Cinco argumentos que cuestionan la construcción de la variante norte de Jaca

Para ser rigurosos habría que añadir muchos más argumentos, pero han preguntado mi opinión sobre los cinco más importantes, y no quiero abusar con un discurso que sobrepase los límites de este espacio. Adiós al Banco de la Salud y Paseo de la Cantera. Se quiere sacrificar el paisaje por excelencia, la zona noble de la ciudad, con un entramado de carreteras tipo scalextric, que arruina las vistas al valle y a las montañas. La zona por donde han paseado muchas generaciones, y nosotros mismos, por ser un lugar de paz, sosiego y aire limpio. Pretenden quitarlo sin más, no …

Para ser rigurosos habría que añadir muchos más argumentos, pero han preguntado mi opinión sobre los cinco más importantes, y no quiero abusar con un discurso que sobrepase los límites de este espacio.

Adiós al Banco de la Salud y Paseo de la Cantera. Se quiere sacrificar el paisaje por excelencia, la zona noble de la ciudad, con un entramado de carreteras tipo scalextric, que arruina las vistas al valle y a las montañas. La zona por donde han paseado muchas generaciones, y nosotros mismos, por ser un lugar de paz, sosiego y aire limpio. Pretenden quitarlo sin más, no se sabe con qué derecho y con qué legitimidad, porque el interés común es en este caso muy cuestionable.

Cuesta asimilar la razón por la que se ha elegido esta zona para llevar y potenciar un tránsito rodado no precisamente turístico y no se han considerado otras alternativas, suponiendo que la unión de las autovías A21 y A23 deba realizarse por una autovía y no con una circunvalación adecuada.

El número de vehículos diarios que justifican una autovía asciende a 6.000, y son 2.800 lo máximo contabilizado incluyendo los días punta.

Una autovía que corta la ciudad por el norte supone condenarla a una contaminación y un ruido extraordinarios, sustituye las corrientes de aire limpio del Pirineo por una constante acumulación de gases producidos por la combustión de los vehículos.

Como consecuencia la calidad de vida de la población se vería seriamente afectada, no pudiendo descartarse que a medio plazo quedara afectada la esperanza de vida -de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud, seis millones de personas mueren al año en el mundo, y 10 mil en España, a causa de la contaminación del aire-.

Existe un estudio realizado por el profesor A. Etchelecou de la Universidad de Pau sobre las consecuencias del tráfico rodado en el valle del Aspe que por su semejanza y continuidad con el valle del Aragón resulta perfectamente equiparable. Son espacios muy sensibles y sujetos a los mismos fenómenos naturales, como el de la inversión térmica, que favorece la acumulación de gases procedentes del tráfico rodado en el fondo del valle.

La naturalidad con la que algunos reclaman la usurpación de espacios naturales es asombrosa.

¿Por qué razón el ocupar espacios que todavía no han sido degradados parece incuestionable?

Las cosas han cambiado y las externalidades ya no existen.

Además, el valle del Aragón tiene su actividad agrícola y ganadera tradicionales; existe un equilibrio entre la actividad humana y las especies animales y vegetales totalmente compatibles con una economía circular. Es más que cuestionable que los intereses económicos de ciertos sectores deban imponerse, arrogándose el título de “interés general”, sobre criterios más amplios, y refrendados cada vez con más frecuencia en sentencias judiciales que priman la defensa del medio ambiente, como motor de desarrollo.

Las personas que viven en la zona norte mucho antes de que se diseñara el paso de esta variante, están en su legítimo derecho de manifestar su oposición con todos los procedimientos legales que sean posibles. Lo mismo ocurre con el Hospital, el Hotel y la Residencia.

¿No es mucho más lógico invertir esas sumas considerables de dinero en sanidad, por ejemplo?

Desde luego parece más sensato en este momento con la realidad que nos está tocando vivir.

En todo caso, es necesario ubicarse en la realidad y en el presente para que cualquier proyección al futuro tenga sentido.

Hace pocas semanas hemos leído que Jaca tiene necesidad de futuro, sin explicar de qué futuro se trata, más allá del deseo difuso de unas infraestructuras. Es cierto que Jaca necesita una visión de futuro, pero una visión amplia e inclusiva. La realidad de la que tenemos que partir necesariamente es muy compleja y no es posible desenvolverse sin un gran sentido de responsabilidad. Es el argumento por excelencia.

Nos encontramos en el año 2020 con una Emergencia Climática declarada. Sabemos que hay que reducir necesariamente los niveles de las emisiones de CO2 porque el planeta se sigue calentando, y las consecuencias son devastadoras, subida del nivel del mar, episodios climáticos extremos, pérdida acelerada de la biodiversidad. El 28 de noviembre de 2019 el Parlamento Europeo declaró el estado de emergencia sin más herramientas que el protocolo de París, un acuerdo dentro del marco de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, firmado por España.

El objetivo es limitar el aumento de la temperatura a 1,5 C, con respecto a los niveles preindustriales.  Este es un objetivo de supervivencia, sin exagerar lo más mínimo, no es una acción política simple o para simpatizantes de la ecología, Nos atañe a todos lo mismo a nivel local que particular.

Además, a causa de la pandemia cobran importancia las evidencias científicas que apuntan a la estrecha relación entre la salud del planeta y la humana. Hemos colonizado más ecosistemas de los debidos y sufrimos las consecuencias. No podemos seguir con lo mismo ni por inercia. Si dañamos a la vida nos dañamos a nosotros. ¿Alguien puede calcular a largo plazo el daño medio ambiental causado por una gran infraestructura y el beneficio obtenido? Es evidente que son incomparables por ser dimensiones opuestas. Es necesario repensarlo todo situándonos en el presente. En este complicado presente que nos toca vivir y al mismo tiempo nos brinda muchas posibilidades entre otras demostrar que por fin merecemos calificarnos como seres inteligentes.

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