El 30 de enero a las 20:00 horas, Pamela Palenciano trae al Teatro de las Esquinas de Zaragoza "Arrancamiento". Una obra documental que ha dado voz a las madres protectoras y a sus criaturas, enfrentándose al silencio social y a la falta de justicia.
Laura Pacas, directora de la obra, es una actriz y creadora salvadoreña con una sólida formación en el Estado español en escuelas como Cuarta Pared y con maestras como Laila Ripoll y Andrés Lima. Pacas vive el teatro como espectadora, alumna y trabajadora, enfocándose no solo en la interpretación, sino también en la escritura y dirección. Concibe el teatro como una poderosa herramienta de transformación social, lo que la ha llevado a formar parte de proyectos como Las Caminantas Teatro, integrado por mujeres migrantes trabajadoras del hogar, y Puente a la Inspiración, que busca dar voz a menores no tuteladas a través del escenario.
La actriz que lo protagoniza, Pamela Palenciano, es una “artivista” andaluza conocida por su emblemática obra "No sólo duelen los golpes", donde narra su experiencia personal enfrentando la violencia machista. Con más de 20 años de trayectoria, su proyecto ha recorrido toda la península y numerosos países, desde Austria hasta Corea del Sur pasando por Colombia y México, entre otros. Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Málaga, cuenta además con una sólida formación teatral y es cofundadora de las compañías La Cocina Teatro y Teatro del Azoro. En 2023, junto a Iván Larreynaga y Elisabeth Palenciano, creó Cooperativa Gerundio, un espacio para el desarrollo de proyectos culturales.
A la pregunta de cómo surgió la idea de transformar el proyecto inicial de podcast en una obra de teatro, Pamela Palenciano explica: "Cuando me encargaron esta obra, Las Madres Protectoras, hace años, Laboratoria me ofreció hacer un podcast. Y yo les dije que un podcast para este tema era muy corto. En las redes sociales había muchos podcasts, pero este tema era demasiado complejo. La forma de llegar a la gente era a través de una herramienta tan transformadora y emocional como el teatro. Así que fui yo quien les propuse a Laboratoria hacer una obra de teatro. No me imaginaba hacerla sola porque me parecía muy complejo, y de ahí invité a Iván Larreynaga a escribir el texto, a Marina Pallares como co-dirección junto con Laura Pacas en la dirección, que fue lo que al final se ejecutó".
"No podíamos no contar lo que sucede, pero tampoco queríamos que la gente saliera traumatizada, sino concienciada"

El proceso creativo de "Arrancamiento" estuvo lleno de retos, según Laura Pacas. "Desde la dramaturgia, el reto era cómo abordar la raíz de todo esto, contar una historia, pero intentar explicar de forma clara y concisa lo que sostiene toda esta violencia. Hubo trece versiones de guion y hasta que el equipo, las madres y criaturas, y nuestra abogada no dieron el ‘ok’, seguimos modificando. A veces era una escena entera, a veces una palabra. Desde la dirección, pensábamos en ser lo más justas posibles con las historias reales, cuidando la sensibilidad del público. Todo el rato pensábamos: ‘La realidad supera la ficción’. No podíamos no contar lo que sucede, pero tampoco queríamos que la gente saliera traumatizada, sino concienciada. Queríamos ser lo más honestas posibles, evitando el amarillismo, para que la gente nos creyera, sobre todo a las madres y criaturas. Esto era especialmente difícil porque no teníamos muchos referentes que abordaran esta violencia desde el arte de forma directa. Nuestra abogada nos dijo una vez: ‘Estáis abordando la más delicada y compleja de las tres partes más dolorosas que la sociedad no quiere ver".
El impacto emocional de abordar temas tan duros también afectó al equipo. "Durante el proceso nos ayudó centrarnos en cómo debíamos presentar estas historias para que el público las recibiera, pero inevitablemente nos interpeló a todo el equipo. No somos las mismas personas desde que hicimos esta obra, desde que escuchamos el primer relato o hablamos con la primera mamá. Se nos reveló una oscuridad terrible de la humanidad, y eso cambió nuestra visión del mundo. A veces eso nos daba más fuerza y nos comprometía más con la responsabilidad de sacar adelante este proyecto; otras veces nos arrastraron ciertas emociones. Pero nos abrazamos a las palabras de una maestra muy admirada, Mariana González Roberts, que nos dijo que pensáramos en que esta obra podría contribuir a sanar a las próximas generaciones, a que el miedo se transforme en amor. Muchas madres y criaturas nos han dicho que la reparación que no encontraron en la justicia ni en la sociedad la encontraron en esta obra".
