Contribuir a la recuperación económica generando empleo directo

La irrupción del coronavirus y la situación derivada que está padeciendo, en mayor o menor medida, el conjunto de sociedades del planeta, tendrá consecuencias económicas y sociales graves. La previsión de que la economía se va a resentir irremediablemente, se traducirá de inmediato en destrucción de empleo, a pesar de las medidas dispuestas por el Estado. La situación obliga a los poderes públicos a intervenir, y desde el ámbito de las administraciones locales disponemos de unos recursos muy limitados a consecuencia de unas leyes de estabilidad que limitan el gasto, así como por una financiación muy deficiente. La situación obliga …

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La irrupción del coronavirus y la situación derivada que está padeciendo, en mayor o menor medida, el conjunto de sociedades del planeta, tendrá consecuencias económicas y sociales graves. La previsión de que la economía se va a resentir irremediablemente, se traducirá de inmediato en destrucción de empleo, a pesar de las medidas dispuestas por el Estado.

La situación obliga a los poderes públicos a intervenir, y desde el ámbito de las administraciones locales disponemos de unos recursos muy limitados a consecuencia de unas leyes de estabilidad que limitan el gasto, así como por una financiación muy deficiente.

La situación obliga a priorizar las intervenciones y complementar otras medidas que desde las administraciones estatal y autonómica han comenzado a disponer, como puedan ser los ERTE, subsidios, financiación y liquidez a empresas, etc.

Además, se deben combinar diferentes tipos de acción, como bonificaciones de tasas e impuestos a sectores más afectados, la promoción de inversión y obra pública o la creación directa de empleo mediante un Plan de Empleo Local.

Lo importante e inmediato es sostener la renta de las familias, y en ese sentido debe ser la principal apuesta del Ayuntamiento. Garantizar en la medida de lo posible que las familias dispongan de ingresos para hacer frente a sus gastos y que de esta manera se siga moviendo la economía local.

La mejor manera de conseguir esto es mediante la creación de empleo. Las ayudas directas a empresas por parte del Ayuntamiento pueden suponer una merma de recursos para este fin principal, que por otro lado parece que no garantizarán la continuidad de esas empresas fuertemente afectadas, por la escasez de la cuantía disponible para todas ellas.

Afortunadamente parece que las políticas de austeridad implementadas tras la crisis financiera de 2008 quedan desterradas, y el conjunto partidos se muestran dispuestos a implementar medidas de incremento de gasto público para hacer frente a las consecuencias de la pandemia.

Conviene analizar el escenario y prever por cuánto tiempo se va a prolongar la destrucción de empleo, estimar el alcance que va a tener, estimar a cuántas personas va a afectar y, además, por cuánto tiempo. Un estudio adecuado o lo más certero posible ayudará a valorar la capacidad de incidencia de los recursos liberados del presupuesto municipal para destinar a medidas paliativas. Nadie duda de la necesidad de reformular el presupuesto anual para atender esta emergencia, aparcando aquellos asuntos hoy menos urgentes o reorientando el destino de esos fondos que por imperativo no se van a destinar a lo inicialmente previsto.

Urge cuantificar los recursos económicos de los que se dispone para poder valorar a cuántas personas podemos ayudar. En definitiva, saber él empleo que se puede generar y su duración.

Desgraciadamente, las administraciones locales no tienen todo el peso económico que nos gustaría por lo que es más que probable que no dispongamos de los recursos suficientes para crear empleo para toda aquella persona que se va a ver avocada a la pérdida de su trabajo. Seguramente, la intervención del Ayuntamiento se limite a aquellas personas en una situación de mayor vulnerabilidad, jóvenes y mujeres. Esto lo sabremos después de analizar las proyecciones económicas y el impacto sobre el empleo de esta crisis, como decíamos antes. Otras personas deberán salir adelante con las prestaciones por desempleo, sin mayor ayuda que las que pueda prestarles el SEPE.

Intentar movilizar la mayor cantidad de recursos es capital para crear empleo, garantizar renta a las familias, y en consecuencia aumentar el consumo para la reactivación de la economía local.

Este empleo se tiene que crear al menor coste posible, reduciendo los gastos de producción al máximo para poder destinar mayor porcentaje del dinero disponible a la masa salarial, en lugar de a materias primas o al medio de producción. Mayor cantidad destinada a la fuerza del trabajo se traduce en más salarios y más número de personas con ingresos.

Pero la creación directa de empleo tiene que combinarse con otras medidas. Algunas ya han sido propuestas o implementadas -como las adoptadas en materia de tasas- y otras están pendientes de valoración. Jugará un papel importante en la recuperación económica la promoción de obra pública.

Acciones a corto plazo deben combinarse con otras de mayor recorrido imposibles de acometer de manera inmediata. Señalábamos como inaplazable la creación directa de empleo, ayudas de urgencia, implemento del gasto público y refuerzo de los servicios sociales municipales para atender a toda aquella persona o familia que atraviese dificultades y requiera esa especial atención.

En el medio plazo se hace necesaria la adecuación de los servicios sociales, dotándolos estructuralmente de los recursos necesarios para garantizar su cometido en un futuro, como puede ser la creación de un Centro Municipal de Servicios Sociales o la redefinición de un catálogo de servicios y recursos materiales, económicos y humanos suficientes. También el despliegue de un banco público de vivienda, la puesta en marcha del centro sociolaboral o el impulso de la economía social y solidaria que proyecte un modelo alternativo más sostenible. Un acuerdo sobre tasas e impuestos que garantice la progresividad fiscal, así como el sostenimiento de políticas públicas, sociales e inversión municipal serán claves para estar preparados a futuras adversidades.

Es necesaria una concertación amplia para la reformulación de los presupuestos de este año y futuros, pero no solo eso. Los ejes de las políticas públicas y grandes retos en materia social son un asunto central e insoslayable ante el cual los diferentes proyectos políticos se deben pronunciar. Es por ello que emplazamos al diálogo para construir un consenso de largo recorrido.

Aprovechamos estas líneas para recordar que las crisis son inherentes al sistema capitalista. Éstas son cíclicas y en su actual fase neoliberal, cada vez se producen en un menor intervalo de tiempo. El Ayuntamiento debe estar adaptado a esta realizad inestable del sistema-mundo, preparado para responder a sus crisis orgánicas, y trabajar en articular alternativas económicas locales que nos hagan menos dependientes, garantizando también una inversión con redistribución social sostenible.

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