La consejera de Educación del Gobierno de Aragón en la coalición PP-Vox-PAR, Claudia Pérez Forniés, ha recibido una carta del Consejo escolar del CPI Ana Mª Navales de Zaragoza donde relata y enumera las carencias y problemas sin resolver para el funcionamiento ‘normal’ del colegio, y que reproducimos en su integridad a continuación:
Como por desgracia viene siendo habitual en los últimos cursos para nuestro centro, no podemos comenzar este documento sin hacer referencia a las situación de las infraestructuras del centro, la cual ha condicionado desde el inicio el desarrollo de la actividad lectiva y docente.
Finalizamos el curso anterior teniendo que “embalar” el centro entero para guardar durante todo el verano, muebles, materiales y dotación informática en un guardamuebles.
El día 1 comenzamos sin centro, al no estar accesible la obra del mismo y tener que buscar un espacio para celebrar el primer claustro del curso, que realizamos finalmente en una de las salas del Centro Cívico Distrito Sur en el barrio vecino de Rosales del Canal.
Un día antes de comenzar las clases, todavía no se disponía del acta de ocupación, por lo que el claustro accedió al centro el mismo día de inicio de curso, sin poder desembalar cajas, preparar o acondicionar los espacios. Sin embargo, desde la Consejería de Educación, se nos transmitió la orden de comenzar en esas condiciones y así lo hicimos, pese a que el propio claustro, equipo directivo y muchas de las familias de alumnos manifestamos que no eran las condiciones ni seguras ni adecuadas para albergar la actividad lectiva con menores entre 3 y 6 años.
Respecto a los espacios que nos encontramos al entrar en el edificio, había aulas sin suelo, falta de cristales o puertas, cables sueltos y terminaciones de albañilería y carpintería de aluminio sin finalizar, y un largo etc. de despropósitos de construcción que era un verdadero riesgo para los niños y adultos que compartíamos ese espacio. El apoyo y respaldo de las familias al equipo educativo fue fundamental en estos momentos tan complejos, no asistiendo al centro casi ningún niño o niña durante los dos primeros días de curso al ver el lamentable estado del interior del edificio.
Las siguientes semanas y meses del mes de septiembre pasaron entre intentar comenzar la actividad lectiva y la colocación de puertas y cristales mientras se daba clase, la convivencia con una obra anexa a la que teníamos acceso ya que solo nos separaba una tela, y la alternancia de ocupación de unos mismos espacios que se utilizaban por la mañana con los niños y que a partir de las 15 horas eran ocupados por gremios y obreros para realizar sus trabajos, con el consiguiente trastorno de suciedad, deterioro de materiales y polvo de obra, que hasta produjo que alguno de los maestros del centro tuviera que acudir al médico por problemas respiratorios.
La situación se ha ido estabilizando, pero hasta inicios del mes de diciembre no dispusimos de calefacción, lo que unido a un largo etcétera hace que el día a día en nuestro centro sea algo negativo y costoso, tanto para el desarrollo de nuestra labor pedagógica, como para la salud de los niños y los docentes que trabajan en el centro.
1. Comenzamos durante las tres primeras semanas de curso sin puertas ni cristales que separaban aulas y zonas de baño, haciendo que el ruido en las aulas fuera casi insostenible.
2. El centro continuaba sin estar limpio como consecuencia de la suciedad, restos de obra y polvo, a pesar del destacable trabajo de las compañeras del servicio de limpieza municipal. Aunque los gremios entran al centro a partir de las 16:30h. los trabajos que realizan (taladrar, cortar metal, yeso, pintar, pasar cableado y tubos de desagüe…), hacen que los espacios que preparamos y utilizan los niños y niñas estén diariamente sucios. Además, sufrimos la inhalación de un continuo polvo en suspensión en todo el centro que hacía estornudar, provocaba picor en ojos y garganta y dificultaba la respiración a los pequeños y a los maestros que utilizaban esos espacios de 9 a 2 15h. Varios de los docentes tuvieron que ir al médico por problemas respiratorios y todos sufrían una visible ronquera permanente provocada por este polvo.
