De escenarios reales y realidades ficticias, Venezuela un pueblo hecho conciencia

Esta extraña “dictadura” venezolana se enfrenta a un nuevo proceso electoral, que tendrá hoy su clímax cívico, bajo un escenario de claro favoritismo oficialista. La oposición nacional y el influjo internacional adverso al bolivarianismo han desplegado una guerra de baja intensidad en distintos frentes de alta sensibilidad social, como es el desabastecimiento, sabotaje eléctrico en vastas zonas del país y en reiteradas oportunidades, sumado esto a un errático discurso de un candidato injertado en una realidad política venezolana de nuevo tipo que ha sido consolidada a imagen y semejanza del dinamismo impuesto por el presidente Hugo Chávez. Con Chávez, el …

caracasMaduroEsta extraña “dictadura” venezolana se enfrenta a un nuevo proceso electoral, que tendrá hoy su clímax cívico, bajo un escenario de claro favoritismo oficialista. La oposición nacional y el influjo internacional adverso al bolivarianismo han desplegado una guerra de baja intensidad en distintos frentes de alta sensibilidad social, como es el desabastecimiento, sabotaje eléctrico en vastas zonas del país y en reiteradas oportunidades, sumado esto a un errático discurso de un candidato injertado en una realidad política venezolana de nuevo tipo que ha sido consolidada a imagen y semejanza del dinamismo impuesto por el presidente Hugo Chávez.

Con Chávez, el pueblo venezolano, aquel ignorado, explotado y sumido en la extrema pobreza bajo el influjo del neoliberalismo de los años 90, fue dignificado, visibilizado y altamente politizado, de la mano del impulso y constitución permanente del Poder Popular como un mecanismo de soberanía política por parte de los siempre excluidos del status quo, o en el mejor de los casos utilizados a la medida de las necesidades de las élites gobernantes de turno.

Hoy, más allá de toda la andanada de desprestigio nacional e internacional que se ha intentado verter sobre las misiones sociales, sobre los planes de inclusión médica, educativa, cultural, y sobre todo política de las amplias mayorías, la ideologización de las masas se encuentra en plena efervescencia.

No pocos jugaron sobre la línea de la hipótesis, hoy cada vez más desgastada, de que con la falta de Chávez, el “chavismo” carecería de fuerza, de direccionalidad y operatividad política en el plano electoral venezolano. La realidad ha venido marcando la terrible falacia sobre la cual los pronosticadores de oficio se han venido moviendo, ya que lo que se ve es un pueblo profundamente convencido en la necesidad de defender la libertad alcanzada, sabedores que la derecha que hoy juega a la democracia, es la misma que apenas 11 años atrás eligió el atajo golpista, y sumado a eso, ha venido aplicando un golpe permanente desde las estructuras fácticas que maneja; como los medios de comunicación, las estructuras productivas y de distribución de alimentos de primera necesidad, así como la vulnerabilidad del sistema eléctrico mediante la activación de verdaderos comandos de saboteadores buscando la zozobra y el descontento de cara a las urnas que se abrirán el próximo domingo. En este sentido, más de 17 personas han sido arrestadas por causar distintos tipos de daños al sistema eléctrico nacional. Lo cual echa por tierra la línea discursiva de la derecha cuando afirma que no es más que una cortina de humo enarbolada por el gobierno en épocas electorales.

Peligrosamente la oposición venezolana y las estructuras comunicacionales fácticas transnacionales le han venido pintando realidades ficticias a una masa de votantes alienados concentrados tras los cantos de sirena de un candidato opositor que a cada hora que pasa da nuevos pasos a un precipicio inexorable, al cual cada vez le teme más, proporcionalmente a las posibilidades de salirse de esa camisa de fuerza que le ha impuesto la llamada Mesa de la Unidad para enfrentar a los herederos de Chávez.

Durante los últimos 14 años diversos factores de la oposición buscaron salir de Chávez, hasta hubo quienes celebraron su muerte para encontrarse hoy con un Chávez inmortal reivindicado por miles en cada una de las ciudades por donde pasa el candidato Maduro y por millones de almas que no se muestran dispuestas a entregar ni un ápice de la libertad lograda en Revolución a manos de una derecha carente de propuesta, escuálida de ideas y vacía de soberanía ideológica para hilvanar un mínimo plan de acción que le permita mostrarse como una alternativa viable y sustentable.

Nos enfrentamos a un escenario real que no admite otra lectura que una victoria de Chávez de la mano de Maduro y de un pueblo hecho conciencia, que sin duda se traducirá en una brecha de entre 12 y 15 % por sobre el candidato de la negación y la demagogia.

Víctor M Rodríguez |  Corresponsales del Pueblo

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies