Decenas de personas se han concentrado este jueves, convocados por la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) y la Plataforma Ciudadana contra el Racismo, en recuerdo de las 34 personas muertas frente a las costas marroquíes mientras intentaban cruzar el Estrecho en busca de una vida digna.
Una vez más, 34 personas migrantes fallecían tratando de llegar en dos pateras a las costas españolas. Entre ellas, dos niños. La patera salió el domingo por la tarde con 64 personas a bordo. Hasta que perdieron el contacto. Llevaban dos días pidiendo auxilio a las autoridades marroquíes. Más de la mitad no sobrevivieron a la dureza del viaje. 34 víctimas más que se suman a las casi 400 personas fallecidas en el Estrecho en 2018, según datos de la Organización Internacional de las Migraciones. Invisibles, siendo sólo un número en las noticias a las que ya estamos demasiado acostumbrados.
Las personas que intentan llegar a Europa de esa manera están desesperadas y buscan una vida segura y digna, tanto para ellas mismas como para sus familias. Para ellas, arriesgar sus vidas en embarcaciones precarias es la única opción para escapar de la injusticia, la violencia, los desastres y la pobreza.
Hasta ahora, los estados miembros de la UE han apostado por cerrar o externalizar sus fronteras. Pero esto no impide ni impedirá, por muchas vallas o muros que se construyan, que la gente continúe buscando seguridad, dignidad y una vida mejor. Al contrario, la falta de rutas seguras y regulares para llegar a Europa empuja a muchas personas a confiar en traficantes y aumenta su sufrimiento.
Desde las organizaciones convocantes denuncian todas las políticas y prácticas económicas europeas y españolas que generan y mantienen desigualdades y exclusión y que obligan a las personas migrantes y refugiadas a jugarse la vida en el viaje. Rl Estado español tiene, además, una gran responsabilidad sobre estas víctimas.





