Avances en materia de protección animal y convivencia con animales

Recientemente ha sido aprobada la ordenanza municipal en Teruel que regula aquellos aspectos que tienen que ver con la convivencia con animales de compañía, su protección y tenencia responsable, y la circulación de estos por el espacio público. Comúnmente es conocida como la ordenanza de animales y busca esencialmente la sensibilización, concienciación y respeto que debe regir la relación entre las personas con los animales de su entorno mediante el establecimiento de normativa reguladora. Esta ordenanza sin duda supone un importante avance en cuanto a la regulación de las obligaciones que tienen las personas propietarias de animales para con ellos …

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Zésar Corella. Foto: EMT.

Recientemente ha sido aprobada la ordenanza municipal en Teruel que regula aquellos aspectos que tienen que ver con la convivencia con animales de compañía, su protección y tenencia responsable, y la circulación de estos por el espacio público.

Comúnmente es conocida como la ordenanza de animales y busca esencialmente la sensibilización, concienciación y respeto que debe regir la relación entre las personas con los animales de su entorno mediante el establecimiento de normativa reguladora.

Esta ordenanza sin duda supone un importante avance en cuanto a la regulación de las obligaciones que tienen las personas propietarias de animales para con ellos y también con el municipio, al mismo tiempo que reconoce y define una serie de condiciones mínimas de seguridad y bienestar que se deben proporcionar a estos animales de compañía.

Esta nueva norma jurídica viene a sustituir el título dedicado a la convivencia entre animales y personas dentro de la ordenanza de convivencia ciudadana y protección del paisaje, que se limitaba a prevenir “posibles riesgos para la higiene ambiental, la salud y la seguridad de personas y bienes”, sin contemplar aspectos relacionados con los animales.

A fin de cuentas el articulado que se va a sustituir se limitaba a prohibir cosas a los animales y sus propietarios, y la nueva ordenanza es una herramienta que permitirá hacer efectivos algunos derechos a los animales y normalizar su presencia en una sociedad en la que cada vez más familias deciden convivir con ellos.

El proceso de redacción no ha sido fácil y ha requerido mucho tiempo para facilitar acuerdos marco y conciliación de intereses. Nuestro grupo se incorporó a este proceso hace más de dos años y son muchas horas de trabajo y estudio las dedicadas a esta ordenanza que mejora sustancialmente la situación en la ciudad de Teruel y sus barrios.

No obstante, fruto de ese esfuerzo realizado, presentamos a lo largo de la tramitación una serie de propuestas con la intención de mejorar en unos casos la redacción de la ordenanza e incorporar o clarificar algunos aspectos que nos parecían importantes, siempre con voluntad de acuerdo. Muchas de estas cuestiones, quizá las más importantes para la protección de los animales, están incorporadas en el texto aprobado. Algunas otras cuestiones quedaron fuera.

Si nos gustaría señalar que deja algunos aspectos pendientes de concretar y estamos convencidos de que en un futuro serán abordados.

Por un lado restringe de manera genérica el tránsito de animales por parques y jardines, dejando la posibilidad de que mediante decreto de alcaldía se puedan autorizar excepciones, cuando habría sido más conveniente autorizar su acceso salvo prohibición expresa estando la señalización que lo prohíbe instalada en todos los parques.

Queda sin regular la presencia de animales en terrenos, chalets, cheniles o espacios similares, estableciéndose condiciones de atención y cuidado a los animales que permanecen en pisos pero no a aquellos que se encuentran fuera de la ciudad consolidada, eximiendo a sus propietarios de obligaciones.

También echamos en falta que ante la proliferación incontrolada de palomas no se deje la puerta abierta a reducir su presencia, en lugar de sacrificándolas, mediante procedimientos éticos con el empleo de piensos esterilizantes, ya utilizados con buenos resultados en otras ciudades.

Por último consideramos que la restricción planteada en el acceso de animales a los autobuses urbanos de la ciudad es excesiva, y se debería flexibilizar para facilitar al menos que aquellas personas que no disponen de vehículo privado puedan emplear el transporte público para llevar a sus animales a las clínicas veterinarias.

Algo que sí que incorpora, siendo muy positivo, es la gestión de las colonias de gatos ferales existentes en la ciudad mediante el procedimiento de captura, esterilización y suelta, que permitirá si se es constante y existe planificación en la gestión, reducir la reproducción incontrolada y por tanto la cantidad de gatos, además de mejorar las condiciones higiénico-sanitarias de los animales, mejorando sus condiciones de vida. Recordamos que hasta ahora su gestión recae sobre particulares y asociaciones que dedican su tiempo y dinero.

Aprovechamos estas líneas para reconocer el trabajo de las entidades de protección animal y su participación en el proceso de redacción de la nueva ordenanza, a las que les otorga y reconoce un papel importante.

La ordenanza de animales que próximamente entrará en vigor supone jurídicamente un paso sustancial en la manera de relacionarnos con ellos y sitúa a Teruel en línea con los avances en la materia que en las últimas décadas se vienen sucediendo en las sociedades cultural y económicamente avanzadas.

Por este motivo, y pese a tener algunas carencias o faltas de definición, apoyamos esta ordenanza que tiene por propósito establecer normas que faciliten la relación armónica entre ciudadanía y animales domésticos.

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