Azcón abandona al Centro Aragonés de Barcelona para poder privatizarlo

La Junta de la centenaria entidad dimite denunciando “abandono institucional” y acusando al Gobierno de Aragón de “priorizar la rentabilidad del inmueble frente al proyecto social y cultural que ha representado durante generaciones a aragoneses y aragonesas residentes en Catalunya”

20 junio, 2026. 16:48
Foto: DGA

Cualquiera que haya estado en el Centro Aragonés de Barcelona (CAB) sabe y siente que allí late un pedacico del universal corazón aragonés. Las gentes que han mimado este espacio transversal durante más un siglo han acogido en su sede, desinteresada y amablemente, presentaciones de libros, charradas, obras de teatro, conciertos, cursos de idiomas, de aragonés y catalán, y cualquier evento social con el hermanamiento entre Aragón y Catalunya y la buena vecindad como bandera. El CAB ha sido un modesto pero eficaz antídoto contra la catalanofobia galopante y también contra la creciente aragonesofobia.

Aunque Barcelona y Madrid están casi a la misma distancia del Pignatelli que encabeza Jorge Azcón con permiso del ultra Nolasco, al líder del PP le tira más el palco del Bernabeu -o Bernabéu en castellano-, sede central ibérica del capitalismo de amiguetes, que un espacio de acogida en el corazón de uno de los países importantes de la antigua Corona de Aragón, pero el lazo familiar que une la Rosa de Foc con la Perla Negra no puede cortarlo ni una legión hispana.

Jorge Azcón se comprometió en su último programa electoral a “buscar la colaboración más intensa con las Casas de Aragón fuera de nuestro territorio, dándoles soporte y estando a su entera disposición”, pero olvidó escribir que ese soporte y disposición solo serían ciertas si había algún business por el camino.

Dimite la Junta del Centro Aragonés de Barcelona

Las personas responsables de la entidad centenaria expresan su “desmoralización” tras años de retrasos en la rehabilitación de la sede y acusan al Gobierno de Aragón de “priorizar la rentabilidad del inmueble frente al proyecto social y cultural que ha representado durante generaciones de aragoneses y aragonesas residentes en Catalunya”.

La Junta directiva del Centro Aragonés de Barcelona ha anunciado su dimisión en bloque mediante un duro comunicado dirigido a la sociedad aragonesa en el que denuncia años de retrasos, falta de información y un progresivo alejamiento del Gobierno de Aragón respecto al proyecto que la entidad venía impulsando para garantizar la continuidad de una institución centenaria considerada uno de los principales referentes del país aragonés en Catalunya.

La dirección saliente recuerda que inició su mandato en mayo de 2018 y que desde ese mismo momento trasladó al Gobierno de Aragón una propuesta para abordar la cesión y reforma de la histórica sede de la entidad, un edificio catalogado con más de un siglo de antigüedad que arrastra importantes problemas estructurales y de mantenimiento.

Según explican, el objetivo era desarrollar un nuevo proyecto que permitiera compatibilizar la actividad propia del Centro Aragonés de Barcelona con usos institucionales del Gobierno de Aragón y con iniciativas impulsadas por el tejido social y económico aragonés.

Tras varios años de gestiones, el 16 de enero de 2023 se firmaron las escrituras que formalizaban el traspaso patrimonial del inmueble, la regularización burocrática de la situación y un primer anteproyecto arquitectónico para la rehabilitación del edificio. Un proceso que, recuerdan, estuvo marcado además por el cierre de las instalaciones durante la pandemia, a partir de marzo de 2020, y por el continuo deterioro de la sede debido a filtraciones de agua y otros desperfectos.

La Junta señala que, tras la llegada del nuevo Ejecutivo presidido por Jorge Azcón, trasladó nuevamente la situación del Centro al Gobierno aragonés. En concreto, explica que el 14 de septiembre de 2023 mantuvo contactos con la directora general de Patrimonio, María Asunción Sanmartín, apenas unos días después de su incorporación al cargo.

Posteriormente, el 28 de noviembre de ese mismo año, el presidente del Gobierno de Aragón visitó personalmente las instalaciones y se comprometió a impulsar el proyecto que se le había presentado.

Un proyecto de usos paralizado

El Centro Aragonés de Barcelona asegura que había elaborado un proyecto de usos que ya contaba con el visto bueno del anterior Gobierno de Aragón. Sin embargo, explican que la nueva DGA les comunicó, tras diversas reuniones con responsables de cinco direcciones generales distintas, que una empresa externa sería la encargada de realizar una valoración de usos y una propuesta de gestión para el edificio.

Mientras tanto, denuncian, la entidad ha tenido que afrontar múltiples problemas derivados del deterioro de las instalaciones. Entre ellos citan dificultades relacionadas con el personal, inundaciones recurrentes, desperfectos en distintos espacios, exigencias administrativas e industriales vinculadas al inmueble, necesidades específicas del teatro (el gran Teatro Goya) y la propia continuidad de las actividades sociales pese al cierre del edificio.

La Junta subraya que durante estos años ha tratado de mantener la cohesión interna de la asociación y sostener la programación de actividades para una masa social caracterizada por un elevado envejecimiento.

