Este fin de semana, sábado 29 y domingo 30 de marzo, se celebra en Calaceit el homenaje a los brigadistas irlandeses y británicos que murieron en batalla en la Guerra de 1936 en esta localidad aragonesa, ubicada en el corazón del Matarranya. El evento memorialista está organizado por ARMHA, De Bat a Bat Llibres y Porta de la Història.
Los actos arrancan el sábado a las 10:00 horas en la librería De Bat a Bat Llibres con la inauguración de la exposición de ARMHA dedicada a las Brigadas Internacionales. A las 11:00, hay visita a los campos de batalla. Ya por la tarde, a las 16:00 en DaCapo Bar, tendrá lugar la charla "Dos campos de batalla y un campo de prisioneros de guerra: Guadalajara, Calaceite y San Pedro de Cardeña", a cargo del historiador irlandés Harry Owens. Los actos continuará a las 17:00 con la proyección del documental “Los brigadistas de Limerick: Del Shannon al Ebro”, para cerrar el primer día, a las 19:00, con una "pica pica" con inscripción previa.
El domingo los actos arrancarán pronto, a las 7:30 de la mañana, con la ofrenda floral en el Molló dels Campanals (oeste de Calaceit). Después de un café en DeCapo, se inaugurará en el cementerio la placa en recuerdo a los brigadistas internacionales muertos en Calaceit. A las 12:00, en De Bat a Bat Llibres presentarán "De Belchite al Ebro" y "Recull de memòria oral il·lustrada". Las jornadas se cerrarán con una comida a las 13:30, previa inscripción.

Los pueblos del mundo en lucha contra el fascismo
Durante la Guerra de 1936, entre 35.000 y 60.000 hombres y mujeres de 53 países distintos, agrupados en las Brigadas Internacionales, llegaron a la península para apoyar al Gobierno legítimo de la República y luchar contra el avance del fascismo internacional. "Nunca en la historia se ha producido un caso tan extraordinario de solidaridad internacional", recuerdan desde la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI).
Aquellos jóvenes, en su mayoría de clase obrera y organizados en sindicatos y partidos de izquierda —marxistas, comunistas, socialistas y anarquistas—, idealistas o simplemente aventureros, llegaron con el firme compromiso de "dar su vida para ayudar al pueblo republicano cuyos derechos y libertades estaban amenazadas por el fascismo español y europeo", haciendo suyo el lema '¡No pasarán!'.
Muchas de estas personas voluntarias ya residían en los territorios del Estado español antes del golpe militar de julio de 1936. Eran estudiantes y exiliadas políticas o judías de países con gobiernos fascistas como la Alemania nazi de Hitler o la Italia de Mussolini. Un buen número de los primeros voluntarios y voluntarias internacionales salieron de las Olimpiadas Populares, que iban a celebrarse en Barcelona entre el 19 y 26 de julio de 1936 como protesta a los Juegos Olímpicos de Berlín organizados por la Alemania nazi, con el amparo del Comité Olímpico Internacional (COI).
Según la AABI, "no hay acuerdo sobre el número total de brigadistas" que llegaron a combatir, "las cifras oscilan entre los 35.000, que aceptan la mayoría de los autores, y los 59.380 que dio Andreu Castells en su obra de 1973". Tampoco hay acuerdo sobre el número de muertes, "aunque aquí las cifras difieren menos: entre 9.000 y 10.000 dejaron su vida en los campos de batalla". No obstante, en lo que si hay acuerdo es en que no sobrepasaron el número de 20.000 combatientes presentes a un mismo tiempo en los frentes.
Los primeros brigadistas llegaron en octubre de 1936, siendo Albacete designada como el cuartel general y centro de entrenamiento. Sin apenas formación militar y con escasez de armamento, y el poco que tenían estaba anticuado, las Brigadas Internacionales entraron en acción en la defensa de Madrid (noviembre de 1936) consiguiendo frenar el avance fascista.
Casi siempre como fuerzas de choque destinadas a operaciones ofensivas, las Brigadas Internacionales intervinieron en los meses siguientes en las batallas de Lopera, Jarama, Guadalajara, Segovia, en la Ofensiva de Uesca, en la Batalla de Brunete, en la Ofensiva de Zaragoza, en las batallas de Belchite, Teruel, Caspe y del Ebro, siendo retiradas a partir del 23 de septiembre de 1938, cuando el Gobierno republicano de Juan Negrín aceptó el plan de repatriación de los extranjeros del Comité de No Intervención, propuesto por el Gobierno de Londres, favorable a la 'política de apaciguamiento' con la Alemania nazi y en un vano intento de terminar con la participación de Hitler y Mussolini al lado de los golpistas.
En su discurso en la Sociedad de Naciones de Ginebra en septiembre de 1938, Negrín afirmó: "El gobierno español, en su deseo de contribuir con actos al apaciguamiento que todos deseamos, y resuelto a hacer desaparecer todo pretexto para que se pueda continuar dudando del carácter netamente nacional de la causa por la que se baten los Ejércitos de la República, acaba de decidir la retirada inmediata y completa de todos los combatientes no españoles que luchan en las filas gubernamentales". Franco admitió también el plan de repatriación en agosto de 1938, pero nunca lo cumplió. Las tropas italianas y alemanas siguieron combatiendo ferozmente en la Guerra Civil.
Finalmente, el 28 de octubre, las Brigadas se despidieron en un emotivo homenaje celebrado en Barcelona al que acudieron miles de personas. Dolores Ibarruri pronunció uno de los más famosos discursos de la historia: "¡Madres! Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de estos días dolorosos y sangrientos se esfume en un presente de libertad, de paz y de bienestar... hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales. Contadles cómo, atravesando mares y montañas... llegaron a vuestra patria, como cruzados de la libertad, a luchar y morir por la libertad y la independencia de España, amenazados por el fascismo alemán e italiano. Lo abandonaron todo: cariños, patria, hogar, fortuna, madre, mujer, hermanos, hijos… y vinieron a nosotros a decirnos: ¡Aquí estamos!; vuestra causa, la causa de España, es nuestra misma causa, es la causa común de toda la humanidad avanzada y progresista. [...] ¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de Estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites os hacen volver a vuestras patrias a unos, a la forzada emigración a otros. Podéis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia, frente al espíritu vil y acomodaticios de los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales o hacia las acciones industriales que quieren salvar de todo riesgo. No os olvidaremos, y, cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!... Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos, los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español, que hoy y mañana gritará con entusiasmo: ¡Vivan los héroes de las Brigadas Internacionales!".





