Atlàntic: más allá de alcanzar la meta, lo importante es disfrutar del camino, eso es el “Desnivel Positiu”

Con más o menos una década de experiencia a sus espaldas, y una carrera marcada por la honestidad creativa y la autogestión, Atlàntic se ha consolidado como una de las propuestas más personales del panorama musical en valencià. Este viernes actúan en el CSA L'Argilaga de Massalió.

Este power trio de València, premiado en dos ocasiones con el galardón al mejor álbum pop en los Premis Ovidi, llega con “Desnivell Positiu”, un disco vitalista, que habla de las subidas y bajadas, que son parte innata de la propia vida, y de como disfrutar del trayecto. Hablamos con Atlàntic de su evolución como banda, del valor de cantar en valencià o de su conexión con la poesía de Estellés. Este viernes estarán tocando en el CSA L'Argilaga, de Massaliò.

¿Cómo os describiríais, para quien no os conoce por estos lares?

Atlàntic somos un power trío de València, aunque en el pasado fuimos hasta cinco componentes. Con el tiempo hemos menguado en componentes, pero nuestro sonido ha crecido. Tenemos publicados un EP y tres discos, los dos últimos premiados como mejor álbum pop de los Premis Ovidi, que reconocen los mejores trabajos de la música en valenciano. Como casi todas las bandas, bebemos de muchos estilos e influencias, pero donde más cómodos nos encontramos es haciendo canciones pop guitarreras. Algunos a eso le llaman powerpop, pero cada uno que le ponga el nombre con el que se sienta más cómodo.

Has nombrado los premis Ovidi… y es que con motivo de la edición de vuestro primer disco, en 2016, dijisteis que ya erais demasiado viejos como para optar a premios, sin embargo, ganasteis vuestro primer premi Ovidi en 2020 con “Volem Els Ponts”, y el segundo con “Desnivell Positiu” en 2024 ¿Cómo ha evolucionado Atlàntic en todos estos años?

Jajaja, ¿Puede que fuéramos un poco bocazas? Creo que en aquel momento, que formamos Atlàntic después de pasar por formaciones como Iba Andando o Moonflower, ya habíamos vivido mil y una experiencias en la música y lo de los premios lo teníamos un poco olvidado. La verdad es que siempre nos hemos sentido bastante reconocidos por la crítica musical y eso recompensa. Los Premios Ovidi nos han servido para seguir creyendo en lo que hacemos. Pero con orgullo no se consiguen conciertos ni se paga el estudio o la edición de discos. Nos ha faltado en este tiempo tener el apoyo de una mánager o alguna agencia de booking para abrirnos camino, pero las cosas son como son. Nos lo hacemos todo nosotros y está bien, pero también tenemos muchas limitaciones a nivel de promoción y proyección.

“Desnivell Positiu”, con la portada que le acompaña, es un título muy sugerente para quienes somos amantes del ciclismo. No sé que habéis querido expresar con el título… es decir, ¿cómo se puede resumir el disco en esas dos palabras: “Desnivell Positiu”?

Pues es que María (voz y bajista) y quien te responde (Josep, voz y guitarra), somos cicloturistas, y siempre andamos mirando el desnivel positivo de las etapas para ver cuánto vamos a disfrutar ese día… Pensamos que ‘Desnivell positiu’ era un poco como la carrera musical de Atlàntic, son subidas y bajadas, en las que más allá de alcanzar la meta o el objetivo, lo importante es disfrutar del camino. Y en nuestro caso, seguir disfrutando de la música.

Pues “Desnivell positiu” me suena como un disco brutalmente vitalista, donde ponéis la importancia de lo cotidiano, del día a día de la vida, en el centro… ¿No sé si es así?

Sí, así es. Nuestras canciones hablan de experiencias vividas, de problemas y disfrutes cotidianos, de lo que nos depara la vida. Desde el chute que nos dan nuestras hijas, nuestros viajes o los amores, pero también sin olvidarnos que somos ciudadanos de un mundo a veces tremendamente cruel y en el que es necesario denunciar aquello que consideramos injusto. Digamos que la música suele tener una proyección vital y positiva que, en ocasiones, entra en contradicción con la historia que contamos. Y en ese juego disfrutamos mucho.

