Desde la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) entienden que “los terribles efectos de la DANA en Valencia demuestran que es necesario contar con políticas públicas que den respuesta a los enormes desafíos que vivimos en nuestros entornos más cercanos y también en todo el planeta. Tales desafíos no saben de fronteras y exigen políticas que estén a la altura”.
Sin embargo, el recorte presupuestario perpetrado por el gobierno de Jorge Azcón tiene “consecuencias directas” en las intervenciones que se apoyan a través de la convocatoria de subvenciones del Gobierno de Aragón. En 2022, el monto total de las subvenciones ascendió a 5,1 millones de euros, pero en la convocatoria para 2024, esa cantidad ha bajado de manera drástica hasta los 868.000 euros. “Estos recortes no solo vulneran los compromisos” internacionales, estatales y nacionales “de cooperación, sino que también ponen en jaque una política pública esencial para enfrentar crisis humanitarias a nivel global”, aseveran desde la FAS.
“Este alarmante retroceso en Aragón es parte de una tendencia general en varias comunidades autónomas. Según el informe especial realizado por la Red de Coordinadoras Autonómicas de ONG para el Desarrollo, diez de las diecisiete administraciones autonómicas han reducido o congelado sus fondos para cooperación, entre las que destacan, además de Aragón, Canarias, Madrid, Castilla-La Mancha y Murcia, donde el presupuesto por persona apenas alcanza el coste de un café al año”, enfatizan desde la Federación Aragonesa de Solidaridad.
Lejos del compromiso y obligación legal del 0,7% para cooperación
Desde la FAS destacan que “en un contexto internacional de graves crisis humanitarias, en el que los conflictos y la emergencia climática causan enormes daños y pérdidas de vidas, la media de los fondos destinados por los gobiernos autonómicos a cooperación se sitúa en un 0,12%, muy lejos del 0,7% comprometido por ley. Incluso las que lideran en financiación, como Euskadi y Nafarroa, sólo alcanzan un 0,35% y un 0,3% respectivamente, cumpliendo solo la mitad del objetivo establecido”.
Cabe destacar que “mientras comunidades como Nafarroa destinan 30 euros por persona al año, otras como Murcia, destinan apenas 0,59 euros. A nivel estatal, el promedio de inversión por habitante es de 8,50 euros, cifra que se queda corta ante las necesidades actuales”, asegura la FAS.
Recortes radicales contra la opinión mayoritaria de la sociedad: estos recortes presupuestarios en cooperación al desarrollo contrastan con el apoyo firme de la ciudadanía aragonesa a las políticas de solidaridad y cooperación. Según el último barómetro del CIS, el 70% de la población apoya que se ayude a los países más desfavorecidos.
Recomendaciones para avanzar hacia una cooperación sólida y efectiva
Por todo ello, la Federación Aragonesa de Solidaridad y la Red de Coordinadoras Autonómicas de ONG para el Desarrollo instan “a los gobiernos autonómicos a revertir estos recortes y presentar un apoyo integral a una política fundamental”.
Entre las recomendaciones que plantean al Gobierno de Aragón, destacan: cumplir con la meta del 0,7% establecida en las leyes nacionales y estatales. Reducir la burocracia para facilitar la efectividad de las propuestas a favor de los derechos humanos, la paz, la convivencia, la reducción de las desigualdades, etc.
Asimismo, instan a la DGA a reforzar su capacidad para lograr intervenciones más efectivas y con mayor impacto. A armonizar criterios de contabilidad, mejorando la transparencia y el seguimiento de los fondos. También a asegurar que los fondos apoyen la paz, la reducción de la pobreza, las desigualdades y la protección del planeta. Así como a responder al compromiso de solidaridad demostrado por la sociedad aragonesa.

