Han pasado más de 15 años desde que Da Igual irrumpió, entre tropiezos, aprendizajes y un sonido que aún no era el suyo. Para Wences (voz) y Alex (guitarra) la verdadera historia empezó cuando decidieron tomar el control absoluto de la banda. Desde entonces, esta banda originaria de Reus ha construido una identidad férrea, una fidelidad a sí misma que atraviesa cada disco, cada directo y cada cicatriz de las que reivindica en "Tatuado a Fuego". Hablamos de sus inicios descabezados, de la libertad conquistada, de flamenquito, de metal y de folklore, de una industria que no admite novatos y de un público que se renueva sin que ellos renuncien a nada. Están de gira presentado “Tatuado a Fuego”, y este viernes paran en Zaragoza, en La Casa del Loco.
Estáis de aniversario… 15 años de banda…
Wences: Llevamos mucho más, muchísimo más. Lo que pasa es que de alguna manera la primera etapa del grupo como que no nos gusta contarla porque fue muy difícil, fue como un aprendizaje. La típica historia de que subes como un puto cohete, pero al estar descabezados nos pegamos una hostia espectacular. Entonces, de alguna manera, desde que empezamos a hacer las cosas nosotros al cien por cien fue desde el 2017. Entonces, lo de los 15 años es como que, sí, o sea, llevamos más de 15 años en el mundillo de la música.
Alex: Y ocho de recién casados otra vez.
W: Exactamente. Vamos a decirlo así.
Vale. Entonces, en todos estos años ¿Qué se ha quedado marcado en vuestro ADN como banda desde aquel “Injustificable” hasta hoy?
W: Es como cuando conoces a una persona y sabes siempre cuando lo ves quién es. Al final, yo creo que lo más importante es que no nos hemos desubicado, no nos hemos ido por lares extraños.
A: Todo es un aprendizaje. Toda esta historia es la novia de instituto con la que vas haciendo el gilipollas y luego te reafirmas y sabes que es la mujer de tu vida. Que es lo que está pasando ahora mismo exactamente con la banda.
W: Sí, es un poco que hemos seguido un hilo conductor muy personal. Alex y yo hemos trabajado en un montón de producciones externas, pero al final lo que realmente nos mueve es lo que hemos hecho con Da Igual. Y puedes reconocer al grupo desde la primera parte de su historia. La fidelidad. El titular es La fidelidad.
Eso quería, que me dieras el titular. Tatuado a fuego, suena en cierta forma como una declaración vital. ¿De qué manera el disco resume quiénes sois y cómo habéis cambiado como músicos, como personas, en estos años?
A: Habla de eso. De hecho, nosotros decimos que Tatuado a Fuego son catorce cicatrices que nos han hecho ser quienes somos. Al final en este disco hay un montón de sensaciones. Digamos que es como una segunda parte de “Explosión de Color”. En “Explosión de color” metimos temas como “Mis reacciones” o “Impacto”, que tienen un mensaje muy fuerte, muy de desesperación, pero siempre buscando esa ventanita de positivismo para entregarle a la gente, en plan, lo hemos pasado mal, pero se puede salir. Al final es un mensaje que se repite en un montón de historias a lo largo de gente que puedes llegar a admirar. Y al final reafirmamos que ese camino funciona cuando eres tú mismo y haces las cosas sin querer hacer daño a nadie.
Pues te salen 14 cicatrices… Habéis hecho también una versión nueva de Injustificable. ¿Por qué decidisteis revisar este tema mítico 15 años después?
A: Ahora hemos hecho nuestro sonido, que creo que es una deuda pendiente que teníamos para con nosotros y la hemos solventado.
W: Al final "Injustificable" se convirtió en un himno para nosotros. En esta gira la empezamos a tocar. Se convirtió en uno de los momentos más bestias de los conciertos de esta gira de verano que hicimos. Entonces, de alguna manera, decidimos meterla en el disco regrabándola y dándole el carácter que no pudimos darle entonces. Porque entonces no éramos productores, éramos simplemente los intérpretes. Y la trajimos de vuelta. Al final tuvimos una etapa con canciones que pensamos que son muy buenas, pero que no se aprovecharon. Y traerlas de vuelta es como una aventura también.
