#Brexit  Mundo

Brexit: el agónico tramo final

A menos de dos meses de la fecha límite acordada como salida del Reino Unido en las negociaciones sobre el Brexit entre el Gobierno británico y la Unión Europea, el horizonte de la cuestión parece poco esperanzador
| 7 febrero, 2019 19.02
Brexit: el agónico tramo final
Theresa May. Foto: @10DowningStreet

En un principio, el inicial Acuerdo de Retirada o Withdrawal Agreement que se fraguó entre ambas partes el pasado año, parecía aportar soluciones a un problema que tiene como máximo exponente la situación administrativa y legal en el norte de Irlanda. El texto surgido de esta negociación fue posteriormente rechazado por la mayoría de representantes de la Cámara británica (MPs) el pasado mes de enero, lo que ha dejado las negociaciones del Brexit en un punto de no avance.

En medio de toda esta incertidumbre, la Primera Ministra Británica, Theresa May, se ha mostrado inflexible respecto a posibilidades de cambio de fecha de salida de la Unión Europea, prevista para el próximo 29 de marzo. Incluso si no hay ningún tipo de renegociación previa. Esto llevaría no sólo al ‘no deal Brexit’, una salida dura y sin transición de la Unión, sino a lo que muchos expertos califican como ‘estado crítico’, ya que existen infinitas dudas acerca de cómo se realizará en la práctica esta retirada drástica.

El anterior Acuerdo de Retirada fue negociado en el marco de una cláusula extraordinaria de la UE, cláusula que ya no servirá una vez el Reino Unido abandone la Unión el 29 de marzo. A partir de ese momento cualquier nueva decisión o enmienda respecto al Brexit en determinadas áreas, tendrá que ser decidida por cada estado miembro de la Unión por separado, lo que viene a confirmar que a partir de esa fecha, el Reino Unido no podrá ratificar el acuerdo directamente con Bruselas.

Impacto administrativo

En un principio, el Acuerdo de Retirada inicial, protegía a los cerca de tres millones y medio de ciudadanos de la UE que residen en Reino Unido, así como a los casi dos millones de británicos residentes en Europa. Por otra parte, lejos de las discusiones en papel, derechos básicos como la asistencia sanitaria o la regulación administrativa, son la preocupación real de la mayoría de las ciudadanas y ciudadanos atrapados en las consecuencias de un potencial Brexit duro. Las cifras hablan por si solas: cerca de cinco millones de personas, entre británicos y residentes de la UE, se encuentran en una situación de incertidumbre, ya que un ‘no-deal Brexit’ o ‘Brexit duro’ sin transición y opuesto al previo Acuerdo de Retirada, supondría una amenaza sobre derechos de residencia, trabajo y sistema sanitario de millones de personas.

Para hacerse una idea de las consecuencias administrativas, entre las medidas anunciadas por el gobierno británico en el marco de un ‘Brexit duro’, las y los ciudadanos de la UE podrían ingresar en Reino Unido como lo hacen ahora -es decir, sin la necesidad de una visa o permiso de inmigración pero únicamente por un período de hasta tres meses.

Durante este tiempo, tendrían derecho a trabajar y estudiar. En caso de querer permanecer en Reino Unido por más tiempo, deberían solicitar un Permiso Temporal Europeo. Esta licencia temporal permitirá al titular permanecer en Reino Unido durante 36 meses a partir de la fecha de su solicitud. Una vez liquidado este plazo de 36 meses, debería solicitarse una licencia diferente para permanecer bajo las nuevas reglas de inmigración del Reino Unido cuando se implementen en el futuro.

Como ha explicado el gobierno británico, “podrá darse el caso de que algunas personas no califiquen bajo los nuevos acuerdos, por lo que necesitarán abandonar el Reino Unido cuando caduque su licencia”. Es importante añadir que no se requerirán licencias temporales a ciudadanos y ciudadanas de la UE con estatus establecido o preestablecido (previo al 30 de Marzo de 2019) ni a los residentes irlandeses.

Impacto comercial

Otra de las claras preocupaciones en el marco del Brexit es el impacto de la salida de la Unión en las transacciones comerciales. El Reino Unido importa casi la mitad de alimentos frescos que se consumen en su territorio, principalmente hortalizas y frutas que llegan desde otros estados miembros de la UE. 

Muchas de estas transacciones comerciales se realizan a través del comercio marítimo en el Canal, principalmente entre los puertos de Calais en Francia y Dover en Reino Unido. También el comercio y transporte desde Bélgica y Países Bajos tiene un gran impacto, por lo que se vería potencialmente afectado.

