La Alianza por la Emergencia Climática en Aragón, constituida por casi un centenar de colectivos vecinales, ecologistas, sindicales, de madres y padres de alumnos o de defensa de la salud, manifiesta que la corporación municipal zaragozana "no está cumpliendo los compromisos adoptados en el Plan de Adaptación al Cambio Climático aprobado en abril de 2023".
Según recuerdan desde la Alianza “está comprobado que la crisis climática provoca que cada vez haya más olas de calor y de más intensidad y que el calor excesivo y sostenido aumenta la mortalidad y los problemas de salud, especialmente entre las personas mayores, los bebés, las personas con enfermedades crónicas o con pocos recursos y aumenta los partos prematuros”.
En el Ayuntamiento de Zaragoza existe un Servicio de Medio Ambiente, Acción Climática y Salud, dependiente de la concejala de Medio Ambiente y Movilidad con quien representantes de la Alianza se reunieron el pasado 6 de noviembre de 2023 planteándole la necesidad de adaptar la ciudad a las olas de calor y presentándole una serie de prioridades elaboradas desde las Asociaciones Vecinales así como su ofrecimiento a colaborar en este reto de ciudad. Ante la falta de respuesta el 24 de octubre de 2024 le volvieron a hacer la misma propuesta con el respaldo de 3.000 firmas sin que hasta la fecha hayan recibido contestación alguna.

“Un vinilo contra las olas de calor”
Según denuncian “no basta con colocar un vinilo en las puertas de los centros cívicos y de mayores indicando que ese espacio es un refugio climático pero sin dotarlos de los recursos ni medios necesarios para cumplir dicho fin”. A criterio de la Alianza por la Emergencia Climática en Aragón “ello debería ir acompañado de una campaña en las Juntas de Distrito y Vecinales y en toda la ciudad, igual que se hace con la campaña ‘Zaragoza Florece’, por ejemplo. Requeriría ampliar el horario de dichos centros en los momentos de olas de calor, con la preparación de espacios para atender a la población que allí acudiera, pero todo ello debe dotarse de un presupuesto adicional que por lo que se demuestra no es prioritario para este Ayuntamiento”.
Denuncian además, que tras la celebración de ‘Zaragoza Florece’, “miles de flores van al contenedor, tal como hemos comprobado, flores que han requerido el uso de agua, energía, de trabajo, pero que se dilapidan en una fiesta de tres días. Es un ejemplo del usar y tirar para lo que el Ayuntamiento no escatima en darle publicidad”, recalcan.

Al mismo tiempo, desde la Alianza, si bien consideran positivo que se haya dedicado 250.000 euros a naturalizar cinco centros escolares, les parece “insuficiente dado que se preguntan cuántos años habrá que esperar para atender los más de 80 centros escolares existentes en la ciudad”.
Por otro lado consideran que hay otra serie de medidas que habría que poner en marcha, como el mayor apoyo a la mejora de la eficiencia energética en las viviendas, cambios de materiales cuando se realiza la operación asfalto y aumentos de sombras en la renovación de plazas, calles o juegos infantiles.
En días pasados Lucio de la Cruz Pérez, director gerente del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Zaragoza planteaba que “una calle de asfalto negro y rugoso, en verano, va cogiendo calor. Lo acumula durante el día y luego lo emite durante el día y parte de la noche”, y de ahí “la necesidad de reemplazar asfaltos oscuros por superficies más claras, de tal forma que se rebaje la temperatura superficial y se mejora la infiltración de lluvia. Se podría incluir más masa arbórea dentro de los centros urbanos y disminuir las superficies duras que están expuestas”. Son medidas que se están llevando a cabo en otras ciudades y que desde la Alianza vienen reclamando, según afirman, desde el inicio de esta corporación.
Entre eses medidas destaca “la necesidad de sombreados en los juegos infantiles, en la actualidad se está procediendo a su renovación” y se preguntan “si se han incorporado medidas en esta línea para uno de los sectores más vulnerables a las altas temperaturas”. También denuncian que “mientras se incorporan cinco millones de euros a la ampliación del parque de atracciones no hay ni un solo euro en el presupuesto municipal para proteger y revitalizar los pinares de Venecia, un bosque de 300 hectáreas resultado de una plantación vecinal y que habría que mimar”.
Por todo ello, desde la Alianza por la Emergencia Climática en Aragón consideran “que rebajar el precio de las piscinas, difundir información sobre las medidas que la población a nivel individual debe tomar para protegerse de las olas de calor o enviar emails a las personas más vulnerables es positivo, pero no es suficiente”. Consideran que urge “adaptar la ciudad a las altas temperaturas, tanto de edificios ( viviendas, colegios...), como de sus calles y plazas. En definitiva una ciudad mejor preparada para afrontar las condiciones climáticas extremas que afectan a la salud de sus habitantes”, concluyen.