3. Seguimos preocupados por la seguridad y vigilancia tras el horario lectivo, ya que aunque la alarma se conecta por la noche, sigue transitando por el centro mucho personal en horario no lectivo, que no estamos seguros si se controla o vigila.
4. Hemos recogido a lo largo de estos meses restos de materiales de construcción, perfiles, clavos y tornillería, que hace que el centro no sea un lugar seguro de posibles accidentes, derivados de que los niños encuentren esos materiales entre el arenero o en el recreo o aulas y puedan sufrir un accidente. El propio día 11 de septiembre un niño de 1º de Ed. Primaria sufrió un corte en la mano con un trozo de perfil de metal muy afilado que encontró en el suelo.
5. Hasta finales de diciembre no se han acabado los espacios de almacenes de la zona de comedor (Cuarto AMPA) lo que hace que se haya tenido que acumular material en los pasillos y la sensación de caos haya sido incluso mayor al ocupar esos espacios de tránsito y que en muchas ocasiones son de salida de emergencia. No están todavía finalizadas unas tareas de carpintería, pintura, albañilería… cuando se comienzan otras, quedando ambas sin acabar y el centro en un continuo “medio hacer” que altera el transcurso normal de las clases y de las actividades que se deberían estar llevando a cabo en estas fechas del curso.
6. Siguen sin finalizarse los trabajos en las cubiertas, cierres y tejados, lo que nos preocupa, además de estéticamente, de cara a que un racha fuerte de viento propia de esta zona de Zaragoza provoque que se levante parte de esa cubierta y alguien pueda resultar herido.
7. El alta de luz en la red eléctrica se ha realizado el 17 de noviembre, dependiendo hasta ese momento de generadores que muchas veces saltan y deben rearmarse hasta dos veces diariamente, con el consiguiente trastorno de cocina, aulas, administración
8. Hasta hace una semana seguían sin instalarse las cubiertas de los cristales que taparán los baños de los pequeños, lo que ha suscitado que varias familias nos hayan comentado esta situación y hayan propuesto taparlo con telas o vinilos para que no estén tan expuestos.
9. Las puertas tienen un holgura en la parte inferior que dejan pasar frío, viento y suciedad a las aulas, sobre todo en las de 1º de Ed. Infantil. El equipo directivo y oficial de mantenimiento han tenido que colocar burletes para intentar mitigar el frío que les llega a los pequeños en las aulas, pese haber dado aviso de ello desde octubre.
10. El mobiliario de la cocina del comedor escolar se deterioró en las tareas de limpieza de una empresa externa, al utilizar un producto en el suelo que produjo unos vapores ácidos que “afearon” la superficie de todos el mobiliario de aluminio, dejándolo con un aspecto desgastado y sucio pese a tener menos de un mes de uso.
11. Todavía no podemos utilizar completamente el sistema de calefacción, y aunque el tiempo ha dado una tregua este año alargando el verano, precisamos de temperatura idónea para que los niños estén en un espacio adecuado y que reúna las condiciones adecuadas. El circuito se instaló la semana del 23 de octubre, pasando tubos y demás instalaciones a través de todo el centro en horario post lectivo. Sin embargo, seguimos a fecha 28 de noviembre sin tenerla activa completamente, únicamente con aerotermia que hace que las clases (por lo menos) puedan estar a 20ºC.
12. Hemos detectado goteras por falta de cierres y acabados adecuados en la cubierta del edificio. Aunque se cubrieron las salidas de humo y respiraderos con una tela y tablones a falta de la correspondiente pieza, el viento provocó que se moviera ese “apaño” y entrara agua por esos respiraderos.
13. El comedor escolar sigue estando sucio como consecuencia de las obras continuadas y diarias que se producen en su entorno. Además de no haber realizado una limpieza de obra final en el suelo, no han colocado las pertinentes 4 mosquiteras (ahora mismo hay tela de rejilla pegada con cinta en las ventanas) ni cierres de puertas adecuados para que no afecte a esa zona el trabajo de gremios anexo. Sanidad, en la supervisión del comedor escolar que realizó a inicios del mes de octubre, ya nos advirtió de varias de estas incidencias para que se subsanaran antes de su próxima visita.
