A pesar de que el alcalde de Biescas, Luis Sebastián Estaún García, ve con “buenos ojos” el proyecto de urbanización de 172 viviendas en la zona de la localidad, CHA recuerda que no ha sido aprobado por la Comisión de Ordenación del Territorio por riesgo de inundabilidad de la zona conocida como ‘Glera del Sía’.
Los terrenos se encuentran a más de 1,5 kilómetros de la zona urbana de la localidad y originariamente era propiedad del Ayuntamiento de Biescas. El consistorio los vendió hace dos décadas para construir un campo de golf, idea que fue desechada más tarde después de que la Comisión de Ordenación del Territorio confirmara el riesgo de inundabilidad.
La formación política recuerda el “desastre económico, social y ambiental que provocó este monocultivo hasta hace apenas una década”. Ramón López, presidente de CHA-Alto Gállego, advierte de que “el PGOU de Biescas obliga a garantizar un uso principal deportivo en el que se tienen que apoyar las unidades residenciales” y añade que “ahora que el golf ya no es un gancho después del fracaso de proyectos como Badaguás y Las Margas, se pretende impulsar un estanque para el uso de pesca deportiva a la derecha del canal del Sía, una ocurrencia sin pies ni cabeza”.
Asimismo, López ha subrayado las “dificultades para prestar los servicios básicos” a todos y todas las residentes de la zona actualmente y apuesta por un modelos de urbanización “compacta” y que busquen “consolidar y mejorar las poblaciones existentes y no creando una nueva zona urbana, alejada de los núcleos existentes, desligándose del tejido urbano actual y de sus servicios”.
CHA recuerda que el anterior proyecto urbanístico se ubicaba en la misma zona, dentro del L.I.C “Río Gállego”, ocupando un porcentaje aproximado del 17 % del total de la superficie del mismo, el gran impacto que tendría sobre este, así como los valores medioambientales existentes motivaron que fuera sometido al Procedimiento de Evaluación Ambiental por el propio INAGA.
No debe ser secundario el contemplar, tal como resolvió el INAGA en su momento, que el proyecto se ubica en el cono de deyección del barranco del Sía, aguas arribas las laderas sobre las que se encaja el barranco son muy inestables, por lo que la probabilidad de deslizamientos y transportes de material sólido de gran calibre en momentos de crecida es elevada.
