El Balance Agrario 2025, elaborado por la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) y presentado este pasado jueves, 9 de enero, dibuja un panorama de claroscuros para el campo aragonés: una de las mejores campañas productivas de los últimos años en numerosos cultivos, favorecida por una climatología más benévola que en ejercicios anteriores, pero con una rentabilidad gravemente comprometida por la persistencia de precios bajos, el encarecimiento de los costes de producción y una creciente fragilidad estructural del sector. Todo ello se traduce en una Producción Final Agraria (PFA) de 6.034.873.308 de euros, un 0,44% menos que en 2024, pese al incremento generalizado de producciones.
Un año marcado por el clima, y las pedregadas
El año 2025 ha estado condicionado por precipitaciones abundantes en invierno, dotaciones de riego suficientes y un desarrollo favorable de los cultivos en buena parte del territorio aragonés. Sin embargo, el verano trajo consigo episodios severos de tormentas, inundaciones y granizadas o pedregadas que afectaron a unas 218.000 hectáreas, especialmente en las comarcas centrales. Como consecuencia, Agroseguro ha abonado 93 millones de euros en indemnizaciones, una cifra récord que refleja la elevada siniestralidad del sector en nuestro país.
Cereal: grandes cosechas, ingresos bajo mínimos
La campaña de cereal de 2025 ha sido la segunda mejor de los últimos 30 años, con un incremento del 60,8% respecto a la anterior, gracias a una climatología favorable tras varios ejercicios de sequía. No obstante, este éxito productivo no se ha traducido en rentabilidad. Los precios se han situado por debajo de los de 2024 durante buena parte del año, mientras los costes medios superan los 800 euros por hectárea, especialmente por el encarecimiento de maquinaria y fertilizantes.
El propio informe describe esta situación como una “agricultura defensiva”, en la que las explotaciones invierten lo mínimo imprescindible, comprometiendo la fertilidad de los suelos y las cosechas futuras, una estrategia que evidencia la fragilidad económica del modelo cerealista de secano.
Fruta: buena producción y mejores precios, pero beneficios desiguales
La campaña de fruta ha sido satisfactoria en producción y aún más positiva en el plano comercial respecto a 2024, con cerca de 616.000 toneladas y precios en origen más altos. Sin embargo, los beneficios han sido muy desiguales según comarcas, especies y grado de profesionalización, lastrados por el aumento de los gastos fijos y las dificultades en la comercialización.
La superficie de frutales en Aragón sigue una tendencia descendente a largo plazo, con una reducción superior al 11% desde 2018, aunque en 2025 se observa un ligero repunte en especies como la pera, el ciruelo o la cereza.
Viñedo y oliveras: recuperación productiva, consumo a la baja
La vendimia de 2025 ha destacado por uvas de excelente calidad y sanidad, aunque continúa la reducción estructural de la superficie de viñedo, que ha caído un 16% en los últimos 14 años. El consumo de vino sigue descendiendo, tanto en Aragón como en el Estado español, y los altos costes han provocado incluso que algunos viñedos no se cosechen por falta de rentabilidad.
En el olivar, la campaña de aceite se ha recuperado notablemente tras la sequía de 2024, con una producción estimada de 11.658 toneladas, un 58% más que el año anterior. Sin embargo, continúa el abandono del secano y el avance del olivar en regadío, más mecanizado y productivo, lo que evidencia un cambio profundo del modelo olivarero tradicional aragonés.
Ganadería: el porcino sostiene la PFA, con riesgos sanitarios crecientes
La Producción Final Ganadera ha aumentado un 2,6% hasta los 4.401 millones de euros, representando ya el 73% de la PFA aragonesa. El porcino continúa siendo el principal motor económico del sector primario, con más de dos tercios de la producción ganadera, aunque los precios han sido menos favorables que en 2024.
El informe alerta, no obstante, de un año especialmente complicado en el plano sanitario, con la aparición de enfermedades como la Peste Porcina Africana, Influenza Aviar o Lengua Azul, que pueden tener efectos negativos a corto y medio plazo sobre las producciones.
Seguros agrarios y PAC: avances insuficientes
El aseguramiento agrario mantiene una alta implantación en Aragón, con ratios superiores al 90% en frutales y hortalizas, aunque la siniestralidad media entre 2020 y 2024 alcanza el 131%, lo que evidencia la creciente vulnerabilidad del sector frente al cambio climático. El Gobierno de Aragón ha incrementado progresivamente el presupuesto para seguros, que podría alcanzar los 13,4 millones de euros en 2026.
En cuanto a la PAC, 2025 ha sido el tercer año de aplicación del nuevo plan estratégico, marcado de nuevo por retrasos administrativos y falta de personal, especialmente en las oficinas comarcales, lo que ha dificultado la gestión de ayudas clave para la viabilidad de muchas explotaciones.
Menos agricultores y más incertidumbre: un sector en la encrucijada
Pese a que la renta agraria ha aumentado un 12,9% según datos estatales, el balance constata una pérdida alarmante de profesionales: desde 2018 han desaparecido 1.896 agricultores y ganaderas, una sangría que cuestiona el relevo generacional y el futuro del sector.
El Balance Agrario 2025, elaborado por la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA), confirma que el campo aragonés produce más, pero gana menos, atrapado entre la volatilidad de los mercados, el incremento de costes, la presión climática y una estructura cada vez más frágil. Un escenario que exige políticas agrarias valientes, una PAC verdaderamente orientada a la sostenibilidad social y económica y una defensa firme del modelo agrario que vertebra el territorio y garantiza la soberanía alimentaria. Porque, como advierte el propio informe “jugar solo a defender puede acabar en derrota segura”.




