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Cláusulas suelo, nuevos pasos en un largo proceso

Desde un principio ni tan siquiera estaba clara la cantidad de cláusulas abusivas de este tipo que se habían firmado, aunque se estimaban en torno a los 3,5 millones en todo el Estado. En Aragón hay unas 40.000 pero la cifra exacta se ignora.
| 30 noviembre, 2018 07.11
Cláusulas suelo, nuevos pasos en un largo proceso
Imagen de archivo de una protesta de ADICAE.

El pasado viernes 23 de noviembre se daba a conocer la sentencia del 12 de este mes de la Audiencia de Madrid por la macrodemanda de Adicae que afecta a 40 entidades bancarias.

La Audiencia estima la demanda, siguiendo el criterio fijado hace ya dos años por la justicia europea, y dicta la nulidad de los suelos hipotecarios, obligando a devolver con intereses todo lo cobrado de más y cargando las costas a los bancos. La sentencia del Tribunal Europeo era clara y fijaba la retroactividad total. Pero las entidades financieras, amparándose en la llamada tutela judicial efectiva, han ido esquivando el pago mediante largos procesos y sucesivas dilaciones.

Esta sentencia, a su vez, es la confirmación de una sentencia anterior del Juzgado Mercantil nº11 de Madrid.

Adicae, que presentó la macrodemanda que agrupa a 15.000 hipotecados, celebró asamblea de demandantes en Zaragoza el 27 de noviembre para exponer que, pese a que la sentencia es muy clara, el proceso puede seguir dilatándose en el tiempo. Por lo pronto Banco Sabadell ya ha pedido el llamado testimonio de sentencia, lo que apunta a que recurrirá. Según los representantes de la entidad de afectados y afectadas lo habitual es que toda la banca recurra por sistema cualquier decisión judicial.

En una asamblea de este tipo en la sede de Adicae hasta 100 personas se apiñan en la sala. La variedad de edad, género y extracción social da idea de lo transversal del problema.

Hay casos de todo tipo: desde los que llevan varios años litigando hasta la última tanda de los que se han adherido a nuevas demandas colectivas o individuales en octubre de este año. Casos como el de Bantierra, en suspenso desde hace casi cinco años. O Caja España, ahora convertida en parte de la andaluza Unicaja que se ha limitado a dilatar el caso. O Ibercaja, que tiene sentencia propia de primavera de este año pero que está pendiente de las nuevas decisiones.

Caso aparte es del de Caja Rural de Teruel, que obtuvo una sentencia, confirmada en instancias superiores, que daba por buenas sus cláusulas suelo. Eso sí, aún este caso está pendiente de eventual modificación por la nueva decisión judicial y la jurisprudencia europea.

Este proceso ha supuesto un auténtico carrusel judicial. Por lo pronto por la desaparición mediante fusión de buena parte de las entidades originales de las que fue objeto la demanda. En 2010 se presentaba el primer litigio contra 101 entidades, pero el proceso de reajuste de la banca ha hecho desaparecer a cajas tan históricas como la aragonesa CAI o Caja Madrid, la más antigua, dejándolas en 40. Además, según declaraciones del presidente de la entidad, Manuel Pardos, todo indica que los 12 grupos en que se agruparon las cajas de ahorro podrían reducirse incluso a la mitad con un nuevo proceso de fusiones.

Desde un principio ni tan siquiera estaba clara la cantidad de cláusulas abusivas de este tipo que se habían firmado, aunque se estimaban en torno a los 3,5 millones en todo el Estado. En Aragón hay unas 40.000 pero la cifra exacta se ignora. Solo en el juzgado designado para juzgar el asunto se han recibido 6000 demandas y a mediados de 2018 se habían resuelto unas 600 con un 97% favorable a los consumidores. El número de resoluciones mediante pacto extrajudicial se ignora, al igual que es difícil calcular cuanto dinero que legítimamente pertenece a los hipotecados se habrá perdido por el camino. Un cálculo aproximado sitúa la media de indemnizaciones en una media de 4400€ por hipotecado, pero esta cantidad es muy inferior a la que tienen derecho los consumidores, según expertos legales. Los llamados pactos de arbitraje, soluciones extrajudiciales más rápidas, por lo pronto esquivan el interés por el dinero debido, que es de al menos un 3% y las costas del proceso.

Son muchas las triquiñuelas legales. Desde las organizaciones de usuarios de banca queda la movilización y seguir con un proceso que para muchas personas se hace eterno. La banca mientras tanto hace un trabajo de zapa: unos renuncian, otros llegan a acuerdos siempre desfavorables para el suscriptor de hipotecas, algunos fallecen, otros terminan de pagar su vivienda y se olvidan. Pero el proceso sigue. En tiempo más corto o más largo los estafados recuperarán su dinero, pero el proceso llevará casi diez años y, por el camino, muchas personas habrán perdido si no el dinero, sí la paciencia. Mientras tanto las entidades financieras habrán disfrutado de dos décadas de impunidad.

30 noviembre, 2018

Autor/Autora

J.M. Marshal. Miembro del programa El Acratador (Radio Topo). http://elacratador.noblezabaturra.org/. Colaborador de AraInfo.


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