Supongo que la industria musical no admite novatos…
W: Pagas la novatada. Porque muchas veces cuando tú quieres sonar de una manera en concreto, al final tienes que caer en un productor, en alguien que te grabe. Entonces, ahí lo que nosotros sufrimos fue la inexperiencia de la gente con la que nos pusimos a trabajar. Cuando tú vas a trabajar con un productor, normalmente ese productor, a no ser que sea un puto hacha, como somos un poco nosotros, jaja, él te lleva a su mierda. ¿Me entiendes lo que te quiero decir? Si tú tienes un profesor, un mentor, y él controla esto, él quiere que tú hagas esto, porque él lo controla. Por eso en España hubo una época en la que todos los artistas sonaban igual. Hoy suele pasar lo mismo. Una de las cosas más maravillosas que tenemos ahora es que nos autoproducimos y sacamos el sonido que nosotros queremos. De hecho, hemos invertido toda una vida en ser productores. Toda una vida. Nosotros queríamos tener un sonido súper americano y mezclarlo con el folklore español y ponerle rollos extraños. Todo el rato nos estaban diciendo que esto no iba a funcionar. Pues oye, tío, desde que hemos metido todos los errores que tú decías que no funcionarían, nos va de puta madre. Como por ejemplo hacer una versión del “Hoy quiero confesarme” de La Pantoja. Que se lo decías a un productor antes y te decía que cambiaras de psicólogo o de camello, que eso no iba a funcionar. Creo que gracias a que lo sufrimos ahora estamos en un punto muy libre a nivel de creación.
Habéis introducido sonidos alejados del pop punk, como Flamenquito, que ha sido el primer adelanto y que, bueno, en cierta forma sorprendió por la mezcla de estilos. ¿Fue una forma consciente de intentar romper moldes dentro de vuestro sonido, de ese pop punk o qué buscabais transmitir con esa fusión?
W: No sé, demostrar que podemos hacerlo. Al final la gente se concentra mucho en las tendencias y nosotros decidimos meter según qué cosas como para romper, como lo del flamenquito. Yo creo que es algo que llevamos instaurado, o sea, meter connotaciones folclóricas lo hemos hecho siempre, lo que pasa es que ahora se ve más porque el grupo está muchísimo más visible, digamos. Yo creo que es así, pero meter partes trap es un poco porque podemos, y porque tenemos esas influencias…yo qué sé, no me voy a ir muy lejos, pero Aerosmith, una de sus canciones más populares, es una mezcla con rap. Al final yo creo que el arte es esto, te puede gustar más o menos, pero estamos para romper y Da Igual, forma parte de ese club exclusivo de romper moldes. Sin querer hemos hecho algo que no está haciendo nadie, que es versionar de una manera súper digna canciones folclóricas de grandes escritores que se hacían para gran formato.
A: La base siempre será pop rock, porque siempre habrá guitarras y baterías loquísimas.
Tenéis un montón de versiones de grandes solistas míticos…
W: Bueno, al final ha sido una herramienta para que la gente nos ubicase. Empezamos a tirar por ahí de una manera como como lo pudo hacer El Chaval de la Peca o Sergio Dalma con el Vía Dalma. Hacerlo así tan potente, con álbum y con gira. Somos de los pocos que han podido hacer esto. En los 70 se llevaba más, Los Sirex, los Bravos, los Brincos. Nosotros hemos cogido un poco esa fórmula y la hemos llevado a nuestro estilo.
¿Cómo nace la colaboración con Pignoise en “Daría todo”?
A: Fuimos a verles a un concierto en el Sant Jordi Club en Barcelona, pasamos al backstage y tuvimos la ocasión de hablar cinco minutos con Álvaro y le tiramos un poco la caña.
W: Nosotros le tenemos un respeto gigante a todos los artistas que hay en el panorama. Da igual que hagan una cosa o hagan otra. Pensamos hacer una colaboración con un grupo que en aquel momento apostó por hacer el sonido que nosotros queríamos. Pero joder, yo creo que hacer una colaboración con alguien más fuerte que ellos sería con El Canto del Loco y ya no existen, ¿Sabes? Fue como algo muy guay, muy natural. Álvaro Benito tuvo una gentileza espectacular, de escuchar nuestras canciones y decir tío, sí vamos a hacer esto. Ahora tenemos una amistad y un respeto que no esperaríamos en nuestra vida. Cuando te pasan esta cosa son cosas muy bonitas.
El álbum es como muy explosivo, muy transversal… entonces, recogiendo un poco lo que has dicho al principio, ¿Ahora, con los años, os sentís más libres de no tener esa identidad que os ate a un estilo concreto?
