Atención Primaria: solo las malas noticias hablan de ti

Sí, ha vuelto a pasar. De nuevo sales en los titulares. Y otra vez es algo malo. Claro que ya no puedes más. Cómo soportar esta tensión tan continuada en el tiempo. Cómo vas a recuperarte si no hacen más que recordar tus defectos. No es que los quieras esconder, llevas años y años intentando mostrar tu situación, cada día más precaria, pero siempre se estaba a otras cosas y de ti solo se acuerdan el 12 de abril en forma de manifiesto o cuando peor te encuentras y no llegas a todo y cada persona no bien atendida es …

patricia escartin

Sí, ha vuelto a pasar. De nuevo sales en los titulares. Y otra vez es algo malo. Claro que ya no puedes más. Cómo soportar esta tensión tan continuada en el tiempo. Cómo vas a recuperarte si no hacen más que recordar tus defectos. No es que los quieras esconder, llevas años y años intentando mostrar tu situación, cada día más precaria, pero siempre se estaba a otras cosas y de ti solo se acuerdan el 12 de abril en forma de manifiesto o cuando peor te encuentras y no llegas a todo y cada persona no bien atendida es una punzada más.

Esta sexta ola (séptima en Aragón) está resultando devastadora. La demanda es infinita y tus trabajadoras están agotadas. En todos los sentidos. Quienes te conocen, lo saben. Quienes padecen tu situación actual, lo sufren. Y tú ya no sabes si seguir aguantando o claudicar.

Y es que, querida, tu crisis ya viene de largo, no nos vamos a engañar. Aunque a algunos parece que les interesa decir que esto es algo nuevo y todos se suman a tu defensa. Sabemos bien que los modelos que te han hecho casi desaparecer llevan décadas de funcionamiento y el beneplácito de muchos signos políticos y cierta parte de la sociedad. De ahí tu queja. Una queja que parece que no ha sido tenida en cuenta o comprendida. Resulta paradójico esto, dado que sabemos bien que cuando una queja es repetida ha de estudiarse, porque hay algo que subyace. Algo que probablemente no podamos solucionar solas y requiera consultar con otros, algo que no podemos obviar como si no pasase nada y debemos atender, escuchar, acompañar, aunque tenga difícil solución.

Progresivamente te han ido abandonando profesionales excelentes en busca de otros caminos, con la tristeza y la rabia de no poder seguir sosteniendo tu situación actual. El cansancio, el hartazgo, la falta de liderazgo, los recursos mermados y cierta desidia hacen que quienes seguimos estemos… pues... regular, tirando a mal, en líneas generales.

Ya, ya sé que esto no iba de ahondar en tus miserias, que ya está bien. Pero es que lo tuyo, lo nuestro, no puede esperar más. Y no, no va a ser fácil salir de esta. No sé si es pedir demasiado resistir un poquito más.

No, no puedes con todo. No se te puede seguir exigiendo resolver cuestiones que conciernen a otros. No puede ser que dediques tu tiempo (ese bien tan preciado, tan minimizado) en resolver la mala gestión de otros sectores y que, además, sobre ti recaiga el malestar de la ciudadanía. Tú que siempre has querido trabajar conjuntamente con la Atención especializada, aunque tan frecuentemente recibas desmanes y críticas que no mereces. Tú que viste en los inicios de la pandemia una oportunidad para ese idilio con la Salud Pública que tantos años lleváis intentando, pero que parece que sigue sin llegar a cuajar y seguís con vuestros encuentros y desencuentros. Tú, que sabes de la importancia –vital- de la alianza con Servicios Sociales y Unidades de Salud Mental, con el sector educativo, con el tejido asociativo, con tantas y tantas otras... sientes que te estás dedicando a cosas que no te corresponden y que estás dejando de lado la prevención, la promoción de la salud, factores fundamentales de tu quehacer diario.

Porque a veces piensas que los cambios también pasan por que se reconozcan y se valoren tus elementos conceptuales, eso que casi ni recuerdan quienes trabajan en tu seno: tu carácter integral, integrado, la longitudinalidad, la accesibilidad, la equidad, la comunitaria y la participación. Tu capacidad docente, investigadora, de trabajo en equipo. Todos esos factores que hacen de la Atención Primaria un elemento fundamental para cuidar de la salud de nuestras poblaciones y que quedan invisibilizados.

Poco se habla de ti para explicar cómo tu fortalecimiento logra mejorar la salud de las poblaciones, disminuye la mortalidad prematura, se asocia a una mayor eficiencia (menores costes o mejor distribuidos) y reduce las desigualdades sociales en salud. Parece importar poco tu presencia en los lugares más remotos, tu cuidado de personas, familias y comunidades, tu capacidad para enredarte con las vecinas de los barrios en los momentos más duros para proteger la salud de las personas más vulnerables.

Tu propia existencia es tan valiosa, un logro tan enorme, que bien vale un esfuerzo común por mantenerte viva, alegre y combativa.

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