Biorregiones y resiliencia alimentaria

Con este artículo pretendemos extractar el contenido de dos libros leídos recientemente que señalan iniciativas que deberían estudiarse y plantearse dentro de la lucha contra el cambio climático (calentamiento global). Se trata de: "Biorregiones. De la Globalización imposible a las redes territoriales ecosostenibles", y "Vers la Resilience Alimentaire. Faire face aux menaces globales a l´échelle des territoires". Utilizaremos unos pocos párrafos originales de los mismos con la esperanza de que sean capaces de transmitir las ideas principales de unos textos que suman 447 páginas.

02 octubre, 2024. 06:52

Según el primero de ellos, probablemente, estemos iniciando una década decisiva para tratar de acomodar los patrones del desarrollo humano con la preservación de la naturaleza, reconstruyendo un marco de relaciones sociales y humanas más satisfactorio. El deterioro ecológico es de tal gravedad que el "estado de emergencia" ha sido declarado en muchos países, pero con compromisos efectivos que distan mucho de ser suficientes para afrontar la dimensión de los problemas desde el mundo científico. Dicha emergencia nos obliga a poner en juego otras variables en la ecuación de la supervivencia, que tienen que ver, entre otras consideraciones, con: a) la adopción de lógicas socioeconómicas y formas de vida más sencillas y compatibles con la pervivencia de los ecosistemas naturales, b) la superación de una globalización indiscriminada para volver a "territorializar" la proyección espacial de nuestras sociedades, y c) la construcción de espacios democráticos que articulen políticamente las biorregiones entre sí, más allá de los vínculos económicos cruzados que se establezcan de forma solidaria.

- Peter Berg y Ray Dassmann propusieron el concepto de biorregión en 1977, pretendiendo nombrar territorios reimaginados y rehabitados a partir de una conciencia ecológica que llevara a a las comunidades humanas a integrarse en su hábitat, es decir, a formar parte de territorios vivos.

- El biorregionalismo surge de la confluencia entre contracultura y ecologismo proponiendo una alternativa radical al modelo urbano y económico, basada en la simbiosis sociedad-naturaleza.

- La biorregión emerge como la unidad de complejidad mínima necesaria para planificar las transiciones ecosociales. Son territorios definidos por características geográficas y límites naturales humanamente reconocibles, integrados en redes cooperativas que persiguen una autosuficiencia conectada. En ellos se compatibilizan las realidades urbanas, rurales y de naturaleza, y se coordinan las necesidades sociales con las biocapacidades ecológicas, para ofrecer un soporte de vida digna y justa a todos sus habitantes.

- La creciente artificialización de los asentamientos humanos, los avances tecnocientíficos y el consumo masivo de combustibles fósiles han logrado difuminar la íntima relación entre nuestras economías y el soporte natural que las sostiene, volviendo imperceptible su vulnerabilidad e invisibilizando nuestra ecodependencia.

- Los modos históricos de relación entre sociedad y naturaleza han pasado de organizarse en metabolismos de tipo agrario ó campesino basados en la energía solar y en la extracción de biomasa, con una capacidad limitada de transformar los ecosistemas, a metabolismos urbano-industriales con altas tasas de extracción de recursos y generación de residuos, uso de energías fósiles y deterioro de la biosfera a escala global.

- Transitar hacia metabolismos biorregionales supondría frenar el ritmo, reducir la escala y revertir el impacto de los procesos actuales de extracción, transformación y consumo de recursos y vertido de residuos. Además de reorganizar los flujos de materia y energía para relocalizarlos en una trama de circuitos de proximidad y circulares, creando relaciones virtuosas campo-ciudad, optimizando los recursos endógenos y vetando la extracción de aquellos recursos que peores impactos generan en el medio ambiente.

El segundo libro, recoge las propuestas a plantear en el sistema agroalimentario de Francia, pero entendiendo -en nuestra opinión- que se podrían generalizar a gran parte de los países europeos.

Recuerda, en primer lugar que: si reducir drásticamente las emisiones de los Gases de efecto invernadero (Geis) es una necesidad absoluta, es igualmente indispensable preparar nuestro sistema alimentario para amortiguar ese choque climático inevitable.