W: Hay canciones, por ejemplo “Impacto” que tiene riffs metaleros, que retamos a cualquiera a que la analice, o, por ejemplo, “Sigue bailando”, tiene un sonidazo de guitarra que se te va la castaña. Son canciones tirando a hard rock, pues con esas melodías un poco populares, un poco como hacía Rosendo de alguna manera, salvando las distancias. Nos sentimos muy libres. Si la canción es buena tiramos para adelante. Lo guapo del arte es que, si le pones cariño y le pones rollo, yo creo que sale bien si hay coherencia.
Habéis nombrado algunas de las influencias, que escuchando al grupo así de forma ligera no se detectarían: Nickelback, Rosendo, Korn. Realmente bebéis de mundos muy alejados musicalmente…
W: Te voy a dar otro titular. La mierda es el cantante, que canta bien. Lo del pop es una etiqueta que se nos pone porque suena bien. Cuando te dice el típico entendido, sois muy mainstream. Y yo ¿Por qué? Porque está dentro de los cánones, que tú crees que eso va a vender, pero en realidad a nosotros no nos ha comprado nadie hasta que nos ha visto en directo. Llevamos años picando piedra, tío. Ahora nos contrata 40 Principales para tocar, pero no nos ponen. No nos ponen. Ya lo puedes poner ahí. No nos ponen. Quien nos ha puesto en el mapa es la gente.
En este "Tatuado a Fuego", ¿Qué hay de aquel "Explosión de Color", y que habéis rechazado?
A: Yo creo que, por desgracia, aprendimos a tomárnoslo con calma porque "Explosión de Color" lo grabamos en un mes. Hicimos 80 maquetas de las que seleccionamos al final 14.
W: Pero no contentos, metimos tres más.
A: Y también hay que decir que nos pilló la pandemia, lo tuvimos que sacar más tarde, pero lo grabamos en plena pandemia. Fue una puta locura. Y nos lo debíamos porque era nuestro primer disco a solas.
W: Jugamos, probamos, salimos de nuestra zona de confort, tocamos cosas súper rarísimas, hicimos melodías súper locas y al final hicimos un juego en el que teníamos que coincidir. Hicimos un juego del semáforo rojo, ámbar y verde con las 80 canciones.
A: Si coincidían tantos tics, pues iba al disco y si no, no. Y al final, mira, fue muy divertido.
W: Fue muy divertido como crear un disco en los 80, fue muy guay.
El directo os caracteriza, superpotente y enérgico… ¿Qué se va a encontrar la gente de Zaragoza cuando os vaya a ver a la Casa del Loco?
A: Es la Casa del Loco, vas a ver a cuatro locos en el escenario reventándose el cuello, porque, aunque seamos pop punkis, que puede sonar un poco flojeras, somos de alma punkarra, o sea, headbangs, guitarrazos, de todo.
W: Sí, el grupo se ha colgado el San Benito de grupo de festival, o sea, si vienes y no te conoces ninguna canción te lo vas a pasar teta porque te vamos a meter versiones que te van a introducir dentro del show. Entonces al final yo creo que si no has visto al grupo es la ocasión perfecta para poder disfrutar de un directo que no vas a ver en ningún lado. No somos un grupo indie, no somos un grupo de versiones, somos algo absolutamente distinto y verlo en directo yo creo que es un poco la clave. Da igual que tengas 18, que tengas 65 o que te guste el pop o que te guste el punk rock, te lo vas a pasar teta porque está todo como mezclado en un cóctel molotov muy loco que explota en cuanto empezamos. Es que es como un puñetazo en la barriga, no te deja indiferente. ¿Sabes qué pasa? Que nos lo pasamos muy bien, muy bien. De hecho, ese es el pretexto de Da Igual, es nuestro juramento de meñique, en plan, si hacemos esto nos lo tenemos que pasar bien, si no, a la mierda.

Además, esta gira ha arrancado con varios sold out…
A: Hemos empezado con las tres primeras fechas con sold out. Sí, muy fuerte. No sé si esto va a seguir pasando, pero de momento, así es.
¿Qué se siente al ver que todavía después de años, unos añitos que lleváis, la gente quiere ir a veros?
