La Plataforma en Defensa de la Huerta de Zaragoza sostiene que nos encontramos muy lejos de alcanzar un sistema alimentario que respete la naturaleza, remunere adecuadamente a las personas que producen los alimentos y alimente sostenible y saludablemente a toda la población.
Las 22 propuestas se agrupan en cuatro apartados
El primero de ellos está relacionado con la necesidad de dotarse de una estructura municipal dotada de personal y recursos que trabaje el tema de la alimentación y se coordine con las diferentes áreas municipales. Si bien el Servicio de Medio Ambiente era el que inicialmente estaba encargado de estas tareas, hoy en día no cuenta con personal encargado para la puesta en marcha de las acciones recogidas en a Estrategia Municipal de Alimentación Sostenible. De igual forma el Consejo Alimentario Municipal no se ha reunido cuando según reglamento debería haberlo hecho en diciembre de 2022 para dar cuánto del trabajo realizado y presentar líneas de trabajo para este año.
El segundo bloque está relacionado con la Transformación de nuestro sistema de producción y distribución agroecológica. Plantean la necesidad de trabajar en tres líneas: la producción, la distribución y el consumo.
En cuanto a la producción, dado que hoy en día la mayor parte de la tierra productiva se dedica al cultivo de alfalfa para la exportación, consideran que es urgente que parte de esta tierra se destine al cultivo de frutas y hortalizas de cercanía. Para ello sería necesario crear el Parque Agrícola de las Fuentes que ya figuraba como una de las medidas aprobadas por el Ayuntamiento en el Plan Director de la Infraestructura Verde. Asimismo demandan la paralización del proyecto de instalación de Placas Fotovoltaicas en la fértil Huerta de Movera a la vez que favorecer la incorporación de nuevos agricultores y agricultoras.
En cuanto a la distribución y consumo consideran es necesario impulsar y extender la Marca Huerta de Zaragoza, que permita identificar los productos de cercanía para favorecer su consumo, pero a la vez crear y revitalizar las infraestructuras agrarias y de transformación alimentaria dependientes de las entidades locales, mediante la creación de obradores, centros de acopio y distribución compartidos, mediante la cesión/arrendamiento de infraestructuras públicas como MercaZaragoza y ayudar a la articulación, financiación y consolidación de proyectos y que también estén coordinados con la compra pública alimentaria.
Asimismo no hay que olvidar que la tercera parte de los alimentos que se producen se desperdician, de ahí la importancia de trabajar en la línea de disminuir que los alimentos vayan a la basura.
El tercer bloque está relacionado con mejorar el acceso a la alimentación saludable y sostenible para toda la población, lo que implica por un lado que el conjunto de comedores que dependen del Ayuntamiento (escuelas infantiles, Albergue, Casa de Amparo...) incorporen en sus menús alimentos de cercanía y sostenibles y por otro lado favorecer el acceso a la alimentación saludable y sostenible a los grupos de población más vulnerables .
El cuarto bloque está relacionado con la necesidad de sensibilizar, educar y formar para avanzar hacia una alimentación saludable y sostenible a través de programas dirigidos a los diferentes sectores de población en los que se de a conocer los beneficios de consumir productos de cercanía y ecológicos.
En esta línea proponen entre otras medidas, trabajar con el Patronato de Turismo para que en sus rutas turísticas y/o gastronómicas se dé a conocer y se ponga en valor nuestro patrimonio cultural y paisajístico, el paisaje agrario de Zaragoza, la red de acequias y las torres agrícolas, que han ido desapareciendo o deteriorándose y que constituye un patrimonio histórico y cultural a conservar y divulgar así como establecer colaboraciones con el sector restauración con el objetivo de diseñar campañas con el eslogan "Los sabores de la huerta" que favorezcan el consumo de dichos productos.
La Plataforma de Defensa de la Huerta de Zaragoza considera que en una situación de crisis climática es urgente disminuir las emisiones a la atmósfera y recuerda que el modelo de producción y consumo alimentario repercute en una tercera parte en dichas emisiones. Producir y consumir de proximidad constituye por tanto una de las medidas para luchar contra el cambio climático, a la vez que supone un apoyo a la economía local y a la salud de las personas.