Es por ello que muchas empresas británicas dedicadas al negocio de la alimentación -como Tesco- han avisado acerca de su preocupación en este sentido. Empresas de otros sectores también han anunciado cambios y la creciente preocupación en los futuros negocios. Así, Nissan anunció que uno de sus modelos dejaría de fabricarse en suelo británico, a lo que el gobierno británico respondió con una oferta de millones de libras.

La cuestión irlandesa en el Brexit

Pero la verdadera línea roja del Brexit y la que más quebraderos de cabeza está dando al equipo de May es la situación del norte de Irlanda, territorio que administrativa y legalmente depende del ejecutivo británico. En el texto no vinculante que acompaña al Acuerdo de Retirada inicial, se explica que el Reino Unido y la UE harán todo lo posible para buscar medidas alternativas para garantizar la ausencia de una frontera rígida de carácter permanente en la isla de Irlanda. Un acuerdo de “Buenas intenciones” que queda amenazado en el caso de una salida dura de la Unión, ya que hay demasiadas dudas acerca de cómo se gestionarían los pasos fronterizos en el norte de Irlanda.

Mientras la posibilidad de un Brexit sin acuerdo aumenta y la comparecencia de May en el Parlamento Británico está prevista para el 13 de febrero, la líder británica se reunía el 6 de febrero en Belfast con su socia política Arlene Foster, líder del DUP, partido radical y conservador del norte de Irlanda que aboga por una salida dura de la UE. La reunión se ha llevado a cabo en un clima de absoluta tensión, en el que el Sinn Féin, partido irlandés que aboga por la reunificación de Irlanda y la permanencia en la UE, ha criticado duramente a Theresa May.

Así, este miércoles, tras la reunión y en declaraciones oficiales, la presidenta del Sinn Féin, MaryLou McDonald, dejaba claro que Theresa May ha venido a Irlanda sin ningún plan y sin ningún tipo de credibilidad ni honor”. McDonald ha insistido en varias cuestiones, principalmente en el hecho de que el tiempo del Reino Unido como legislador sobre Irlanda pertenece al pasado y la necesidad de protección del llamado Backstop, actualmente en juego si hay una salida dura de la UE. Este Backstop, incluido en el Acuerdo previo, evitaría una frontera dura entre el norte de Irlanda -Británico en el marco legal y administrativo- y la República de Irlanda -perteneciente a la UE- lo que permitiría la libre circulación entre ambos territorios.

En este marco de declaraciones, McDonald también ha insistido junto a Michelle O’Neill, líder del Sinn Féin en el norte, en que “En el caso de un Brexit duro, Theresa May debe prepararse para un referendum sobre la unidad de Irlanda”, concluyendo que las negociaciones para un referendum sobre esta unidad se llevarían a cabo dentro del marco del Acuerdo de Viernes Santo. Acuerdo firmado en 1998 que establecía el fin del Conflicto en el norte de Irlanda y que hace escasamente un mes se veía potencialmente amenazado por las propuestas de May.

En este sentido, también este 6 de febrero, el ‘Taoiseach’, Primer Ministro de la República de Irlanda, Leo Varadkar y Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea, hacían una declaración pública sobre este tema, afirmando que “continuaremos recordando al Gobierno de Reino Unido las responsabilidades contraídas en el Acuerdo de Viernes Santo, en cualquiera de las situaciones en las que se enmarque la salida de la Unión”.

Para la UE, el Acuerdo de Retirada inicial es el mejor y único acuerdo posible, siendo el Backstop una parte integral de éste, como garantía legal de paz en el norte de Irlanda. Como concluye su declaración “El Acuerdo de Retirada inicial, incluyendo el Backstop, es un compromiso equilibrado, representando una buena solución para los ciudadanos y negocios en ambas partes”.

Respecto al impacto del Brexit en los habitantes del norte de Irlanda, en un estudio oficial realizado en el marco de un proyecto europeo de 2019 sobre el Reino Unido y la opinión pública, se hace evidente que incluso los votantes del DUP en el Norte de Irlanda no apoyan sus políticas acerca de una salida dura de la Unión.

Analizando los porcentajes que presenta dicho estudio, la mayoría de votantes del DUP apoya un ‘Soft Brexit’ o salida suave de la Unión Europea. Atendiendo a las preferencias sobre el tipo de salida de la UE, un 32,2% de votantes del DUP optan por un ‘Brexit duro’ para todo el Reino Unido, mientras que un 57,9% optan por una salida blanda. Sólo un 9,9% de votantes del conservador DUP optaría por la opción de ‘Brexit duro’ para la isla de Gran Bretaña y suave para el norte de Irlanda.

