El Colectivo de Psicólogas Feministas Con Palestina (CPFCP) y Mottainai ZGZ se unen “para dar cabida a un taller gratuito, dirigido a personas activistas, con el objetivo de reactivar la respuesta social ante el genocidio del Pueblo palestino a manos de Israel”.
¿Por qué no soy capaz de ver las noticias?
Ambas entidades explican que las constantes imágenes, vídeos y noticias de la terrorífica situación de la población en la Franja de Gaza tienen consecuencias muy claras en quienes no lo sufrimos directamente. Por un lado, pueden llevar a una normalización y banalización de la violencia y, por otro, pueden detonar sintomatología relacionada con la traumatización vicaria. Cualquiera de estas dos reacciones acarrea un bloqueo psicoemocional y comportamental con respecto al genocidio que es preciso abordar desde los movimientos sociales.
Confrontarse con el dolor, la miseria, la muerte, el hambre a través de imágenes y noticias a tiempo real pasa factura en la salud, incluso aunque no exista una relación directa o similitud identitaria con las personas a las que vemos sufrir. La exposición continuada al trauma del Pueblo palestino puede conllevar a sentimientos de impotencia, culpabilización o tristeza, así como a sintomatología vicaria con un impacto fisiológico. Tal y como indica Carlos Martín Beristain en ‘Reconstruir el tejido social’, “las personas que no han enfrentado experiencias tan traumáticas como las poblaciones afectadas, pero que ayudan y observan catástrofes colectivas, pueden manifestar efectos parecidos en los ámbitos físico, cognitivo, emocional, conductual o espiritual”.
Frente a este impacto en el cuerpo, no sorprende que la tendencia sea la autoprotección: desconexión informativa, distanciamiento de los movimientos sociales, evitación de las conversaciones acerca del tema. “Todo esto desde el privilegio de poder permitírnoslo y, a veces, con la consiguiente culpabilidad. Sin embargo, si nuestra sensibilidad se encuentra sana e intacta, no sentir incomodidad con respecto a esta situación en Palestina ―u otros contextos de violencia masiva―, es casi imposible. La buena noticia, entonces, es que, mientras suframos por esto, seguiremos conservando algo de humanidad”, subrayan desde CPFCP y Mottainai ZGZ.
El papel del arte en la movilización
“Las psicólogas sabemos bien que el lenguaje verbal y la psicoterapia desde lo narrativo se ven muchas veces entorpecidos cuando el dolor es excesivamente intenso y complejo. No se puede elaborar la herida del trauma desde la propia herida y, en el caso del genocidio del Pueblo palestino, la palabra “trauma” se queda corta. Como indicaban mis compañeras del CPFCP en Pikara Magazine “comenzamos a quedarnos sin palabras y conceptos que puedan acercarse a describir la realidad del horror que millones de personas viven de manera continuada y cada vez más intensificada”, recuerda Eva Serós Quintero, del CPFCP.
Pero no todo está perdido: frente a lo inenarrable del horror, el arte ofrece un espacio de traducción a otras formas de expresión, donde las palabras no son estrictamente necesarias. “Este primer movimiento canalizador, que es el hacer artístico, activa el cuerpo y lo conduce hacia zonas más cercanas a la posibilidad de generar un relato que dé significado. El arte, en sus múltiples formatos, es el engranaje que hace posible desbloquear el cuerpo, generar un movimiento y reactivar la resiliencia, la fuerza y la unión. Lo vemos en la propia población palestina, que bajo las bombas y entre los escombros, se refugia en la música, la danza, la pintura o la escultura con lo que tienen a su alcance. También las palabras, sí, pues las letras de las canciones o la poesía ofrecen una posibilidad de lenguaje metafórico, abstracto, fragmentado, que rodea la herida y la muestra sin nombrarla”, recalca.
La fuerza de lo colectivo
Dice Rita Segato que “ya no quiere ser humana” en una clara intención de expresar su indignación y repulsa a lo que denomina el “poder de muerte” que se impone como ley con lo que está ocurriendo en Gaza. Señala, también, que esto no tiene que ver solo con el Pueblo palestino, sino que Gaza somos todos. Este genocidio nos interpela a todos los pueblos.
