En un contexto dominado por el consumo de contenidos inmediatos y por la pérdida de paciencia cognitiva entre las y los jóvenes, el profesor de Educación Primaria Carlos Martínez, natural de Calatayud y con destino en el CPI Julio Verne de Zaragoza, combate la inmediatez de las redes sociales con el proyecto NemoFM Live, devolviendo al alumnado la “soberanía cognitiva” y el pensamiento crítico.
Tras 18 años de trayectoria docente, Martínez lidera un enfoque pedagógico que utiliza el videopodcast, el lenguaje audiovisual y la escritura creativa para transformar la enseñanza de la comunicación lingüística. Bajo la premisa de la “democratización de la palabra”, apuesta por el aula como último bastión de la deliberación democrática, donde sus estudiantes dejan de ser receptores pasivos de contenidos para convertirse en emisores y emisoras con conciencia ciudadana.
Hablamos con Carlos Martínez sobre el “Slow Teaching” (enseñar con calma), la tecnología educativa, la inteligencia artificial y los modelos de aprendizaje alternativos.
Carlos, ¿en qué momento de tu carrera profesional sentiste que tenías que cambiar la forma en la que tu alumnado aprendía?
En mi periodo de prácticas como funcionario coincidí con dos personas clave. Por un lado, mi tutora de prácticas me aportó una mirada profundamente creativa sobre la realización de materiales; ahí descubrí el valor pedagógico de la narrativa. Por otro lado, un compañero de prácticas cordobés me inició en la tecnología aplicada a la educación, pero no para caer en la fascinación del dispositivo, sino para utilizarlo con una aplicación y un objetivo reales. Esa suma de creatividad, narrativa y tecnología con propósito provocó en mí la necesidad de reinventarme de forma continua.
NemoFM Live no nace de la nada. En tus 18 años de trayectoria, ¿qué precedentes te han hecho llegar a poner en marcha esta iniciativa?
Ha sido un camino de casi una década de innovación continuada. Empezamos en el entorno rural, en el CEIP Montes del Castellar (Torres de Berrellén), impulsando la radio escolar. De ahí surgió la plataforma arapods.es (que llegó a reunir más de 1.900 podcasts de colegios aragoneses) y la iniciativa "Radio Viajera", con la que el alumnado entrevistó a figuras políticas como Javier Lambán en las Cortes de Aragón o llegó a contactar con la Casa Real.
Hoy, en un centro integrado de más de 800 alumnos como el CPI Julio Verne, el proyecto evoluciona de forma natural hacia el videopodcast con NemoFM Live. Pero la base sigue siendo la misma: poner la comunicación al servicio del aprendizaje real.
¿Y cómo es un episodio de NemoFM Live, desde que surge la idea hasta el producto final?
La trastienda de un episodio es compleja y, para mí, el proceso tiene que pesar mucho más que la grabación o el producto final. La duración en sesiones es variable según la profundidad del tema; digamos que es más larga de lo que el lector se imagina y más corta de lo que a mí me gustaría, porque introduzco la radio dentro de mi horario como buenamente puedo.
Trabajamos bajo la metodología ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos). Divido al aula en 4 o 5 grupos y distribuimos roles rotativos: locución, guion de investigación, coordinación, etc. Hemos vivido momentos de un impacto increíble. Nos han visitado personalidades como Ana Alcolea, Vero Boquete o Javier Lalana; pero personalmente me quedo con las sesiones cargadas de emoción con Médicos Sin Fronteras, asociaciones locales, familiares o los propios maestros del centro.
Cuando sonamos en Radio Nacional de España (RNE) y la locutora nombró en antena a mis alumnos, grabé su reacción en clase. El subidón de adrenalina fue enorme y en la propia redacción de RNE alucinaron al ver la emoción de los chicos.
¿Qué has observado en el alumnado para afirmar que las redes sociales producen una "pérdida de paciencia cognitiva"? ¿Slow Teaching o barbarie?
No se trata de un momento mágico o un suceso concreto, sino de un cambio de época que en los últimos años se ha acelerado de forma vertiginosa. Solo hace falta escuchar a un grupo de adolescentes interactuar fuera del aula para darnos cuenta de que, de forma generalizada, apenas existe el diálogo profundo. La inmediatez de plataformas como TikTok o el consumo de píldoras hiperactivas acostumbra al cerebro a no habitar la calma.
Frente a esto surge el Slow Teaching o la barbarie. El Slow Teaching no es otra cosa que invitar al estudiante a habitar ciclos largos de trabajo: investigar, dudar, borrar, redactar, escuchar al de al lado y esperar su turno para hablar. Frente al scroll infinito, la palabra pausada.
