Arrecian las críticas contra el acuerdo entre la UE y Turquía

Turquía ha ratificado la Convención del Estatuto de Refugiado de 1951, sin embargo, es el único país del mundo en aplicar una limitación geográfica, de modo que sólo los europeos pueden obtener la condición de refugiado allí

Paso fronterizo de Idomeni. Foto: Pablo Ibáñez.

En la tarde de este martes, Filippo Grandi, Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), criticaba duramente, en el Parlamento Europeo, el principio de acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y Turquía para deportar a este país a todos los inmigrantes irregulares que lleguen a Grecia, incluidos los demandantes de asilo sirios, a cambio de reubicar en los Estados miembros un número equivalente de refugiados ya instalados en Turquía.

En una intervención muy aplaudida ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Grandi ha expresado su "profunda preocupación" por un pacto que apunta al retorno sistemático de inmigrantes a Turquía, poniendo en duda el respeto del derecho internacional que asiste a las personas que necesitan protección.

El máximo responsable de ACNUR ha advertido de que un demandante de asilo sólo puede ser deportado a un tercer país si éste "asume la responsabilidad en esencia" de tramitar su solicitud y es capaz de cumplir los estándares internacionales en materia de asilo, incluido el acceso de los refugiados a la educación, la sanidad y la asistencia social y el empleo. Algo que muchas voces dudan que venga haciendo Turquía.

Human Right Watch advertía al respecto que "Turquía no puede ser considerado como un país de asilo seguro para los refugiados de Siria, o para los refugiados de Irak, Afganistán y otros países no europeos. Turquía ha ratificado la Convención sobre el Estatuto de Refugiado de Ginebra de 1951, sin embargo, es el único país del mundo en aplicar una limitación geográfica, de modo que sólo los europeos pueden obtener la condición de refugiado allí". Así pues, el país otomano no proporcionaría una protección efectiva a los refugiados y ya ha empujado, en repetidas ocasiones, a los solicitantes de asilo de vuelta a Siria.

Grandi ha reclamado a los mandatarios europeos que exhiban un "liderazgo político valiente" tanto para buscar soluciones a los conflictos que fuerzan a los refugiados a escapar de sus países, como para garantizarles vías legales de huida que no les obliguen a recurrir a mafias "que abusan de ellos y les explotan".

"En un mundo con conflictos, los desplazamientos masivos son una realidad. Crear vallas y muros no es una solución, sólo aumentará el sufrimiento de la gente que ya ha sufrido lo inimaginable", ha insistido Grandi, en alusión al cierre de las fronteras de países como Austria y otros en la ruta de los Balcanes que impiden avanzar hacia la UE a miles de refugiados, que en la actualidad permanecen en precarias condiciones en Grecia.

Con mayor contundencia que Filippo Grandi, se ha expresado el representante europeo de la ONU para los refugiados, Vicente Cochelet, que alertaba que lo pactado por sorpresa en Bruselas puede contravenir ciertas normas: "Un acuerdo que sea equivalente a un retorno en bloque de todos los individuos de un país a un tercer país no es acorde a la legislación europea, ni acorde a la legislación internacional", en referencia al artículo 19 de la Carta Europea de los Derechos Fundamentales, que prohíbe explícitamente las expulsiones colectivas.

Por su parte Amnistía Internacional ha calificado el acuerdo de deshumanizante y ha descartado a Turquía como un país seguro. "La idea de trueque de refugiados no sólo es peligrosamente deshumanizante, tampoco ofrece una solución sostenible a largo plazo a la crisis humanitaria en curso", dijo Iverna McGowan, directora de la Oficina de Instituciones Europeas de Amnistía Internacional.

"Turquía ha devuelto refugiados a Siria y muchos refugiados en el país viven en condiciones terribles sin una vivienda adecuada. Cientos de miles de niños refugiados no pueden acceder a la educación. Es inimaginable como Turquía puede ser considerada como un 'tercer país seguro', donde la UE pueda externalizar sus obligaciones de acogida", agregó McGowan.

En cuanto al cierre de fronteras en la ruta de los Balcanes, anunciado por Donald Tusk, Aministía Internacional considera que el bloqueo de esta ruta llevaría a miles de personas vulnerables, a quedarse varadas en el frío, sin un plan claro sobre cómo satisfacer sus necesidades humanitarias urgentes, en referencia a los miles de refugiados atrapados en Grecia, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia, donde muchos han pasado la noche al raso o en precarias tiendas de campaña.

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