Basket Zaragoza también puede con el Barça

Quinta victoria que deja segundo al Zaragoza, sólo por detrás del Real Madrid. Lo mejor, sin embargo, no son los números sino las sensaciones de los últimos encuentros a falta de recuperar las varias bajas. La imagen de la grada volcada con su equipo invita a soñar con que esto no pare.

Alocén celebra la victoria frente al Barça. Foto: @BasketZaragoza

A seguir soñando. El Basket Casademont Zaragoza tumbó a un desafinado Barça (89-83) en una nueva victoria -y van cinco de seis partidos en liga- a la que no se puede restar un ápice de mérito.

El triunfo se logró gracias a la inmensa labor de equipo y tuvo en la defensa de Jonatan Barreiro y en la dirección de Carlos Alocén sus mejores expresiones de solvencia. Porque, pese a que al final sólo fueron seis puntos de diferencia y se llegó a ganar de 15, el Barça nunca tuvo opción, aunque en el último cuarto los arreones culés de Higgins y los tiros libres de Mirotic contribuyeron a poner algo de suspense.

El Barça llegaba con su juego exterior mermado, pero Basket Zaragoza también tenía lo suyo en cuanto a bajas: a la ya sabida de Seibutis se unió esta vez la de San Miguel, con lo que dejaba la responsabilidad de dirigir el juego a la pareja de jovencísimos bases aragoneses, Carlos Alocén y Javi García. Cumplieron con creces.

Los rojillos lo hicieron casi todo bien. Una defensa sólida que ha dejado de ser anécdota para pasar a revelarse como parte del secreto del éxito; más rebotes que el rival; considerable acierto también de tres, sobre todo en los momentos clave; y un juego eléctrico con la dupla de bases zaragozanos -el show de Alocén fue para enmarcar- pusieron las cosas difíciles para los de Pesic desde el segundo cuarto, después de un inicio igualado con ligeras ventajas del Barça. Y eso que no todo salía perfecto para los de casa: pudieron evitarse algunas pérdidas y tiros no del todo bien seleccionados, pero quienes los cometían tenían el descaro y la virtud de volverlo a intentar y casi siempre enmendar a los pocos minutos. Al descanso, ventaja de seis (como al final).

El partido se rompió por momentos en el tercer cuarto, con el recital de Alocén y el desacierto de un Barça que sólo anotó un triple (Mirotic) de 16 intentos, fruto de una defensa inmensa colectiva. Los rojillos conseguían detener las acometidas de Davies, el más centrado de los catalanes, y Mirotic fue haciendo granero con infinidad de tiros libres producto de faltas muy discutidas por la afición aragonesa.

Por la parte local todos sumaron y esa fue la razón fundamental de la gesta. Tanto atrás como adelante, con canastas clave de Benzing, Seeley y, además, de Barreiro, con un último triple que levantó al pabellón. Jugando sin un ‘5’ buena parte del final del choque, los últimos minutos correspondieron casi por entero a un Alocén sobresaliente que se echó la responsabilidad encima para correr y repartir juego cuando más quemaba el balón. La quinta personal de Davies fue protestada por los de Pesic, igual que antes a Fisac le pitaron técnica.

Al final el Barça asomó por la puerta, pero no tenía permiso para pasar. El partido y la gloria eran para los de casa.

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