La formación considera que, “promover en el siglo XXI las mismas iniciativas fracasadas del siglo pasado”, implica volver a gastar miles de millones de euros en acciones “que no solucionan los problemas estructurales de los territorios en los que se plantean”. Ponen de ejemplo los “problemas” que aún arrastramos en Aragón en relación a las infraestructuras creadas para la Expo 2008 de Zaragoza. Cuando los retos actuales son la emergencia climática, la crisis energética, la crisis ecológica y la desigualdad social, “la única solución que las administraciones públicas son capaces de ofrecer vuelve a ser el gasto superfluo de recursos públicos y privados en actuaciones que no los solucionarán, sino que posiblemente los agravarán”.
Cambiar Sabiñánigo no entiende de qué manera esta candidatura acabaría “con las precarias condiciones laborales de quienes trabajan en el sector de la hostelería y de la nieve”, o con el “elevado precio de la vivienda” en las localidades donde este sector constituye la base de su economía, o con “el monocultivo de la nieve que (como ha demostrado la crisis sanitaria) está en el origen de la extrema vulnerabilidad” de la economía de estos valles.
Señalan que “si llegasen a celebrarse las Olimpiadas, sería consumiendo importantes cantidades de agua y energía para producir nieve artificial, y realizando numerosos desplazamientos en aviones y vehículos, generando emisiones de CO2 adicionales en lugar de reducirlas (como exigen los tratados internacionales firmados por España). Y para acabar de perfilar el esperpento de la operación, el GA parece exigir a cambio un peaje: invadir previamente el Pirineo de grandes plantas fotovoltaicas y líneas de alta tensión, y relegar el tren a mero entretenimiento turístico”.
Si en la reciente Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático celebrada en Glasgow “el comportamiento de los dirigentes políticos, millonarios y lobistas que acudieron a esta cita anual en alrededor de 400 vuelos privados fue calificada por algunos medios de comunicación como de “hipocresía verde” o “doble moral”, ¿cómo calificar a quienes firman manifiestos contra el cambio climático y se comprometen públicamente con los objetivos agenda 2030, pero simultáneamente promueven que Aragón participe en el despropósito medioambiental, financiero y social que supondrían unos Juegos Olímpicos de invierno o la unión de las estaciones de esquí?”, se pregunta el grupo político.