Además, es un disco enteramente en valencià, que ha pasado a ser vuestra lengua de expresión en vuestros dos últimos albumes. ¿Qué os lleva a seguir apostando por escribir y cantar en valencià?

Pues mira, aunque el primer EP y gran parte del primer disco fueron en castellano, el grupo ya nació con vocación de hacer canciones en valenciano. Teníamos ganas de hacer pop en nuestra lengua materna y, además, marcar distancias con las etiquetas aburridas que muchas veces se ponen por expresarte en una u otra lengua. Apostar por el valencià fue probablemente una mala decisión desde el punto de vista comercial, pero necesaria para seguir creciendo como banda y, sobre todo, para ser honestos con nosotros mismos.

No sé si en la escena pop valenciana hay muchas bandas que utilicen el valencià en exclusiva como lengua de expresión. La pregunta puede parecer tonta… pero ¿Qué implicaciones puede tener cantar en valencià para una banda de pop “indie”?

La verdad es que el concepto pop es realmente amplio y puedes meter a muchas bandas en ese saco. De hecho, en los Premios Ovidi compartíamos nominación con La Fúmiga, que llena campos de fútbol. En nuestro caso, cuando salimos a tocar mucha gente reconoce que no había escuchado hacer pop en valenciano, al menos de la forma en la que lo hacemos nosotros. En cuanto a las implicaciones, lamentablemente todavía hay muchas personas con demasiados prejuicios por cantar en uno u otro idioma, pero tratamos de superar ese hándicap con las canciones, tratando de demostrar que si les das una oportunidad, probablemente las canciones te acaben enganchando.

El año pasado, además de lanzar “Desnivell Positiu”, también presentasteis “Cançó de la rosa de paper”, que es un poema de Vicent Andrés Estellés, uno de los poetas más importantes en valencià. ¿Cómo surge esa idea de musicar a Estellés?

La compusimos hace tres años para un concierto sin demasiadas pretensiones y en 2024, que se celebraba el centenario del nacimiento del poeta, pensamos que era el momento perfecto para rescatarla y publicarla. Y la hicimos preservando nuestro carácter pop, que para nosotros era como un mandamiento. Ahora la canción ha sonado en un montón de colegios porque la usan como material didáctico para que los más pequeños se acerquen a la figura de Estellés. Así que no podemos estar más contentos con el cariz que ha tomado.

No sé si continuáis con el proyecto de Moonflower… En todo caso, ¿Qué proyectos de futuro tenéis como banda? ¿Hacia donde va Atlàntic?

Moonflower es el proyecto que María lideraba, y en el que estábamos también Thomas y yo, con canciones en inglés y castellano. Tocamos en festivales y hasta hicimos una pequeña gira en Estados Unidos. Pero María lo puso en pausa. ¿Es un proyecto muerto? No creo, solo está esperando el momento en el que María vuelva a sentir la necesidad de ponerlo, de nuevo, en marcha. Mientras nos aprovechamos de su talento en Atlàntic, grupo en el que compositivamente cada vez adquiere más peso. ¿Qué será de Atlàntic? A veces pienso que le quedan dos telediarios, y luego comienzan a salir canciones y decides que merece la pena seguir en el camino. Diría que ya tenemos material para ir pensando en un nuevo disco, pero como nadie nos espera, cuando llegue, si llega, ¡bienvenido será!

¿Qué se va a encontrar la gente en el CSA L'Argilaga de Massaliò?

Una banda compacta, con un directo potente y canciones con las que pasarán un buen rato. Por cierto, muy agradecidos al CSA l’Argilaga por invitarnos a subir a su escenario. Desde aquí nuestro enhorabuena por la impagable labor de dinamización cultural que llevan a cabo. Adoramos la comarca del Matarranya, hace solo un año estábamos pedaleando por sus caminos y el viernes tendremos la oportunidad de llevar nuestra música. ¿Qué más se puede pedir? En este caso, ¡que se anime la gente a venir!

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