Carlo Giuliani y la crisis de la UE

Ayer 20 de julio hizo 19 años del asesinato de Carlo Giuliani durante la protesta de la cumbre del G8 en Génova. 19 años después las pretensiones de aquel movimiento antiglobalización no han sido conquistadas. El mundo capitalista globalizado sigue operando, en estos momentos la UE como un actor más de ese modelo, está tratando de suplantar la soberanía del pueblo español manifestada en las urnas y en el acuerdo de gobierno PSOE-UP. Es bueno reflexionar después de los resultados electorales de las gallegas y las vascas, pero también cuando se producen crisis en el proyecto de la UE o …

Ayer 20 de julio hizo 19 años del asesinato de Carlo Giuliani durante la protesta de la cumbre del G8 en Génova. 19 años después las pretensiones de aquel movimiento antiglobalización no han sido conquistadas. El mundo capitalista globalizado sigue operando, en estos momentos la UE como un actor más de ese modelo, está tratando de suplantar la soberanía del pueblo español manifestada en las urnas y en el acuerdo de gobierno PSOE-UP.

Es bueno reflexionar después de los resultados electorales de las gallegas y las vascas, pero también cuando se producen crisis en el proyecto de la UE o cuando esta trata de suplantar la soberanía del pueblo español. Los resultados electorales son parte de la realidad, pero si solo debatimos sobre ellos las conclusiones que saquemos, sean las que sean, serán  electoralistas. Algo deberemos de incorporar a nuestros análisis y nuestra práctica si con las urnas se logra un acuerdo programático y ahora alguien, tiene más fuerza para impedirte desarrollarlo. No se reconoce abiertamente, nunca se ha hecho, nadie habla de las condiciones para nuestro país de los fondos de la UE. Algunas empresas de comunicación hablan de que no se va a permitir derogar la reforma laboral, se recortarán las pensiones, se subirá el IVA, lo dicen con declaraciones de fuentes del PSOE incluidas y sobre todo nadie, nadie desmiente. Y la historia no tranquiliza, nunca la UE planteó para España medidas a favor de los más necesitados, desde la desindustrialización en los 80 a los recortes de la última crisis. Pero algo han aprendido, ya no habrá tanquetas en Reinosa, ni visibles hombres de negro, pero con unas simples urnas no evitaremos la presión. Y si no recordemos Grecia, el tan venerado como olvidado ejemplo de la izquierda europea.

Aquel 2001 en Génova el movimiento antiglobalización del Foro Social de Génova pidió la suspensión de la cumbre porque los países del G8 condicionan la soberanía del resto de países del mundo. Hoy vuelve a pasar y la izquierda tiene una tarea pendiente con la UE, no se trata de debatir si es útil para la clase trabajadora y las capas populares. Jamás lo fue, ni lo será, se creó para otra cosa. La UE es la expresión política de un papel periférico y dependiente de nuestro país y nuestro pueblo, de la desigualdad económica de estar limitados a modelos productivos sin valor añadido, condenados a la financiarizacion, precariedad laboral e importación del centro capitalista europeo. Que nadie piense que puede cambiar esta UE, que nadie crea que las élites europeas han aprendido algo. Pero el problema ya no es solo que esta UE nunca fue útil para la clase trabajadora, es que comienza a no serlo tampoco para las propias élites europeas. Unas élites que lo que realmente están discutiendo en estos momentos es si el injusto proyecto de la UE puede continuar como tal, o debe cambiar algo para sobrevivir sin variar su papel original. Este debate se arrastra desde hace unos años y aflora en momentos puntuales, como el Brexit y la reciente elección de la presidencia del Eurogrupo. Hoy es más que probable que esta UE tal y como la conocemos se nos muera en la cama como Franco y la sucesión JuanCarlista no será mejor, si no hacemos nada. La izquierda necesita una alternativa, una propuesta de nuestro papel en el mundo, una estrategia de cómo revertir la desigual correlación de fuerzas. Pero sobre todo se necesita de contrapoder popular también a nivel europeo. Alguien dijo que veníamos a construir pueblo, bueno es el mejor momento. Los pueblos se construyen sobre la conquista de sus derechos y la defensa de su soberanía. Pongámonos a ello, organicemos el conflicto y despojémonos de la cortesía parlamentaria. Porque como fallemos en esta, como vuelva a ocurrir lo de siempre, esto sí será un fracaso y no las elecciones vascas y gallegas.

Ese es nuestro papel, el modelo europeo ha fracasado, nos toca creer que existe una alternativa digna de llamarse tal. No olvidemos lo que decían las paredes de Génova tras el asesinato de Carlo. Carlo vive, los muertos son ellos.

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