de una ciudad.
“Las ciudades evolucionan y se transforman, pero el patrimonio que desaparece no puede recuperarse”, concluyen.