Cuando hablas de devolver la "soberanía cognitiva"... ¿a qué te refieres?
Me refiero a devolver al alumnado el control sobre su propia atención y pensamiento. En un ecosistema hiperconectado donde los algoritmos deciden qué contenido consumen y las inteligencias artificiales les ofrecen respuestas automatizadas de forma inmediata, darles "soberanía cognitiva" significa dotarles de herramientas para que investiguen, contrasten, analicen críticamente y construyan un criterio propio. Que no sean meros consumidores de pensamiento ajeno, sino emisores con voz propia.
“El aula es el único lugar garantizado donde todas las voces pueden ser escuchadas”

Te has referido al aula como el "último bastión de la deliberación democrática"¿Tú cómo (y qué) haces con tu alumnado para intentar que sea así?
Pongo un ejemplo muy claro: si queremos que nuestros alumnos aprendan a hablar francés, tenemos que darles la oportunidad de hablar en francés. Pues con la democracia y el diálogo pasa exactamente lo mismo.
Si mi objetivo es desarrollar la competencia en comunicación lingüística y combatir los discursos sesgados y polarizados, tengo que democratizar la palabra en el aula. En clase generamos dinámicas donde los alumnos tienen que defender posturas, gestionar la discrepancia, argumentar con datos y resolver conflictos mediante el consenso antes de encender un micrófono. El aula es el único lugar garantizado donde todos son escuchados por igual.
A veces confundimos tecnología con pedagogía e innovación. ¿Hay demasiada tecnología en las aulas o demasiada poca pedagogía?
Hay, sobre todo, una confusión conceptual. La tecnología es solo un medio, un soporte. El problema aparece cuando sustituimos el libro de texto de papel por una pantalla haciendo exactamente lo mismo que hacíamos hace treinta años. Sin una intención pedagógica detrás que persiga el pensamiento crítico, la tecnología se queda en mero artificio.
¿Cuál crees que es el mayor error que cometemos los y las docentes cuando intentamos innovar?
El mayor error es pensar que innovar es inventar. Para inventar cosas ya estuvo Marconi. Yo no he inventado la radio.
La innovación pedagógica es un proceso conceptual: consiste en implementar dinámicas o metodologías que antes no utilizábamos para alcanzar un objetivo educativo claro y real. Si innovamos solo por "postureo" o por ponernos una etiqueta, nos equivocamos. Lo que transforma al alumno no es el brillo del producto final ni el dispositivo deslumbrante, sino la riqueza del proceso que ha recorrido para llegar hasta ahí.
¿Qué estamos enseñando mal y qué deberíamos dejar de hacer ya este 1 de septiembre?
Deberíamos dejar el hate, por usar este término tan de moda. Creo que a veces caemos en la queja paralizante y buscamos demasiadas excusas para evitar el esfuerzo que requiere ser creativos en el aula.
Y sobre qué deberíamos dejar de hacer: tenemos que abandonar definitivamente la enseñanza basada en la pasividad y en la transmisión unidireccional de información de datos que hoy están a un clic de distancia. El 1 de septiembre deberíamos entrar a las aulas dispuestos a enseñar a procesar, dudar y comunicar esa información.
El podcast, el vídeo… ¿de qué forma pueden cambiar la manera de pasar por el sistema educativo?
Lo cambian radicalmente porque transforman al estudiante de sujeto pasivo en agente activo de su aprendizaje. Pasar por la escuela haciendo radio o audiovisual implica que tu voz importa, que tus ideas tienen un altavoz fuera de las cuatro paredes del aula y que aprender no es memorizar para un examen del viernes, sino construir un discurso comunicativo para compartirlo con tu comunidad.
Con la popularización de la IA, ¿cuáles son los retos futuros en la tecnología educativa?
El gran reto no es prohibir la Inteligencia Artificial, sino evitar que sustituya el esfuerzo cognitivo del estudiante. Si la IA le da la redacción hecha, el reto pedagógico es situar al alumno en el papel del editor crítico: ¿Es verdad esto que dice?, ¿Qué sesgos tiene?, ¿Cómo lo defenderías tú con tus propias palabras? El reto es usar la tecnología para potenciar nuestra humanidad, no para delegar nuestra capacidad de pensar.
Si dentro de veinte años uno de tus alumnos recordara una sola cosa de tus clases, ¿qué te gustaría que fuera?
Me gustaría que recordaran que en mi clase aprendieron que su voz tenía valor, que escuchar al que piensa diferente nos hace más sabios y que con calma, respeto y criterio propio, son capaces de contarle al mundo lo que quieran.