W: No, es como si acabásemos de empezar, o sea, ten esto muy en cuenta, los seguidores que empezaron al principio están ahí, pero son gente nueva, o sea, es como si hubiésemos empezado hace poco. Yo creo que el año pasado fue cuando Da Igual, empezó a ser conocido. Ahora sí que nos pasa, cuando vamos a las ciudades, o paramos en un área de servicio nos conocen. Es como que notamos que ya te ubican, te ponen en el mapa tío. Y eso es algo desde hace poco, cuando empezamos al principio no pasaba esto, ¿sabes? No vendíamos una entrada. Ahora sí, hace nada. De hecho, la gira de conciertos de salas que estamos haciendo es la primera vez en nuestra historia que lo hacemos. ¿La primera vez, sabes? Y esto no había pasado antes.
A: Llevamos dos sold out de dos conciertos que llevamos.
Has dicho una cosa que creo que es clave, que tenéis una cierta renovación de los seguidores. ¿Cómo se mantiene esta cercanía cuando el público se renueva constantemente y parece que es siempre joven?
W: Yo creo que una de las claves de que la gente se renueve es, primero porque eres fiel a ti mismo y porque suenas como tienes que sonar en ese momento en el tiempo. Cuando la gente ve un reel tuyo en las redes sociales, la gente se va sumando y no es un público joven el que estamos reclutando en este instante de nuestra vida artística. Yo creo que la media de edad que viene a nuestros conciertos, y te lo digo porque es algo muy palpable, es de 35 a 65, o sea, viene la peña de nuestra edad. Que también vienen adolescentes, por supuesto.
A: También hay gente de 40 que viene con los críos.
W: Exactamente. Pero nuestro público es ese, de 35 para arriba. Fliparías. No somos un grupo para adolescentes. En los conciertos siempre decimos que levante la mano todo aquel que tenga más de 40 y les decimos que bienvenido a los nuevos 20. Y los que seáis menores ya os podéis ir para casa.
A: Y si os quedáis, aprended.
W: Exactamente. Siempre decimos cuando tocamos canciones antiguas que el que la sepa, que la cante y el que no, que la disfrute. Y es una cosa como que muy guay.
Si os pudierais definir en este momento que estáis viviendo con una palabra o con un concepto, ¿Cuál sería?
A: Yo creo que ahora me reafirmaría y diría que Da Igual, creo que ya tenemos un sonido propio.
¿Vais solos en la gira o lleváis teloneros?
W: Sí, de hecho, queremos ir solos.
Es valiente salir a fuego sin nadie que ponga un poco de calor.
A: Exactamente. Si vendes 10, son 10 tuyas. De hecho, nos encanta ser teloneros de alguien, nos encanta un poco la filosofía de Jerry Lewis, tío, cuando quemó el piano, un poco, ahora sal tú, ¿No? Nos encanta esa mierda.
W: No queríamos teloneros ni queríamos compartir escenario con nadie en esta gira porque nos hemos puesto a prueba. Nos autoproducimos, autopagamos la gira, pagamos las salas, pagamos la promo, lo pagamos todos nosotros, o sea, si la gente no viene, nos podemos pegar una hostia importante y morir de éxito. Otro titular.
O sea, sois independientes totalmente. ¿no tenéis a nadie detrás, una discográfica, managemet…?
W: Al contrario, trabajamos con managers y les pagamos la comisión de lo que se gane en las salas por gestión. Y ellos no ponen un duro en publicidad ni nada, o sea, lo ponemos todo absolutamente nosotros. Y si lo leen es una puta verdad.
¿Qué os queda? ¿Qué sueños quedan tatuados a fuego para otros 15 años o el tiempo que os quede por delante? ¿Qué queréis alcanzar? ¿Hacia dónde vais?
A: Yo personalmente quiero poder llegar al mundo y yo creo que lo vamos a conseguir. Llegar a mucha gente y que empaticen muchísimo con nuestras historias. Porque al final es lo que te digo, cuando hablas de verdad, no importa que suenes más duro, menos duro, más suave, más fuerte. Al final yo creo que la conexión es lo que importa y Da Igual, tiene esa verdad para conectar con todo el mundo, o sea, da igual cómo te sientas, cómo seas, de dónde seas, aquí tienes tu casa y eso es algo que no se encuentra en todos lados, ¿Entiendes? Tenemos una verdad muy fuerte y yo creo que eso nos va a llevar lejos. Yo me visualizo conectando con la gente, de una manera u otra, pero conectando con la gente. Lo vamos a hacer.