Laura también comparte las variadas reacciones del público: "Sabemos que lo que contamos no es agradable, pero sabemos que es necesario. La mayoría de la gente sale muy conmocionada, indignada y quiere saber más, entender, incluso hacer algo por ayudar. Hay personas que no terminan de creérselo y ves miradas de desconfianza. Incluso alguna vez, pocas, nos han dicho que estamos exagerando. También hay mucha gente que no quiere venir porque les da miedo, piensan que será muy duro y nos piden disculpas porque no se atreven. Nos duele porque hay mucho esfuerzo detrás de este proyecto, y porque quienes viven esto no pueden elegir. Las madres y criaturas que han venido se emocionan; es como una liberación ver en un escenario ese calvario que viven en soledad y silencio".
"El Estado español nunca me va a pedir perdón por haberme arrancado a mi criatura, pero esta obra repara el dolor y el sentimiento de injusticia"

Pamela Palenciano explica que con la obra también buscan cuestionar la criminalización de las madres protectoras: "Queremos que la gente deje de criminalizar y de decir: ‘Algo habrá hecho para que la justicia le quite la custodia de su criatura’. Sabemos que estas mujeres llevan años muy criminalizadas y poco visibles para la sociedad. Queremos que Arrancamiento toque la médula del entendimiento profundo: que una madre protectora no es una mártir ni una heroína, sino una mujer que cree a su criatura cuando esta verbaliza y dice claramente: ‘No me quiero ir con mi padre’. La madre protege, denuncia y evita que se vaya con su padre, lo que el sistema impone porque ‘el padre es el padre".
El título de la obra refleja esta realidad desgarradora. Pamela detalla: "Es una palabra que dicen las madres protectoras, y lo elegimos porque es el verbo que acciona toda la obra. Este arrancamiento dura unos segundos, pero el dolor dura años y las consecuencias son irreparables porque rompe el vínculo madre-criatura. Lo elegimos porque aglutina todo el dolor y lo injusto que presenta la obra".
La falta de estadísticas oficiales sobre abuso infantil en el Estado español es otro tema central en "Arrancamiento". "El último estudio de Marta Ferragut deja claro que dos de cada cinco criaturas enfrentan violencia psicológica, física o sexual por parte de algún familiar. Creemos que no se quiere hablar del abuso sexual porque está vinculado con la mirada pedófila de la sociedad y las redes de pederastas que mueven mucho dinero. Hablar de esto implica confrontar una realidad muy oscura y poderosa".
En cuanto al sistema judicial, Pamela critica su sesgo y prejuicio: "Si lo tienen contra las mujeres, como se ha visto en el caso de Íñigo Errejón, lo tienen por supuesto con la infancia. La infancia es lo último. Por eso a las mujeres nos infantilizan, nos ponen a la altura de las criaturas, no escuchan ni creen".
Por último, el poder transformador del teatro queda reflejado en la retroalimentación directa recibida de las madres y familias. "De todas las madres que dieron sus testimonios, no solo hemos recibido agradecimiento. Muchas criaturas cuyos testimonios salen en la obra nos han dejado mensajes que nos han marcado profundamente. Una madre nos dijo: ‘El Estado español nunca me va a pedir perdón por haberme arrancado a mi criatura, pero esta obra repara el dolor y el sentimiento de injusticia. El sentimiento de que estoy loca o de que estoy mal.’ Esta obra repara el daño tan grande que me han hecho. Creemos que el teatro tiene esa fuerza para transformar la sociedad".
"Arrancamiento" es más que una obra; es una herramienta de denuncia, sanación y cambio social, imprescindible en una sociedad que debe aprender a escuchar y a reparar.

