Con apenas 37 personas censadas, Cerveruela, en la comarca del Campo de Daroca, vuelve a demostrar que el tamaño de un pueblo no determina la magnitud de sus proyectos colectivos. La Asociación Cultural La Chaminera que Humea ha lanzado una campaña de micromecenazgo, en colaboración con Hispania Nostra, para evitar la desaparición del histórico Palomar de la Hoya del Bú, un edificio tradicional que domina el paisaje desde lo alto de la montaña y que constituye uno de los principales símbolos patrimoniales de la localidad.
La iniciativa, abierta desde el pasado 26 de junio y que permanecerá activa hasta el próximo 5 de agosto, busca reunir los fondos necesarios para completar una restauración que permita devolver la vida a este singular inmueble. El proyecto persigue además dotarlo de un nuevo uso cultural: convertirse en una pequeña sala de exposiciones dedicada a la paz y la libertad, desarrollada en colaboración con el Seminario de Investigación para la Paz (SIP).
Desde la asociación explican que el palomar “identifica al pueblo” por su privilegiada ubicación. “Tenemos un pequeño edificio que identifica al pueblo: un pequeño palomar de estructura tradicional que, por su situación en lo alto de la montaña frente al pueblo, es reconocible por todo el mundo”, señalan. Sin embargo, recuerdan que el edificio “cayó en abandono en los años 80 y ahora amenaza ruina total”.
Ante esta situación, la entidad decidió adquirir el inmueble para impedir su desaparición. “Lo hemos comprado y ahora estamos trabajando para rehabilitarlo y convertirlo en una sala de exposiciones dedicada a la Paz”, explican.

El propio vecindario transporta los materiales montaña arriba
Uno de los aspectos más singulares del proyecto es la implicación directa del vecindario trabajando a ixena. El acceso al palomar únicamente puede realizarse a pie y su emplazamiento, sobre un escarpe de difícil acceso, incrementa considerablemente el coste de las obras. Para reducir el presupuesto, son las propias vecinas, vecinos y personas voluntarias quienes están subiendo manualmente hasta la cima ladrillos, arena, cal, tejas, cañizos, vigas y el resto del material necesario.
“Los materiales de la rehabilitación los estamos subiendo los propios vecinos en jornadas de trabajo a concejo, porteando el material en mochilas”, destacan desde La Chaminera que Humea. Esta recuperación colectiva continúa una larga tradición de trabajo comunitario que la asociación reivindica como parte del patrimonio inmaterial del medio rural.
Un edificio emblemático con un nuevo significado
El Palomar del Bú ocupa un lugar privilegiado sobre la montaña y constituye la silueta más característica de Cerveruela. La asociación lo define como su “pequeño castillo”, tanto por su valor simbólico como por su presencia visual sobre el pueblo. “Está en lo alto de la montaña y se ve desde todos los rincones del pueblo. Es nuestro edificio más emblemático”, explican.
Pero el objetivo no se limita a conservar el patrimonio arquitectónico. La rehabilitación pretende convertir el antiguo palomar en un espacio permanente para promover la cultura de la paz. “Colaboramos con la Fundación Seminario de Investigación para la Paz para que nos ayude a preparar exposiciones con la temática de la Paz y la Libertad”, indican. De este modo, el edificio “pasará de criar palomas a dar refugio a la paloma de la paz”.
Aunque reconocen que probablemente será “la sala de exposiciones más pequeña del mundo”, subrayan que permanecerá abierta de forma permanente en un entorno natural excepcional. “Será una sala permanentemente abierta al público, en un paraje excepcional, con exposiciones que nos ayudarán a concienciarnos sobre la cultura de la paz en un momento tan convulso como el que estamos inmersos”, afirman.

Un proyecto que quiere implicar a toda la ciudadanía
La rehabilitación contempla también una intervención artística participativa. Los tradicionales nidales interiores del palomar albergarán palabras relacionadas con la paz, la libertad y los valores que inspiran el proyecto.
“Cada uno de los nidos llevará escrita una palabra relacionada con este proyecto y con el uso que le queremos dar como sala de exposiciones para la Paz y la Libertad. Queremos que esa palabra nos la aportes tú”, proponen desde la asociación.
Su llamamiento concluye con una invitación abierta tanto a colaborar económicamente como a participar simbólicamente en la construcción del futuro espacio: ¡Contamos con tu aportación económica y con tu palabra de Paz! ¡Danos tu palabra!”, animan.
El precedente del Palomar de la Güervecica
La iniciativa cuenta con un precedente que demuestra la capacidad de la asociación para sacar adelante proyectos patrimoniales de gran complejidad. En 2009 comenzó la recuperación del otro palomar tradicional existente en Cerveruela, el de la Güervecica, que fue restaurado y convertido en 2011 en un banco de semillas ecológicas integrado en la Red de Semillas de Aragón.
En la actualidad ese espacio funciona como lugar de intercambio y conservación de variedades tradicionales, permitiendo que las personas visitantes puedan recoger y depositar semillas para preservar su diversidad genética. La asociación aspira ahora a repetir aquel éxito con el Palomar del Bú.
Una restauración con técnicas tradicionales
La rehabilitación se realizará respetando los sistemas constructivos originales. La entidad ya dispone de un albañil especializado en técnicas tradicionales como el tapial y los morteros de cal y yeso, además de buena parte del material necesario, transportado previamente por el vecindario.
El presupuesto global del proyecto asciende a unos 35.000 euros, una cifra elevada debido a la necesidad de instalar un andamiaje especial por las dificultades del terreno y las condiciones de seguridad. La asociación cuenta ya con una subvención para parte de las actuaciones, pero necesita completar la financiación para afrontar tanto la restauración del edificio como su acondicionamiento para las visitas, incluyendo la instalación de una barandilla, un banco-mirador y paneles interpretativos.
“La obra se tiene que finalizar este verano, pero nos siguen faltando 18.000 euros para completar el presupuesto. 15.000 para rehabilitar el edificio y 3.000 para que su acondicionamiento lo haga visitable”, subrayan.
Más de dos décadas dinamizando la vida cultural del pueblo
Creada en 2004, La Chaminera que Humea nació para impulsar la actividad cultural de un municipio con menos de cuarenta habitantes. Desde entonces ha promovido festivales como ‘Por unos pueblos vivos’ o la ‘Trobada de Carboneros’, publicaciones sobre la memoria y el patrimonio local, investigaciones sobre palomares y abejares tradicionales, un documental sobre la identidad carbonera, la recuperación de celebraciones populares como la hoguera de San Antón o la Noche de Almicas, la creación del gigante Antón el Carbonero y sus cabezudos, además de la restauración del Palomar de la Güervecica.
“En resumen, hacemos lo posible y lo imposible por hacer de nuestro pueblo un lugar mejor”, resumen desde la asociación, que ahora confía en que el apoyo ciudadano permita salvar otro de los símbolos más reconocibles de Cerveruela antes de que el deterioro haga irreversible su pérdida.