14. En diciembre, siguen llegando los últimos materiales y dotaciones que deberían haber estado al inicio del mes de septiembre, teniendo que instalarlas en muchos caso durante las sesiones con niños en el aula, lo que pone en peligro a los pequeños, además de hacer que la clase se distraiga y se pierda el hilo del desarrollo de la misma.
15. La dotación informática del centro, que no ha recibido ningún dispositivo digital desde el 2020, se recibió a finales de octubre, y no corresponde con la contrapropuesta que realizamos desde el equipo directivo para rentabilizar la inversión tecnológica del centro y adecuarla a las necesidades, infraestructura y espacios actuales, reduciendo el número de dispositivos asignados y proponiendo sustituir alguno de ellos por otros dispositivos móviles ante la falta de puntos de conexión con cable. La respuesta ha sido enviar 15 equipos de mesa fijos sin conexión wifi, por lo que el centro hemos tenido que adquirir adaptadores wifi para que puedan utilizarse por parte del profesorado.
16. Parece no haber una planificación adecuada del trabajo a realizar, teniendo que deshacer tareas ya casi finalizadas para incluir algún detalle que faltaba. Por ejemplo, para colocar un sistema de alarma deben picar lo que la semana anterior acaban de alicatar, y así sucesivamente. Cada semana nos encontramos con una “sorpresa” de este tipo diferente. En el mes de noviembre hubo grúas hidráulicas dentro de los pasillos del centro para acabar trabajos de techos en horario poslectivo.
17. Las luminarias que conectan con la calle son de poliuretano, lo que se va deteriorando con el paso del tiempo y creemos que puede producir un accidente, ya sea por el viento o porque alguien se apoye y caiga al vacío, ya que no tienen otra sujeción y anclaje ni protección exterior.
18. La situación del centro, pese a que intentamos que estéticamente y funcionalmente preste el servicio que debe, se está volviendo cada vez más difícil, lo que ha hace que tanto el claustro como los miembros del equipo directivo suframos una situación de sobrecarga y estrés continuo durante estos primeros meses de curso, derivado de esta situación y que se prevé que continúe a lo largo de todo el curso.
19. No disponemos de luces en la entrada del centro, dificultando el acceso tanto del servicio de limpieza a las 6:30 de la mañana como las familias y monitoras que acuden al servicio de madrugadores antes de que comience el periodo lectivo.
20. La enumeración de carencias y problemas es mucho más larga, ya que faltan muchos “remates” en puertas, ventanas, paredes y suelos que están como desde la primera semana de curso.
Todas estas tareas suponen mucho trabajo añadido al que ya se desarrolla en el centro a nivel administrativo y educativo, al tener que detectarlas, revisarlas y comprobar si lo han realizado o no, ya que aunque el oficial de mantenimiento realiza gran parte de esa tarea, el equipo directivo debe supervisarlas, recopilarlas y comunicarlas para intentar que se vayan solventando.
Este listado de “remates” pendientes va engordando desde septiembre, se comunica mensualmente a Gerencia de Infraestructuras con la esperanza de que se vayan solventando estos problemas que detectamos semana tras semana, sin que haya avances significativos.
La ilusión y alegría de comenzar en un centro propio, nuevo a estrenar y con un diseño diferente y moderno, se ha visto truncada por una mala gestión y planificación que ha hecho que, una vez más, la comunidad educativa del CPI Ana María Navales seamos los perjudicados de acciones de los responsables de política educativa que en la pasada legislatura no cumplieron con sus obligaciones y la profesionalidad del cargo que ostentaban.
Esperamos recibir, desde quienes regentan actualmente el Departamento de Educación una consideración adecuada y un talante positivo y distinto al que dispensaron sus antecesores a la comunidad educativa del CPI Ana María Navales, y se asuma valentía a la hora de tomar decisiones y que por fin se reconozca a nuestro centro, premiado por el MEC por el Proyecto Educativo que llevamos a cabo pese a contar con esta “infra”- estructura, como una escuela que tiene y merece las mismas condiciones y oportunidades que los demás centros educativos del barrio y de Aragón.


