En Zaragoza, cientos de personas marcharon desde las céntricas plaza Paraiso y Paseo Independencia, convocadas por la Plataforma No al TTIP Aragón, bajo el lema ‘¡No dejemos a nadie atrás! Las personas y el planeta por encima de las multinacionales’.
“Algunos Estados miembros se posicionan en contra del CETA, caballo de Troya del TTIP, sin embargo, la Comisión Europea y otros Estados miembros están empujando fuerte para que el tratado se firme cuanto antes. El gobierno de Mariano Rajoy, aún en funciones, se empeña en embarcarnos sin debate y con premura en un tratado tan dañino como el CETA”, advertían desde la Plataforma.
Acuerdo Económico y Comercial Global con Canadá (CETA)
Este tratado, denominado Acuerdo Económico y Comercial Global con Canadá –CETA por sus siglas en inglés-, pretende, según la Comisión Europea, “establecer una relación económica privilegiada y más avanzada con Canadá”. El acuerdo, de 1.598 páginas, “abrirá nuevas oportunidades comerciales y de inversión para los agentes económicos a ambos lados del Atlántico”, siempre según palabras de la UE. Este tipo de tratados, como el TTIP, CETA o TISA, tienen como objetivo la implantación de acuerdos europeos en sustitución de los actuales tratados bilaterales entre los Estados miembros con terceros países, como en este caso Canadá y en el TTIP sería EEUU.
La liberalización del comercio mediante la eliminación de barreras arancelarias o administrativas, son solamente la punta del iceberg. Marina Albiol, eurodiputada de Izquierda Unida, lo explica de forma simplificada. “El CETA no es un acuerdo comercial sino que es una forma de trastocar todo el modelo económico y social de la UE para ponerlo al servicio de las grandes empresas, terminando con importantes conquistas sociales para generar más y más beneficios para unos pocos”, advierte la eurodiputada de IU.
Además, el CETA contempla, entre otras muchas medidas, una disminución de los estándares de la UE en materias como la seguridad alimentaria o las políticas medioambientales. Uno de esos ejemplos lo encontramos con los transgénicos, algo permitido en Canadá pero que en la UE está prohibido. Hay que tener en cuenta, que los estándares de calidad bajo los que negocia la UE son superiores a los aplicados en EEUU y en Canadá, de ahí lo perjudicial de dichos acuerdos y que supone un gran motivo de preocupación entre los distintos agentes que muestran su disconformidad con este tipo de medidas.
El CETA deberá ser ratificado y firmado durante la cumbre de política comercial que celebra el Consejo Europeo los próximos 20 y 21 de octubre. Posteriormente, el acuerdo deberá ser aprobado por los parlamentos de los distintos Estados miembros, algo que tanto en Francia, Bélgica y Austria ha despertado fuertes suspicacias. No ha ocurrido lo mismo en el Estado español, donde tanto Partido Popular como Ciudadanos se han mostrado a favor del CETA, mientras que Podemos e Izquierda Unida se han posicionado en contra. Únicamente falta conocer la posición que tomará el PSOE a este respecto, aunque todavía se encuentra estudiando el texto.


