A lo largo de la mañana varios cientos de personas han participado en las actividades que para esta ocasión había preparado el Ayuntamiento en colaboración con la Asociación Naturalista de Aragón y las personas del Programa de Voluntariado que participan en este espacio naural.
"El Galacho de Juslibol es el último galacho formado por el Ebro, un espacio singular en el que confluyen varios ecosistemas; la estepa, los escarpes, el Ebro, el galacho y la huerta. Todo ello hace de este lugar un espacio para la biodiversidad", explica Olga Conde, Responsable del Programa de Educación Ambiental en el Galacho de Juslibol.
A través de juegos y explicaciones didácticas los niños, niñas y adultos han podido conocer un poquito mejor la gran riqueza natural de este espacio natural, a las puertas de la ciudad de Zaragoza.
"En la mayoría de los puestos -continúa Conde- además de poder observar las especies que viven en el espacio y su importancia, se invitaba a las y los niños a realizar juegos, bien a pescar de forma simulada peces y distinguir de esta manera lo propios del Ebro de los introducidos y los problemas que ocasionan".
"También había carreras de tortugas, entre las de Florida (invasora) y los galápagos autóctonos del Ebro, las diferencias entre ellas y la recomendación de que si tienes una tortuga en tu casa, nunca la sueltes en la naturaleza, ya que puedes provocar un grave problema", añade.
En otros casos "se reproducían con moldes y arcilla las huellas de los mamíferos o se podían conocer las almejas de agua dulce, las peculiaridades de la margaritona, una almeja en peligro de extinción o la historia del mejillón cebra, un pequeño molusco que procedente de los mares Caspio y Negro llego al Ebro en el año 2.001 y esta ocasionando múltiples problemas en el medio ambiente y en la sociedad, se reproduce tanto que en un metro cuadrado puede haber más de 200.000 mejillones".
Las aves ha sido otro de los puestos favoritos, ya que los niños y niñas han podido tener en su mano y soltar aquellos pajarillos que habían sido anillados para conocer sus desplazamientos, como el ruiseñor, el mosquitero, la curruca, el carbonero, el herrerillo, entre otros.
"Tampoco han faltado los barrios rurales de Juslibol, Monzalbarba y Alfocea, que nos han mostrado, algunas de las peculiaridades de su entorno", asevera Conde.
Una exposición mostraba el Programa de Voluntariado que a lo lago del año realiza tareas de información, mantenimiento o estudio en este espacio y los propios voluntarios explicaban el trabajo que realizan. La Asociación VoluntaRios ha invitado también a las personas visitantes a conocer uno de los sotos más interesantes del Ebro: El Soto Partinchas.
"Una mañana de juegos y actividades que han permitido conocer un poco más este espacio natural, tan próximo a nuestra ciudad y en el que se vienen desarrollando actividades de Educación Ambiental desde hace más de 25 años", concluye.




