Cambiar Huesca - Izquierda Unida celebra la decisión del TSJA, tras la demanda interpuesta por Apudepa, ARMHA, el Colectivo Ciudadano de Uesca y un grupo de personas a título particular, que obliga al Ayuntamiento a retirar del callejero los nombres de alcaldes vinculados con la dictadura franquista. Aun así, lamentan que haya tenido que intervenir la justicia ante la negativa de PSOE y PP a aplicar la Ley de Memoria Democrática. Consideran que esta "resistencia" lanza un "mensaje preocupante" sobre "el compromiso democrático de las instituciones locales".
Desde Cambiar Huesca - Izquierda Unida también critican las restricciones impuestas por el Ayuntamiento de Lorena Orduna (PP), que impiden proponer nombres de personas como alternativa. "Esto deja fuera a oscenses ilustres como Concha Monrás, Francisco Ponzán, Alfredo Atarés o Martín Arnal, que lucharon por la libertad durante la dictadura. También se pierde la oportunidad de feminizar el callejero, donde apenas hay presencia de mujeres como Katia y Sol Acín, Carmen Ascaso o María Josefa Yzuel, y de rendir homenaje a vecinos y vecinas que han contribuido al bienestar de la ciudad", critican en una nota de prensa.
A pesar de estas limitaciones, Cambiar Huesca - Izquierda Unida anima a la ciudadanía a "participar activamente" en el proceso para renombrar las tres calles afectadas, que hasta ahora llevan los nombres de los regidores franquistas Mateo Estaún Llanas, José María Lacasa Coarasa y Mariano Ponz Piedrafita. Proponen usar nombres que "representen valores como la escuela pública, la sanidad universal o la memoria democrática", con el fin de "recordar el papel de quienes nos educan, nos cuidan, y de quienes resistieron al franquismo defendiendo la libertad y la justicia social".
Por último, recuerdan que está pendiente de admisión en el Tribunal Supremo el recurso interpuesto por el anterior Ayuntamiento, el de Luis Felipe (PSOE), en el que se pide mantener los nombres de otros cuatro alcaldes afines a la dictadura. Desde Cambiar Huesca - Izquierda Unida consideran este hecho una muestra más de "una actitud vergonzosa y contraria a los valores democráticos que debe representar una ciudad como Uesca".

