Azcón busca fecha para un posible adelanto electoral

Jorge Azcón se aferra al sillón de la DGA “sin presupuestos (por segundo año consecutivo), sin mayoría y sin proyecto”. Mientras, la dirección de su partido, el PP, asegura que “un país sin presupuestos no puede funcionar”, y su socio ultraderechista Vox, anuncia que “no vamos a negociar ningún presupuesto para el 2026”.

Foto: DGA

Al inicio de la legislatura Jorge Azcón estaba exultante y lucía una sonrisa casi crónica. Sumando los escaños del PP y Vox los números le daban para dirigir la DGA. Cedió a los chantajes de la ultraderecha y colocó a los líderes de Vox en algunos de los principales puestos institucionales de Aragón. A Marta Fernández como presidenta de las Cortes de Aragón y a Alejandro Nolasco como su vicepresidente en el primer gobierno de coalición PP-Vox.

La primera, ahí sigue, renegando de Aragón día tras día, amenazando con ‘eliminar las autonomías’ pero chupando de ellas, del dinero de todas las aragonesas, con un sueldazo digno del cargo pero indigno de las declaraciones de la presidenta del lugar donde reside la soberanía democrática del Pueblo aragonés.

El segundo, tras demostrar su capacidad para esparcir odio desde el Gobierno de Aragón, regaló una espantá al respetable y dejó a Azcón colgadico de la brocha. Nolasco, tutelado siempre por Abascal, ha estado jugando con Azcón y el PP, desde dentro y fuera del gobierno. Impuso chantajes sectarios para formar gobierno y encuentra cualquier excusa, por peregrina que sea, para eludir su responsabilidad, y se niega tajantemente a negociar los presupuestos para el 2026. Por lo que es muy probable que Azcón se vea obligado a prorrogárlos por segundo año consecutivo (o convocar elecciones anticipadas, no hay más opciones).

Las rabietas de Azcón y Nolasco las paga la ciudadanía aragonesa

La competición electoral entre las derechas, PP y Vox, por saber quién es el campeón reaccionario y quien puede así colocar más amigos a cobrar un sueldo público, ha ido dejando víctimas en Aragón. Mientras duró el gobierno de coalición, y después el PP en solitario, destacan víctimas como la verdad, la justicia y la reparación, con la derogación de la Ley de Memoria Democrática, impresionan los recortes en la Sanidad y Educación públicas mientras se destina dinero público al sector privado, indigna el trato de favor a las ‘empresas amigas’ y desconcierta la ausencia de un plan de acción para el conjunto de las necesidades de las aragonesas y aragoneses.

Por si fuera poco, los ‘planes estrella” de Azcón, con el Plan Pirineos como estandarte, chocan contra la contestación social y los varapalos judiciales. Todo un éxito de gestión populista.

Nolasco y Azcón han compartido rabietas, como niños malcriados, por la protección obligada legalmente a menores en riesgo, por declaraciones de odio del socio ultra, por si uno es un poco más ‘valiente’ y el otro un poco más ‘cobarde’. Teatrillo casposo de las derechas para su acrítico público.

La última rabieta ha sido por unos posicionamientos antidemocráticos en redes sociales de un asesor de Vox en las Cortes de Aragón. Unos comentarios abiertamente apologistas de la dictadura criminal franquista. Las derechas son todo amor, por la fruta y sus procesados.

Esto ha derivado en 24 horas frenéticas de órdagos del PP contestados por otros órdagos de Vox (que no saben jugar al guiñote era obvio, y ahora parece que al mus tampoco). Como conclusión, esta pasada noche, previa capitulación en Madrid de Azcón ante los de Abascal, se ha confirmado que Vox no va a “sentarse a negociar ningún acuerdo presupuestario con el Gobierno de Aragón del PP para 2026. Tendrá que negociarlos con quién esté dispuesto a aceptar órdagos oportunistas y mezquinos”, sentenciaba el ultra Nolasco.

Al menos, eso sí, han compartido un glorioso verano peñista, alentando desde los balcones de nuestros ayuntamientos el jovial y amoroso lema de “Pedro Sánchez, cinco raciones de fruta al día”. Cuanto respeto institucional el de las derechas amantes de las frutas.

También desde Madrid (al PP se le está poniendo cara de Real Zaragoza), Cuca Gamarra, vicesecretaria del PP de Feijóo recalcaba hace un par de días que “un país sin presupuestos no puede funcionar normalmente. Solo hay un camino y es convocar elecciones porque sin presupuestos no se puede gobernar”, en referencia al gobierno de Pedro Sánchez (el de la fruta saludable), un argumento que puede aplicarse íntegramente al Gobierno de Aragón presidido por su compañero Jorge Azcón (algo que él, obviamente, niega reiteradamente). Y, tan solo unos día antes, su propio jefe y líder del nacionalismo hispano-madrileño, Alberto Núñez Feijóo espetaba sobre el gobierno PSOE-Sumar que es “un gobierno paralizado, sin presupuestos, sin mayoría y sin proyecto”, idéntica situación a la del gobierno de Azcón.

En consecuencia, cuando se lo gritan hasta los jefes de su partido, a Jorge Azcón cada día se le tuerce más la sonrisa crónica, y el adelanto electoral, rabieta a rabieta, cada vez es más probable.

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