Crónica de una chapuza

Una vez se hubo producido el desastre de la Fuente del Torico, el Equipo de Gobierno de Emma Buj ha ido construyendo su propio relato sobre lo sucedido con el monumento. En el pasado Pleno ordinario del mes de junio se aprobó una moción, a instancias del nuestro espacio político, por la cual se instaba acometer una restauración concienzuda de este bien “procediendo sin prisas, con prudencia y profesionalidad”. Observando someramente el expediente que lleva por nombre “Actuaciones realizadas para la reparación de la Fuente del Torico” vemos que se trata fundamentalmente de un registro de la correspondencia mantenida entre …

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Una vez se hubo producido el desastre de la Fuente del Torico, el Equipo de Gobierno de Emma Buj ha ido construyendo su propio relato sobre lo sucedido con el monumento. En el pasado Pleno ordinario del mes de junio se aprobó una moción, a instancias del nuestro espacio político, por la cual se instaba acometer una restauración concienzuda de este bien “procediendo sin prisas, con prudencia y profesionalidad”.

Observando someramente el expediente que lleva por nombre “Actuaciones realizadas para la reparación de la Fuente del Torico” vemos que se trata fundamentalmente de un registro de la correspondencia mantenida entre Ayuntamiento y la Dirección General de Patrimonio Cultural en relación con el asunto, o de una carpeta en la red corporativa en la que el Gabinete de Alcaldía ha colgado todo lo que tenía a mano relacionado con el tema.

Eso sí, también cuenta con una Memoria sobre la intervención en los elementos de piedra de la Fuente, y ninguna mención en todo el expediente a la réplica de bronce de la escultura del Torico que hoy luce en lo alto.

Si analizamos con mayor detalle vemos como el expediente no cuenta con una providencia de inicio, no hay traslados entre los diferentes departamentos, tampoco los preceptivos informes técnicos o jurídicos municipales, ninguna acreditación documental de la urgencia en el trámite de contratación de los trabajos, ni de los encargos formales a empresas para la realización de dichos trabajos o custodia de un elemento patrimonial.

Tampoco hay ningún acuerdo o resolución de un órgano municipal, ni decreto alguno. Y por supuesto, no cuenta con un proyecto de restauración. Sí contiene una memoria de actuaciones, pero no hay un presupuesto. Como vemos, estamos ante un expediente que no ha seguido los pasos que requiere la tramitación administrativa y que no cuenta con los elementos necesarios que constituyen un acto administrativo.

Se han saltado la Ley de Patrimonio de Aragón, que establece la obligación al Ayuntamiento de contar con un informe de la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural antes de ejecutar cualquier trabajo en el Conjunto Histórico, algo que no solicitaron para la colocación de las sirgas y tampoco han solicitado para su restauración posterior.

Se han saltado la Ley de Contratos del Sector Público, que establece que para la tramitación urgente de un expediente se responda a una “necesidad inaplazable” y se cuente con una “declaración motivada de urgencia efectuada por el órgano competente”, sin que se cumpla lo tasado por la ley y sin que exista tal declaración. Podríamos, además, hablar de la fragmentación del contrato, pues ni siquiera han encargado los trabajos a una misma empresa.

Se han saltado la Ley de Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, que también nos habla de que la tramitación de urgencia “será motivada” y establece que se solicitarán “aquellos informes que sean preceptivos por las disposiciones legales” siendo el no solicitado y tampoco emitido por la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural de carácter vinculante.

Asimismo, la Ley de Procedimiento Administrativo también establece que los dictados en los que se ha prescindido del procedimiento legalmente establecido son “nulos de pleno derecho”.

Un acto nulo de pleno derecho es aquel que “está afectado por un vicio especialmente grave”, como saltarse las leyes de contratación y de procedimiento administrativo, por lo que “no debe producir efecto alguno y procede ser anulado” el expediente.

Sobre el desastre del derribo del Torico, la ciudadanía deberá juzgar lo sucedido, valorar el grado de implicación de cada uno de los concejales responsables, analizar si las explicaciones y la posterior gestión ha sido la deseada, sacando sus propias conclusiones.

Desde la tarea de oposición que nos corresponde a Espacio Municipalista por Teruel, tenemos claro lo que queremos: que se restaure el Torico de forma profesional y concienzuda, como pedimos hace un mes, que se hagan las cosas bien a nivel administrativo y que los concejales responsables de su caída respondan a todas las preguntas aún por aclarar y asuman responsabilidades políticas como mejor garantía de que esto no vuelve a suceder.

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