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Casi el 40% del censo húngaro en contra de los cupos de refugiados

El referéndum arrojó un preocupante resultado, con un 98% de los votos en contra de los cupos de refugiados solicitados desde Bruselas, y aunque quedaba invalidado por falta de quórum (43,3% de participación), la derecha en el poder celebró el triunfo y amenaza con un cambio en la Constitución
| 3 octubre, 2016 18.10
Casi el 40% del censo húngaro en contra de los cupos de refugiados
Viktor Orban (FIDESZ) y Gabor Vona (JOBBIK), en una imagen de archivo. HungarianFreePress

La nulidad del referéndum sobre las cuotas de refugiados en la Unión Europea supone un revés para el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que ha prometido seguir su lucha contra la política europea. Tras meses de intensa campaña en los que vinculó a los refugiados con el terrorismo y la delincuencia, y pese a llamadas de última hora a la movilización, el plebiscito no alcanzó el quórum necesario del 50% para ser válido, pero dejó entrever la posición xenófoba de un amplio porcentaje de la población húngara.

En una jornada marcada por la abstención, que alcanzó el 56,7%, los resultados de las votaciones evidenciaron la deriva nacionalista y xenófoba, no sólo de Hungría, si no de gran parte del este de Europa.  Del 39,9% de votos válidos, por debajo del umbral requerido del 50%, la inmensa mayoría, el 98%, lo hizo a favor del no a aceptar el cupo de refugiados asignado desde Bruselas, una opción por la que el Gobierno, en manos del conservador Unión Cívica Húngara (FIDESZ), había apoyado con una agresiva campaña, en la que tan sólo han recibido el apoyo del partido de ultraderecha Movimiento por una Hungría Mejor (JOBBIK).

Aunque tanto Orbán como responsables de su partido se esforzaron en resaltar la rotundidad del resultado, incluyendo la celebración del mismo con impostadas sonrisas, pese a saber que no había quórum, la mayoría de votantes se abstenía, tal como solicitó la oposición de izquierda, lo que supone un fracaso para el primer ministro.

Viktor Orbán, contrario a la reubicación de menos de 1.300 refugiados en su país, solicitaba en esta consulta el no a la siguiente pregunta: «¿Quiere que la UE disponga, sin el consentimiento del Parlamento (de Hungría) sobre el asentamiento obligatorio de ciudadanos no húngaros en Hungría?».

En la mañana del domingo, un triunfante Orbán adelantaba que «no importa la participación» y que lo que realmente interesaba eran los votos que apoyaban su propuesta. Por la noche, el jefe del Gobierno consideraba que el resultado era «magnífico» y prometía «registrar la voluntad de la gente» con una enmienda constitucional. En el que sería el enésimo cambio en el marco legal húngaro de la era Orbán, que ha recortado en derechos gravemente. Desde 2010, FIDESZ ha cambiado cerca de 1000 leyes.

Por el momento se desconocen los detalles de esta propuesta, pero, según adelantó el propio Orbán, la iniciativa legal se presentará en los próximos días. El primer ministro también prometió «seguir la lucha con Bruselas» que, asegura, aplica una política «ingenua» en relación con los refugiados, a los que desde FIDESZ se ha acusado de terroristas y delincuentes.

El jefe del Gobierno húngaro se ha convertido en un referente para los críticos con las políticas migratorias europeas, pero el boicot por parte de la mayoría de los húngaros a su consulta puede afectar a su imagen, sin embargo también podría impulsar al ultraderechista JOBBIK de cara a las próximas elecciones a la jefatura del estado húngaro en 2018.

La línea dura de Orbán sobre la inmigración le ha dado un puesto de liderazgo entre los países del Grupo de Visegrado (República Checa, Polonia, Eslovaquia y Hungría), que se oponen al plan que obliga a todos los miembros de la UE a aceptar una parte proporcional de refugiados.

«Bruselas o Budapest fue la pregunta de hoy y hemos decidido Budapest», afirmaba el primer ministro, agradeciendo el apoyo para sus «luchas» contra el sistema de reubicación. «La respuesta de la Unión Europea al éxodo moderno es reubicar de una manera obligatoria», añadió Orbán y recalcó que «los húngaros han rechazado esto».

Por su parte, la oposición ha demandado la dimisión de Orbán por el fracaso de una consulta en la que tanto capital político ha invertido, y que hizo una clara campaña xenófoba en la que solo fue apoyado por la ultraderecha. Una campaña por la que fue duramente criticado dentro y fuera de Hungría. Aun así, el presidente de JOBBIK, Gabor Vona, consideró que «Orbán, tal como hizo David Cameron, debería dimitir».

Según el sistema de cuotas de refugiados designado desde Bruselas, Hungría, con 10 millones de habitantes, debía acoger a menos de 1.300 refugiados de los 160.000 que deben reubicarse en los 28 países de la UE. Un cupo que rechaza casi el 40% de votantes húngaros.

Hace un año Hungría levantó vallas en sus fronteras meridionales para detener a los miles de refugiados que cruzaban su territorio en dirección al norte de Europa, y desde entonces ha introducido leyes que castigan la entrada ilegal en el país con hasta 5 años de cárcel.

3 octubre, 2016

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