
El Movimiento por un Aragón sin Transgénicos y hacia la Soberanía Alimentaria (AST) muestra su preocupación por las últimas declaraciones del consejero aragonés de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Modesto Lobón, en relación con el cultivo de organismos modificados genéticamente (OMG).
Lobón, que representó a todas los territorios del Estado en la reunión de ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea, abogó por que la UE “adopte una propuesta que dé más libertad a los países a la hora de decidir sobre el cultivo de productos transgénicos en su territorio” y defendió el cultivo del maíz transgénico en Aragón.
En este encuentro se debatió sobre la posibilidad de dar libertad a los Estados miembros para restringir o prohibir el cultivo de OGM en su territorio, con argumentos que no sean ni sanitarios ni medioambientales. Una propuesta que la UE ya realizó en 2010 pero cuyo debate se había paralizado hasta ahora. “La cuestión se reabre en el momento en el que se está negociando el Tratado de Libre Comercio entre Europa y Estados Unidos y no debemos pasar por alto, que éste último es uno de los mayores productores de transgénicos y necesita abrir mercado y exportar más”, advierten desde AST.
Para AST, esto supondrá puerta de entrada de los transgénicos en Europa, porque, “de aprobarse, los países miembros podrán prohibir los OMG individualmente, en sus fronteras pero podrán no bloquear su comercialización a nivel europeo y no debemos olvidar que España es claramente defensora del cultivo y uso de transgénicos”.
Uno de los principales problemas de no contar con una legislación “comunitaria” sobre el cultivo de OMG, es el “descontrol” de estos productos en los países que lo autoricen, porque ahora la UE solo permite (en los países que no lo han prohibido como el Estado francés o Alemania, por citar alguno) el cultivo de una variedad de maíz (el MON810) y esta decisión permitirá que cada país decida los transgénicos que quiera, sin importar la legislación que a día de hoy está vigente en toda la UE.
En el caso concreto de Aragón, AST denuncia el “sometimiento” del Gobierno aragonés a los intereses de las multinacionales agroquímicas y agroalimentarias. “Prueba de ello, es que Aragón es el territorio que más hectáreas de cultivos transgénicos tiene (el del maíz MON810) y donde más ensayos está llevando a cabo la multinacional Monsanto, con una variedad de maíz transgénico sobre la que científicos, como el Seralini, han alertado por su relación con la aparición de tumores cancerígenos”, señalan desde el movimiento.
“No nos sorprende la postura de Lobón, pero nuestra obligación es alertar a la ciudadanía de las nefastas consecuencias sociales, sanitarias, económicas y medioambientales de los cultivos transgénicos”, explican para concluir exigiendo al Gobierno de Aragón que apueste por la agricultura ecológica como un sector para la recuperación económica de Aragón, la protección del medio natural y la salud humana”.
Desde AST explican que las consecuencias que provoca del cultivo de transgénicos alcanzan desde la contaminación de las cosechas tradicionales y ecológicas hasta mutaciones en nuevas plantas. Además, alertan que estos cultivos destruyen y van a destruir todas las semillas incluso los híbridos, ya que cada vez es más difícil de mantener sin contaminar las semillas y los agricultores se encuentran con el problema de que no pueden acceder a un certificado 100% limpio de transgénicos y no pueden saber con exactitud qué semillas están contaminadas y cuáles no.
“Estas semillas transgénicas las crea un laboratorio año tras año, es decir, una semilla de transgénico no puede ser plantada en la siguiente cosecha y además llevan aparejadas el uso de herbicidas totales como el glifosato o glufosinato”, explican para reiterar que “ahora investigadores han descubierto que ya hay cultivos, como el de la soja transgénica que se usa para los piensos fabricados en EEUU, que es tolerante al mismo y ello significa que absorbe el herbicida, pasando restos de mismos a los animales que consumen estos piensos y a la carne para consumo humano".
Científicos de todo el mundo están alertando de las consecuencias de estos herbicidas “porque actúan como disrruptores endocrinos y pueden crear malformaciones en los fetos, cáncer de colon y de mama, bajo peso de los niños al nacer, malformaciones en el cráneo, e infertilidad, etc. “El problema está en que, a día de hoy, ni en los estudios de salud oficiales ni en los protocolos de análisis hospitalarios se buscan factores como estos: alimentación transgénica, químicos agrícolas asociados a los transgénicos, químicos agrícolas en general, con lo cual se quedan todos los resultados en que en realidad no se sabe el porqué de este aumento de enfermedades”, aseguran desde el AST.
En este sentido, el movimiento reclama que se estudien los efectos y la relación de los transgénicos con el aumento de estas enfermedades desde la sanidad pública y se preguntan “quién puede estar de acuerdo y creer que el futuro de la alimentación mundial puede depender de unas semillas que se hacen en un laboratorio año tras año”.




