Brigadas internacionalistas en crisis sanitaria: los casos de Zambia, Haití y Venezuela

Las brigadas del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra están redirigiendo sus acciones para enfrentar el coronavirus y evitar el aumento en el número de muertes y personas infectadas, en el campo y en las periferias

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Asociación entre el MST y el Partido Socialista de Zambia garantizó distribución de kits con máscaras e desinfectante de manos en las periferias / Brigada Internacionalista Samora Machel.

El mundo vive hoy una grave crisis sanitaria y posiblemente enfrenta la más grande crisis social y económica del siglo XXI. Mientras la ciencia lucha por encontrar formas de superar la pandemia del COVID-19, se han planteado hipótesis sobre su origen. Existe una gran probabilidad de que el virus que ha causado esa pandemia se haya originado en la crisis ambiental que también enfrentamos, relacionada con las acciones del capital, especialmente en la agricultura, donde la deforestación está destruyendo cada vez más los bosques y los pesticidas continúan envenenando ríos, suelos y alimentos.

En el momento del avance de la pandemia, con el aumento de la pobreza extrema y el acceso cada vez más difícil a los alimentos, los y las campesinas del sur global se convirtieron en un sujeto esencial para superar esta crisis. “Ya sea por la posibilidad de alimentar a la población produciendo y suministrando alimentos libres de veneno y también por la construcción y fortalecimiento de una matriz tecnológica para la producción agrícola basada en los principios de la agroecología y la solidaridad, capaz de oponerse al modelo egoísta y destructivo del agronegocio”, aseguran desde el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

Por otro lado, estas mismas campesinas y campesinos se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Según explican desde el MST, en la mayoría de los países no existe una política estatal que conserve la integridad de estas personas, que promueva la producción, venta y distribución de los alimentos producidos para la población. Además, la mayoría de estas familias, que viven y trabajan en el campo, están lejos de los centros de salud preparados para diagnosticar y atender a las personas infectadas, poniendo en riesgo la vida de estos y estas agricultoras.

“Estamos seguros de que enfrentar el agronegocio y construir una sociedad sin opresores y sin oprimidos, es una tarea para la clase trabajadora en su conjunto, y que las trincheras de lucha deben abrirse en todo el mundo”, reclaman desde este movimiento agrícola.

Por eso, desde su creación, han construido el internacionalismo como una línea política basada en las dimensiones del valor, como la solidaridad y el amor entre los pueblos; desde el principio, estando en su origen como una de las bases del MST, y como una estrategia revolucionaria que “nos ayuda a definir acciones que buscan la articulación de la clase trabajadora en diferentes países, lo que nos permite acumular fuerzas para enfrentar y derrotar al capital en todas sus dimensiones y en todos los rincones del mundo”.

Sus brigadas internacionalistas son colectivos de la organización formada por militantes de las diferentes regiones y que viven y trabajan en diferentes países, en cooperación con organizaciones progresistas de pueblos locales.

Frente a este “desastre global”, agravado por el capital y con consecuencias que afectan a toda la clase trabajadora, estas brigadas de solidaridad internacionalista están redirigiendo sus acciones para enfrentar el coronavirus y evitar el aumento en el número de muertes y personas infectadas, en el campo y en las periferias. Por lo tanto, están creando espacios para el intercambio de experiencias entre los y las campesinas sobre la producción de alimentos saludables, reforestación, donación de semillas, alfabetización de jóvenes y personas adultas y sobre la producción y distribución de materiales de higiene y protección individual y colectiva en los países donde operamos.

Brigada de Samora Machel, Zambia

Ubicada en el sur de África y con más de 17 millones de habitantes. Este 17 de junio el número total de personas infectadas era de 1.405, con 11 muertes confirmadas. El país presenta indicadores sociales alarmantes: el 54% de la población vive en la pobreza extrema y solo el 46% tiene acceso a agua potable. Esta combinación puede causar una catástrofe sin precedentes en el país, ya que solo hay 0.09 médicos y 2 camas de hospital por cada 1000 habitantes.

Además de trabajar con la alfabetización de jóvenes y personas adultas, realizar talleres de agroecología con agricultores y agricultoras y apoyar la construcción de la Liga de Mujeres, actualmente están construyendo una campaña para producir y donar kits de higiene y protección individual y colectiva. Ya se han distribuido 400 litros de desinfectantes para manos y 400 máscaras de tela, y su objetivo es producir y distribuir otros 1.200 kits en las próximas semanas. “El objetivo es que ninguna persona se infecte en las actividades realizadas por el Partido Socialista, que, siguiendo las pautas de prevención de las diversas organizaciones de salud, ha estado realizando cursos de formación política y una campaña de alfabetización para jóvenes y adultos en el campo y en las periferias de centros urbanos en el país”, señalan desde el MST.

Brigada Dessalines, la nueva crisis de Haití

Ubicada en la región del Caribe, Haití tiene alrededor de 12 millones de habitantes. De estos, el 80% vive en condiciones de pobreza y el 54% en pobreza extrema. Con la crisis de COVID-19, el país está al borde de otro desastre. En un país que solo tiene 45 respiradores, 4.441 personas se infectaron y 76 murieron.

Actualmente, la brigada ha estado trabajando en la producción de alimentos (vegetales, legumbres, frijoles, cría de animales, etc.) en tres áreas agrícolas. Se hicieron donaciones de mudas de especies frutales, baldes para higiene y máscaras para protección individual.

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Soberanía alimentaria es una de las necesidades más urgentes de Haití / Brigada Internacionalista Dessalines.

Brigada Apolônio de Carvalho, Venezuela

Ubicada a las puertas del continente sudamericano y bordeando el mar Caribe, Venezuela tiene alrededor de 30 millones de habitantes. El 98% vive en ciudades y solo el 2% vive en el campo. Su economía se basa en los ingresos del petróleo, ya que tiene la mayor reserva de petróleo del mundo.

El 12 de abril, se registró el primer caso de COVID-19. Desde entonces, el gobierno ha tomado medidas firmes para detener la propagación del virus. Cuarentena social, apoyo económico para que la población permanezca en el hogar y un plan de salud que garantice atención gratuita y de calidad a toda la población afectada. Adía 17 de junio de 2020, los números totales suman 3.062 personas infectadas y 26 fallecidas. Según ha trasladado, el MST, “es uno de los países del mundo con mejor control de la enfermedad”.

Durante este período, la brigada ha estado manteniendo actividades, a un ritmo lento. Está enfocada en apoyar la producción agrícola con énfasis en la agroecología y la producción de semillas y monitoreando 104 estudiantes de medicina, 57 en el primer año y 47 en el quinto año.

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