La sección sindical de CCOO en la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) advierte que “la diferencia entre lo ocurrido este verano en León, Ourense o Cáceres, duramente golpeadas por incendios forestales, y Zaragoza -y por extensión todo el territorio nacional aragonés- se debe únicamente a una cuestión de suerte”.
El sindicato denuncia que la DPZ “no cumple con los mínimos de personal por parque que establece la Ley del Fuego, ni con la sentencia judicial que obliga a garantizar la seguridad laboral de los bomberos profesionales”. Para actuar con garantías, la dotación mínima es de 6 ó 7 efectivos, pero en la mayoría de casos no se alcanza esa cifra, aseguran.
Además, los medios materiales son obsoletos e insuficientes. “Muchos municipios carecen de agua potable, lo que obliga a desplazar vehículos de emergencia para abastecer a la población, dejando amplias zonas sin cobertura en caso de incendio grave”, subrayan desde la sección sindical.
Este verano, la ausencia de incendios agrícolas de gran envergadura y la declaración del nivel de Alerta Rojo Plus “durante solo tres días han evitado una catástrofe mayor”. Sin embargo, CCOO advierte “que no ha habido ningún refuerzo en el servicio de bomberos, pese a la virulencia de los fuegos” en otros países o territorios.
“Es pura suerte que no estemos lamentando pérdidas similares a las sufridas en otras provincias, porque la prevención y la planificación en Zaragoza brillan por su ausencia”, señala la sección sindical.
Asimismo, el sindicato advierte que “la DPZ no respeta los mínimos de personal que marca la Ley del Fuego ni la sentencia judicial que obliga a garantizar la seguridad de los bomberos. Con una plantilla de solo 160 efectivos, muy por debajo de los 250 necesarios, la cobertura de emergencias se realiza en condiciones precarias”.
“A esta falta de personal se suman vehículos e instalaciones obsoletas, así como la ausencia de un plan de refuerzo en situaciones de riesgo excepcional. Incluso el presidente de la DPZ ha reconocido que la escasez de plantilla pone en riesgo tanto a bomberos como a la ciudadanía”, concluyen desde CCOO Aragón.