“La violencia indiscriminada, atroz y encarnizada que perpetra el ejército israelí ―también civiles sionistas― contra el Pueblo palestino, así como los discursos de odio de Benjamín Netanyahu, pero también de todos aquellos que niegan, consienten y defienden el genocidio ―empezando por Trump y pasando también por gobernantes españoles como Ayuso o Almeida, entre otros―, suponen un aleccionamiento global. El terror social de esta masacre es un aviso, una forma de disciplina frente a cualquier pueblo del planeta. Las normas mínimas de la violencia se han incumplido, ya todo lo inimaginable es posible. Entender y saber ver esta intención del poder puede darnos cierta ventaja”, asegura Serós.
Cuando el mensaje que se envía es completamente desalentador, las alternativas se opacan. Discursos como “no podemos hacer nada” o “nada de lo que yo haga va a parar esto”, ofrecen una visión muy reducida de la realidad, en tanto que es una visión completamente individualista y provoca el sometimiento al discurso del terror social, cuya pretensión es la parálisis.
“Hablábamos antes de la capacidad del arte de movilizar el cuerpo atascado en la herida, ahora extrapolamos estos efectos a la colectividad. El impacto de imágenes violentas es real, pero también lo es, entre otros maravillosos ejemplos, el impacto de las imágenes del profesor de música Ahmed Muin cantando con sus alumnos sobre el sonido de los drones. La emoción que nos incita al llanto y a la sonrisa, ya nos está movilizando. Si tomamos la fuerza del arte para movilizar lo colectivo ocurren cosas que nos unen, que resuenan con cada una de nuestras emociones y se multiplican exponencialmente”, enfatiza Eva Serós.

De la emoción a la acción: taller textil-terapéutico por Palestina
Por todo ello, Mottainai ZGZ, asociación cultural de artistas textiles ecofeministas, y el Colectivo de Psicólogas Feministas Con Palestina proponen una actividad “comunitaria y artística enfocada en el arte textil que pueda servir como espacio seguro, de expresión emocional y de reflexión, con el objetivo de reactivar la respuesta social ante la masacre y evitar el inmovilismo”.
El desarrollo de la actividad se hará en dos sesiones: los días 1 y 2 de octubre de 17:00 a 20:00 horas. “Se priorizará a personas que estén vinculadas al activismo, el grupo será cerrado y deberá haber un compromiso de asistir a las dos sesiones. La actividad es completamente gratuita. Se contará, en todo momento, con la presencia de una o más psicólogas del colectivo, que acompañen y sostengan todo lo que vaya surgiendo en la sesión”, señalan desde la organización.
“A través del arte textil reactivaremos la reflexión y la acción hacia objetivos valiosos relacionados con la lucha de Pueblo palestino, siempre desde el cuidado y el reconocimiento y respeto de nuestras necesidades”, destacan.
Desde el Colectivo de Psicólogas Feministas Con Palestina y Mottainai ZGZ proponen también que “cuando el dolor nos pida alejarnos de la protesta y las acciones que tienen un impacto directo en este genocidio, podemos ―y debemos― recurrir a formas de salir de la parálisis y reactivar el cuerpo. A veces, el lenguaje común se queda corto para llevar a cabo esta función, hay una fractura, por lo que, en esos casos, podemos acudir al refugio de la creatividad para expresar de otras maneras nuevas, desde el juego, desde la fiesta del disfrute, desde la no-productividad. Hacer esto en grupo nos une, nos da sentido como algo más grande, nos permite conectar con el poder de la colectividad y, como animales sociales que somos, nos regula y nos acompasa”.
“Salir de la parálisis a la que nos llevan los mecanismos de terror social es un imperativo, como una forma de autocuidado personal, pero también como una forma de cuidados en red, colectivos, fortalecedores y, sobre todo, como parte de la responsabilidad social que todo el mundo tenemos con respecto a esta situación en Palestina”, concluye Eva Serós.
Más información del genocidio en Palestina en este especial.