La biodiversidad silvestre se colapsa a un ritmo vertiginoso, comprometiendo el mantenimiento de funciones esenciales en los ecosistemas cultivados, como la polinización (¾ de las plantas cultivadas dependen de los insectos para su polinización), la regulación de bioagresores o el mantenimiento de la fertilidad de los suelos. La diversidad cultivada ha disminuido notablemente haciendo a los cultivos más vulnerables a las perturbaciones y limitando su potencial de adaptación a las nuevas condiciones ambientales. La diversidad genética de las especies cultivadas se ha reducido drásticamente: de las 6000 especies vegetales que han sido cultivadas por la humanidad, a día de hoy solamente 9 de ellas aseguran los dos tercios de la producción mundial.

El sistema alimentario actual es enormemente dependiente de recursos no renovables, particularmente de las energías fósiles. La perspectiva de una reducción en el aprovisionamiento del petróleo a corto plazo, pone en cuestión las capacidades de producción de las explotaciones agropecuarias, así como toda la organización del sistema alimentario.

Acerca del concepto de resiliencia (entendido generalmente, como la capacidad de un sistema de mantener o recuperar sus funciones esenciales cuando es sometido a una perturbación): Nuestro sistema alimentario actual es poco resiliente, poco diversificado, dependiente de unos recursos que se agotan, y diseñado para conseguir a corto plazo su máximos resultados.

Propone las siguientes vías para aumentar la resiliencia alimentaria:

1. Aumentar la población agrícola. Impidiendo la desaparición (en Francia) de un 25%de los agricultores en los 10 próximos años. Con explotaciones numerosas y diversificadas para una producción agrícola resiliente

2. Preservar las tierras agrícolas. Evitando drásticamente la desaparición de los suelos periurbanos fértiles, indispensables para la resiliencia alimentaria de las ciudades

3. Favorecer la autonomía técnica y energética de las explotaciones agropecuarias

4. Diversificar las variedades cultivadas y desarrollando una autonomía para las semillas adaptadas a su entorno

5. Adoptar una gestión integrada de los recursos hídricos

6. Evolucionar hacia una "agricultura realmente alimentaria"

7. Generalizar la agroecología a gran escala, para restaurar los paisajes, la biodiversidad y preservar los recursos

8. Desarrollar instalaciones locales de almacenamiento y de transformación

9. Simplificar y acortar la logística y la compra de alimentos. En el caso de Francia, el transporte marítimo a granel y en portacontenedores representa alrededor de un 60% del flujo de mercancías alimentarias. La distancia entre Brasil (soja, aceites alimentarios y frutos exóticos) y Francia (Lorient, Bretaña francesa) supone unos 10.000 km . Del transporte por carretera en camiones, el 35% del flujo del mismo son mercancías alimentarias. Cada día, el equivalente de 30.000 semirremolques atraviesan Francia para aprovisionar los grandes mercados o las fábricas de alimentos, y en sentido contrario para llevar las mercancías elaboradas a los puntos de venta

10. Comer más alimentos vegetales

11. Reciclar masivamente los nutrientes. Mantener la fertilidad de los suelos gracias a la vuelta al campo de los nutrientes de la cosecha. Esto incluiría la aplicación a los suelos de las excretas humanas (orines y materias fecales), así como la valoración generalizada de los desechos orgánicos

A efectos de Construir y financiar un proyecto de resiliencia alimentaria, nos recuerda que .. en el sistema alimentario intervienen un gran número de actores. Construir un proyecto de resiliencia alimentaria implica el dotarse de una gobernanza y unos medios financieros para establecer una estrategia a aplicar durante la realización de dicho proyecto.

Las visiones de ambos textos coinciden a nuestro juicio en el planteamiento de un sistema agroalimentario basado en la agroecología y en esa adopción de lógicas socioeconómicas y formas de vida más sencillas y compatibles con la pervivencia de los ecosistemas naturales.


Referencias:

Biorregiones. De la globalización imposible a las redes territoriales ecosostenibles. Nerea Morán Alonso, José Luis Fdez. Casadevante, Fernando Prats, y Agustín Hernández Aja (Eds.). Icaria (2023).

Les Greniers d´Abondance (2020). Vers la résilience alimentaire. Fair face aux menaces globales a l´échele des territoires. (Deuxième edition, 184 pages).

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