Además, afirma haber trabajado para mantener la ilusión de los socios y socias ante la perspectiva de una nueva etapa para una entidad cuya historia está profunda y emocionalmente vinculada a la emigración aragonesa a Catalunya.

Una entidad con más de un siglo de historia

El comunicado recuerda el papel histórico desempeñado por el Centro Aragonés de Barcelona como punto de encuentro de varias generaciones de aragoneses y aragonesas residentes en la capital catalana.

La Junta destaca la huella dejada por la entidad en la cultura, las tradiciones, el asociacionismo y la vida social barcelonesa y catalana, así como los reconocimientos recibidos por parte del Ayuntamiento de Barcelona, que en dos ocasiones la distinguió como entidad centenaria por su contribución a la comunidad y le otorgó la Medalla de Oro de la ciudad.

Durante estos años, explican, han trasladado a la masa social las informaciones recibidas desde Zaragoza sobre el avance de los trámites administrativos y las previsiones para el inicio de las obras de rehabilitación.

Asimismo, aseguran haber colaborado de forma permanente con todas las solicitudes realizadas por las administraciones para facilitar los proyectos vinculados a la recuperación del edificio, además de impulsar trabajos de catalogación y mejora de la biblioteca con la intención de integrarla en la red de bibliotecas de Aragón, una propuesta que, lamentan, no obtuvo respuesta.

La Junta también destaca el esfuerzo realizado para reducir gastos considerados prescindibles y garantizar la viabilidad económica de la entidad durante este largo periodo de incertidumbre.

“Desmoralización, abandono y dimisión”

Sin embargo, la situación ha llegado a un punto que consideran “insostenible”. Afirman que, en junio de 2026, tras años de demoras que califican de “injustificadas” y ante lo que describen como “ocultaciones o silencios persistentes”, han decidido abandonar sus responsabilidades.

“Manifestamos nuestra desmoralización, abandono y, por tanto, dimisión”, señala la Junta, que asegura tener la sensación de estar “mendigando noticias y provocando molestias”.

Las personas responsables salientes consideran que no han sido capaces de transmitir al Gobierno de Aragón la dimensión humana, histórica, cultural y social que representa el Centro Aragonés de Barcelona.

En uno de los pasajes más duros del comunicado, sostienen que para el actual Ejecutivo aragonés “sólo el edificio es objeto de trato” y denuncian que se ha optado por “una opción de privatización y rentabilización rápida de sus espacios”, relegando a la asociación y a sus socios y socias a espacios “cada vez más marginales” hasta provocar, según temen, “la desaparición progresiva de la entidad”.

Por este motivo, concluyen que debe ser el propio Gobierno de Aragón quien asuma a partir de ahora “la gestión de este activo”.

La Junta finaliza pidiendo disculpas a los socios y socias que puedan sentirse decepcionados por el desenlace del proceso y agradeciendo el trabajo de todas las personas que han colaborado a lo largo de los años con una institución que definen como “esta casa de todos”.

CHA reclama explicaciones al Gobierno de Aragón sobre el futuro del CAB

La dimisión de la Junta ha provocado también la reacción de Chunta Aragonesista (CHA), que este pasado viernes anunció la presentación de una batería de iniciativas parlamentarias para exigir explicaciones al Gobierno de Aragón sobre el futuro del Centro Aragonés de Barcelona.

La portavoz de CHA en la Comisión Institucional y de Desarrollo Estatutario de las Cortes de Aragón, Mary Carmen Bozal, manifestó su preocupación por las informaciones conocidas durante los últimos días acerca del creciente desacuerdo entre el Ejecutivo aragonés y la entidad respecto al modelo de gestión y utilización de las instalaciones.

“Queremos saber qué proyecto tiene realmente el Gobierno para el Centro Aragonés de Barcelona y cómo ha llegado a generar una situación de profundo malestar entre quienes han sostenido durante décadas esta institución”, señaló.

La formación aragonesista considera que el Centro Aragonés de Barcelona constituye una institución histórica y un referente de la presencia y proyección de Aragón en Catalunya, por lo que reclama transparencia sobre el modelo que se está diseñando para el edificio y garantías de que seguirá desempeñando su función social, cultural y representativa.

Entre las cuestiones registradas por CHA figuran la valoración que realiza el Gobierno de Aragón sobre la situación actual de la entidad, las actuaciones previstas para garantizar la conservación del inmueble y la continuidad de la actividad asociativa, así como el calendario previsto para ejecutar las obras de rehabilitación y definir los usos definitivos del edificio.

“Queremos saber cómo se está desarrollando este proceso, qué grado de participación real tienen los socios del Centro en las decisiones que les afectan y qué garantías existen de que la rehabilitación de la sede servirá para fortalecer la actividad de la entidad y no para desdibujarla”, afirmó Bozal.

Finalmente, desde CHA insisten en que cualquier actuación futura debe preservar la identidad histórica del Centro Aragonés de Barcelona y mantener su papel como espacio de encuentro de la comunidad aragonesa residente en Catalunya, así como su función de promoción cultural y representación institucional.

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