La A-125 acumula catorce años de retraso. En 2011, el Gobierno de Aragón incluyó la mejora del tramo entre Biscarrués y Ardisa en su plan de inversiones. Hoy, en 2025, no se ha ejecutado ni un metro de obra. Lo que sí ha avanzado es el deterioro: una calzada estrecha, sin arcenes, con blandones, baches y curvas sin visibilidad que obligan a circular “como si fuera un campo de obstáculos”.
La nueva movilización convocada para el 6 de diciembre en Biscarrués, impulsada por los pueblos y su gente, vuelve a poner sobre la mesa una realidad que se ha normalizado a base de abandono. La comarca recuerda que por la A-125 pasan cada día escolares, personas trabajadoras, agricultores, ciclistas, camiones y servicios básicos. No existe alternativa.
El vídeo difundido por las alcaldías de Ayerbe, Biscarrués y Ardisa —que ha corrido por redes sociales en los últimos días— resume el hartazgo generalizado. En él, los cargos municipales denuncian que “cada trayecto es un riesgo” y que no se puede hablar de desarrollo, igualdad ni seguridad mientras la vía, de apenas cinco metros, continúe en este estado. Reclaman, una vez más, que el Gobierno de Aragón ejecute el proyecto anunciado en 2023 y dotado con seis millones de euros, que nunca llegó a transformarse en obras reales.
Ver esta publicación en Instagram
A la redacción de AraInfo ha llegado también la carta de un panadero de La Peña que recorre este tramo a diario para repartir en Ardisa y Biscarrués. Su testimonio revela el impacto que tiene el abandono de la A-125 en los servicios más básicos de la zona. “Cada día se convierte en un grave riesgo para la integridad de la persona que reparte”, explica, describiendo una carretera “minada, sin señalizar y sin elementos de seguridad”. Relata que, en algunos puntos, “la línea blanca y la tierra son lo mismo”, y que el sobrecoste de amortiguadores, ruedas y reparaciones es ya parte del presupuesto habitual para poder mantener el servicio. “Parece que en las zonas rurales solo se invierte si es rentable —nieve, turismo, gastronomía—, pero la cosa pública no es un negocio: es un derecho”, denuncia.
La comarca insiste en que no quiere convertirse en “otro caso más” del Aragón vaciado que reclama sin obtener respuesta. En 2023 ya salieron a la calle cientos de personas para exigir la reforma urgente del tramo. Dos años después, todo sigue igual. Por eso, vuelven a pedir a la población que se sume a la movilización del 6 de diciembre para exigir una carretera digna y segura, no solo para la A-125, sino para todos los tramos donde cada día alguien se juega la vida.

