Austeridad ¿fin o paréntesis?

En 2008, el gigante financiero Lehman Brothers se desmorona y como un castillo de naipes, empiezan a derrumbarse grandes iconos del capitalismo financiero. Su colapso demuestra que la frase “too big to fail” (demasiado grande para caer) es sólo eso, una frase. El capitalismo neoliberal y financiero se desploma, los líderes mundiales se reúnen para refundar el capitalismo y en cierta manera, entonan el mea culpa. Se habían pasado de frenada con tanta desregulación. La mano invisible de Adam Smith además de invisible es inexistente. El mercado por sí sólo no se autorregula, se autodevora. Naoime Klein podría haber escrito …

gobierno París

En 2008, el gigante financiero Lehman Brothers se desmorona y como un castillo de naipes, empiezan a derrumbarse grandes iconos del capitalismo financiero. Su colapso demuestra que la frase “too big to fail” (demasiado grande para caer) es sólo eso, una frase.

El capitalismo neoliberal y financiero se desploma, los líderes mundiales se reúnen para refundar el capitalismo y en cierta manera, entonan el mea culpa. Se habían pasado de frenada con tanta desregulación. La mano invisible de Adam Smith además de invisible es inexistente. El mercado por sí sólo no se autorregula, se autodevora.

Naoime Klein podría haber escrito su famosa “Doctrina del Shock” en 2015 en base a la gestión de la crisis del 2008 sin haber cambiado una coma de su tesis. Ni refundación del capitalismo ni regulaciones para meter en cintura en Wall Street. Paladas de dinero público para rescatar a los “too big to fail” y a funcionar.

Esa crisis financiera y su gestión política sacudió los cimientos de la estructura social y sus temblores aún los estamos sintiendo. Syriza, Bernie Sanders, Podemos, pero también Trump, Salvini o Vox. Ya no hay un capitalismo feliz que genera consensos en torno a la moderación y el orden social. El capitalismo no había generado tanto caos y frustración en el mundo occidental desde la 2ª Guerra Mundial. No es Twitter el que genera la polarizacion, es el sistema.

Y con los cimientos del sistema todavía temblando, un nuevo shock, una pandemia global, un colapso de la economía en cuestión de semanas. La élite que domina la UE se asustó. El Brexit o la crisis de la deuda griega podrían ser anécdotas sin relevancia en comparación con lo que podría venir. Alemania podría resistir el nuevo temblor, el Sur de Europa imposible. Países dependientes del turismo y el sector servicios de bajo valor añadido, como España, Portugal, Grecia o Italia, no disponían de un tejido empresarial con capacidad de aguantar el golpe ni de un Estado con recursos para poderle rescatar. Una nueva crisis que generase una destrucción de empleo como la habida en 2008 tendría unas consecuencias sociopolíticas de alcance incalculable. No era exagerado pronosticar en un escenario así la ruptura de la UE y el Euro por su eslabón más débil, el Sur.

En este contexto debe entenderse la suspensión de las reglas fiscales, los fondos europeos y el escudo social para proteger a empresas y trabajadores. España ha incrementado su deuda en más de 100.000 millones en los meses de pandemia, sin que nadie en la UE haya dicho ni mu. Hasta Montoro lo ha aplaudido.

Ahora bien, no pensemos que la élite de la UE, la patronal o el Partido Socialista de repente se han vuelto socialdemócratas. Como decíamos antes, han puesto el neoliberalismo en un paréntesis, lo han suspendido pero no lo han eliminado. El artículo 135 de la Constitución y la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera siguen vigentes y la UE ya reconoce que los fondos europeos están condicionados a “reformas estructurales” eufemismo de políticas neoliberales que transfieren renta de la clase trabajadora al capital.

El shock derivado de la pandemia pasará pero la deuda acumulada en todos estos meses quedará. ¿Qué sucederá entonces? ¿Cómo se hará frente a la devolución de la deuda? ¿Volveremos al control del déficit y a priorizar la devolución de la deuda sobre cualquier otro gasto?

La gestión neokeynesiana de esta crisis ha demostrado que es posible afrontar una crisis económica desde la intervención pública y protegiendo (aunque no lo suficiente) a los más débiles, ya sean personas o pequeñas empresas. Con una gestión típicamente neoliberal, el desempleo posiblemente habría subido 2 millones de personas en lugar de 400.000 y la emergencia social sería mucho mayor. No ha sido una gestión “de izquierdas”, no desde luego la que la izquierda transformadora hubiera hecho, pero al menos no ha sido tan neoliberal como la de la crisis precedente.

Ahora bien, si queremos realmente cambiar el modelo económico, hacerlo más sostenible y enfocado a las necesidades sociales, hace falta mucho más de lo realizado hasta ahora. No basta con recibir de forma puntual durante dos años fondos europeos. Tenemos que tener ingresos públicos suficientes de forma estable y eso sólo es posible con una reforma fiscal que haga a los más ricos pagar más impuestos. Y tenemos que contar con empresas públicas en los sectores estratégicos que no nos haga tan dependientes del capital privado.

Conocemos cuál es la hoja de ruta del PSOE, no podemos llevarnos a engaño, incumplir todo aquello mínimamente de izquierdas del acuerdo de gobierno. Lo hemos visto ya con la reforma fiscal y con el SMI. Para el PSOE, igual que para el poder económico y para la élite de la UE, esto es sólo un paréntesis obligado en el neoliberalismo, para que no se genere un malestar que pueda hacer implosionar el modelo como pudo ocurrir hace unos años en la crisis financiera. Un punto y seguido en las políticas que promueven la transferencia de las rentas del trabajo a las rentas del capital. Lo que necesitamos, sin embargo, no es un punto y seguido sino un punto y final. Enterrar el neoliberalismo e impulsar una nueva economía política que tenga como ejes centrales la sostenibilidad y el bienestar social.

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies