Barrys, un grupo cercano, empático, con mensaje… Y dos vocalistas

Reseña del concierto de la banda de La Puebla de Híjar en el CSA l’Argilaga de Massalió

Barrys en el concierto en Massalió | Foto: CSA L'Argilaga

Tenía ganas de volver a ver en directo a Barrys, a quienes descubrí en la pasada edición del Albajam, un festival solidario que cada año recauda fondos para destinarlos a la Asociación Española Contra el Cáncer y se celebra en plenas fiestas de Alcañiz. Allí tuve el honor de compartir escenario con el monstruo de la comunicación Santi Herrera, capo del programa radiofónico “El cuartelillo”, y juntos fuimos presentando a las diferentes bandas que actuaron esa tarde noche. Una de esas bandas eran Barrys, cuya propuesta nos llamó la atención. Los grupos de rock con dos vocalistas femeninas al frente no es que abunden, y además su actuación nos dejó un gran sabor de boca.

La nueva cita con la banda de La Puebla de Híjar fue en el CSA l’Argilaga de Massalió, ¿dónde si no? Allí pudimos compartir los momentos previos al concierto con el grupo. Su bajista Gori tenía muchas ganas de tocar, este culo inquieto metido en mil y un proyectos, entre otros por ejemplo, el grupo poético musical Poética Líquida, junto a Víctor Guiu y Javier Esteban. Tenía mucha prisa por empezar, ¿quería volver pronto a Híjar, su pueblo? Nada más lejos de la realidad, como podréis comprobar al final de esta crónica.

Barrys repitieron el mismo repertorio que en Alcañiz: unas cuantas versiones, intercaladas con temas propios de la banda, algunos se editarán en formato físico esperemos que en un futuro no muy lejano. Empezaron apostando a caballo ganador con el “I fought the law” de The Clash, y también comenzaron unos problemas en el micrófono de la vocalista Nidia. Por desgracia aparecieron ocasionalmente durante el concierto, hecho que nos privó de poder disfrutar plenamente de su voz y de la de su compañera Laia. A pesar de todo y siempre con una sonrisa en los labios, Barrys se metieron al público en el bolsillo.

De su cosecha nos dejaron canciones como “Mentiras”, “Peter Pan”, “Déjame vivir” o “Miedo”, que navegan entre el ska y el rock. Tengo mucha curiosidad por escuchar cómo sonarán en su estreno discográfico. De los temas de otros grupos que interpretaron, me hizo mucha ilusión escuchar el “Drain you” de Nirvana, un tema del que no suele ser habitual escuchar versiones y en el que Marcos se desquitó a la batería. Del que hay unas cuantas versiones es del tema “Beggin’”, pero Barrys eligieron la más actual y la más roquera, la que hiciesen hace casi una década los italianos Måneskin. Potentísima sonó “Celebrity skin” de Hole, y pudimos disfrutar de Laia y Nidia a pleno rendimiento. Después de la tempestad vino la calma con “Creep” de Radiohead, que Laia hizo suya, dándole otro tempo más calmado y emotivo que iguala la épica del original.

Para la parte final se guardaron los clásicos, como el “Rebel rebel” del siempre añorado David Bowie, cuyo estribillo coreó el público, al igual que “Frío” de Alarma, la única versión que hicieron en castellano. Barrys se guardaban su as en la manga, y mi canción favorita de su repertorio, “No más”, casi pensé que no iban a tocarla. Pero no podía faltar. No me hubiese importado volver a escucharla otra vez más.

Como broche final hicieron el “Rockin’ in the free world” de Neil Young, en el que disfrutamos del magnífico solo guitarrero de Rafa, al que enlazaron en su parte final la letra en castellano y rapeada que hicieron Riot Propaganda de este mismo tema. Toda una declaración de principios que nos muestra la esencia de Barrys, un grupo preocupado por los problemas que azotan a nuestra sociedad y que no se calla ante lo que consideran injusticias. Otra prueba de ello es su tema “3 Días”, que con sorna e ironía sirvió para cerrar la velada, y en el que Barrys nos describen un Teruel bastante parecido al que nos muestran los partidos políticos en plena campaña electoral, aunque ,claro, su mensaje es totalmente el contrario. La cercanía y el buen rollo de Barrys siguieron tras el concierto y allí se quedaron departiendo con el público. Incluso su bajista Gori, sí, el que tenía tantas ganas de empezar el concierto cuanto antes, se volvió a subir al escenario y armado de su bajo nos obsequió con un par de temas para que los cantase todo el mundo. Seguro que esa noche fue el último en llegar a casa.

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