Los porcentajes cambian entre los votantes del Sinn Féin: sólo un 2,2% optaría por un ‘Brexit duro’, mientras que el 69,9% de votantes optarían por una salida blanda de la UE. Finalmente, un 27,9% de partidarios del Sinn Féin optarían por la última opción, Brexit duro para Gran Bretaña y suave para el norte de Irlanda. Por supuesto aquí no se incluye la opción más apoyada entre los votantes del Sinn Féin: un referendum para la reunificación de Irlanda.

Por otra parte, a estos porcentajes hay que sumarles los de UUP, Alliance y el laborista SDLP, que sumarían una media total de 61,3 % de apoyo a la salida suave para todo el Reino Unido. Algo que refleja la total preocupación acerca del Brexit que existe entre los habitantes del norte de Irlanda.

Las condiciones de Jeremy Corbyn y el laborismo

El líder de la oposición británica, el Laborista Jeremy Corbyn, dirigía este miércoles una carta a la Primera Ministra tras el encuentro que celebraron la pasada semana para comentar la actual situación de incertidumbre respecto al Brexit. En dicha misiva, Corbyn también insistía en la necesidad de garantizar el llamado Backstop, una garantía de que no va a volver a implementarse una frontera dura en el norte de Irlanda. Esta ausencia de frontera rígida en la isla de Irlanda, incluiría por supuesto un acuerdo de libre comercio. Es por ello que Corbyn y los laboristas insisten en una unión aduanera como garantía del Backstop.

Otros puntos incluidos en las ofertas y peticiones de Jeremy Corbyn incluyen la necesidad de absoluta protección de los trabajadores en Reino Unido, así como de los negocios y sus clientes. A esto le añade la necesidad de mantenimiento de una relación estrecha con el Mercado Único Europeo y el compromiso de protección de la participación británica en agencias y programas de financiamiento europeo, sobretodo en materias como medio ambiente, educación y regulación industrial.

También la necesidad de la existencia de acuerdos no ambiguos en materia legal. Para Corbyn, la prioridad “es un acuerdo que sea lo mejor para los trabajadores y la calidad de vida de nuestras comunidades, en un contexto de una inversión mayor y más equitativa en todas las regiones y naciones del Reino Unido”.

Punto muerto”

Por otra parte, el pasado día 4, Mark Rutte, Primer Ministro de Países Bajos, se reunía con Michel Barnier, Delegado Europeo para la negociación del Brexit, asegurando que el Acuerdo de Retirada de la Unión ya firmado sigue siendo “la única manera de asegurar una retirada efectiva del Reino Unido de la Unión Europea” urgiendo así al gobierno británico a clarificar sus intenciones con respecto a los pasos a tomar.

A todo esto se le suman las declaraciones incendiarias de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, quién justo ayer se preguntaba “qué aspecto tendrá el lugar especial en el infierno para todos aquellos que promovieron el Brexit sin ni siquiera tener un plan diseñado que ofrezca garantías”. Las reacciones a esta afirmación no se han hecho esperar y han sido calificadas como desproporcionadas e irrespetuosas por la mayoría de miembros del gabinete de May.

Por otra parte, Tusk también ha insistido en el llamado ‘Backstop’ y ha concluido duramente, asegurando que “La Europa de los 27 no va a hacer ninguna nueva oferta”, recordando con ello que el acuerdo del pasado Diciembre no está abierto a renegociación. De igual forma, ha añadido que espera que este jueves, 7 de febrero, la Primera Ministra británica Theresa May plantee nuevas sugerencias “realistas” para superar el actual “punto muerto” en el que se encuentran las negociaciones.

7 febrero, 2019

Autor/Autora

Mariado Hinojosa (Mairéad Hache) (@haizearenzizua) es escritora y activista. Miembro de FIBI-Ireland, Fundació Andreu Nin, Sociedad Orwell e IAPh-International Association of Women Philosophers. Ha publicado en The volunteer (albavolunteer.org); La Directa (directa.cat); Nueva Cultura (nuevacultura.es); y Scholarship@western de Western University-Canada (https://ir.lib.uwo.ca). Es coordinadora de la Exposición itinerante ‘Espacios de memoria: las Brigadas Internacionales’.


Vimeo
Ocurrió un error. Comprueba que el id 1756922 corresponde a un 0 y que existe.
Twitter
Facebook

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR