Dedicado a los "casi nadies" con un afectuoso recuerdo a quienes aplaudieron a Pilar y Susepet en el Oasis después de algún soso striptease de finales de los 70 y a quienes apreciaron la habilidad del saxofonista del plata pasando hacia atrás el micrófono a Mary de Lis para que saliera la Chica del Diecisiete y que, en la calle, las siempre benditas calles, supieron ver más allá del espectáculo y la lentejuelas.

Los dos doctorados "cum laude" en ignorancia y estupidez que se han dado cita en el kilómetro "0" de la España Cañí tienen muchas cosas en común. Los dos han crecido en regiones del planeta construidas por gente pobre, muy pobre, de muy distintas procedencias y sin embargo, ambos presumen de levantar un muro insalvable para el distinto, para el otro, sobre todo si es pobre, para el que interpela sus seguridades de cartón de escenario de revista.
Esta pareja del "vodevil neoliberalísimo" parecen querer desterrar de los focos de la actualidad a los pobres y las miserias de ahora, como si quisieran enterrar las miserias del escenario de sus procedencias. En ambos casos un áspero teatro familiar y social, semillero de corruptelas y de negocios de gabinete.
Los dos creen usar orgullosamente el habla castiza de su solar de origen y los dos parecen ignorar que tanto una como otra nacieron con el arranque del siglo XX; nada hay tan falso como la tradición o las creencias de los estúpidos.
Si el habla del galán se fundió en el Mar del Plata, de la mezcla de las lenguas que bajaban de los barcos, la de la vedette la inventó Carlos Arniches (un madrileño de Alicante) para hacer reír a un público popular que decidió hacerla suya para crear una esencia hueca que andando el tiempo acabaría por hacerse tópico certero y falsa certeza. A menudo el pueblo se alimenta de fantasía para no digerir la realidad porque el espectáculo, el sainete, la revista, con sus brillos y lentejuelas, con sus focos y su tramoya, es mucho más atractivo que la tristeza cotidiana que no se quiere cambiar.
La corista y el galán de política de estridencias de la Puerta del Sol son la versión liquida de las alegres chicas de Colsada. Salvando la memoria de los antiguos artistas, supervivientes de una España de miseria, estos de ahora traen al teatro de la actualidad la atmósfera de un pasado que parecía residir solo en las páginas de historia: humo de farias, coñac soberano, que es cosa de hombres, y altas voces que no se alcanza a saber lo que dicen, humo, ruido y una leve capa de polvo que levanta del suelo los pasos sin dirección de unos espectadores que rebuscan en el escenario de cada noche de revista el revulsivo de su vulgaridad.
En el "vodevil neoliberalisimo" de ahora, como en la revista de anteayer, solo interesa el brillo del escenario, la coreografía simplista, el chiste facilón de mariquitas o gangosos que, tal como entonces, encanta a un siempre expectante gentío, entendido en fútbol y toros que asimilan fácilmente la ignorancia de sus maestros hasta alcanzar la más alta cualificación en estupidez. Un estado del que se destierran las preguntas. Donde nadie o casi nadie, cuestiona como gente de tan baja estofa ha llegado tal alto y quién es el empresario de este neoliberalisimo vodevil que seduce a las masas a través de las radios y TV de incensario, para desterrar la justicia social del diccionario.
Afortunadamente frente a los "nadies" que se preguntan están los "casi nadies" que no paran de hacerlo, Los que no acaban de entender cómo es posible que en un país que, según los entendidos en economía. es cada vez más rico, sus habitantes sean cada vez más pobres y que siguen preguntando porqué motivo esta masa importante de población a los que no alcanza la riqueza de la que presume España, rían las chocarrerías de las vedettes y galanes de la casposa revista política que día si y día también, impiden el entendimiento y la buena gestión de la convivencia ciudadana.
Por muy necio que uno sea, siempre hay un necio mayor que lo admira.
Nicolas Boileau
Para leer con calma y entender sin prisa.
Artículo publicado originalmente en el blog La ribagorzana.

