Los sindicatos recuerdan que la ciudadanía suele ver a los bomberos interviniendo en grandes emergencias, como el incendio de La Fuente de la Junquera o el del Parque Tecnológico de Reciclaje (PTR), o acompañando a responsables municipales que "presumen con grandes palabras del servicio mejor valorado por los zaragozanos". Sin embargo, aseguran que "la realidad es bien distinta".
Entre las principales críticas figura la inexistencia de una normativa interna adaptada a la realidad actual. Según denuncian, el servicio continúa rigiéndose por un reglamento general de la década de 1930 y otro de la escala auxiliar de 1951, ambos "totalmente obsoletos". Esta situación, afirman, somete a la plantilla "a una continua confusión e indefensión ante su Jefatura", que "decide unilateralmente, de forma no motivada y dando órdenes orales aún cuando se le piden por escrito", en referencia al funcionamiento interno del servicio y no a las actuaciones de emergencia.
La representación sindical sostiene que esta falta de regulación se traduce también en cambios constantes de criterio y en una gestión basada en decisiones personales. Como ejemplo, señalan que los bomberos que cumplen 55 años dejan de prestar servicio operativo y pasan obligatoriamente a la escala auxiliar "sin saber qué puestos existen ni siquiera en dicha escala ni qué funciones asumirán, horarios ni turnos de trabajo definidos". Además, denuncian que la Jefatura decide "en función de su criterio personal" las funciones y horarios de estos trabajadores, les impide seguir promocionando, no les proporciona la formación necesaria para el nuevo puesto y "se les podría estar vulnerando el derecho de inamovilidad de su puesto de trabajo declarando vacante su plaza de escala operativa unilateralmente, contraviniendo abiertamente el EBEP".
Ante esta situación, la plantilla reclama desde hace años un reglamento específico para la escala auxiliar que establezca un catálogo de puestos, defina funciones, horarios y formas de acceso, y recoja los derechos y deberes del personal. Asimismo, solicita que el paso a esta escala sea voluntario, salvo informe médico desfavorable, para que los bomberos puedan prolongar su vida operativa mientras mantengan las condiciones psicofísicas necesarias.
Los sindicatos añaden que esta falta de regulación afecta también a otros ámbitos del servicio, como el reglamento general, las especialidades —entre ellas rescate vertical, rescate acuático, guías caninos o drones— y la propia escuela de formación.
Precisamente, la formación constituye otra de las principales denuncias de la plantilla. Aunque el Servicio de Bomberos de Zaragoza "se muestra a los medios de comunicación como puntero en formación de nuevas tecnologías e incluso da numerosos cursos a empresas y otros servicios de bomberos", aseguran que "la formación del propio personal del servicio queda relegada al último lugar".
Según exponen, actualmente no existe un plan anual de formación para la escala operativa y las necesidades formativas "se van abordando según la iniciativa y capacidad (siempre desde el voluntarismo) de los distintos turnos". Del mismo modo, la preparación de los bomberos de nuevo ingreso, de quienes ascienden o de quienes se especializan en áreas como rescate vertical, rescate acuático, rescate animal o la unidad de drones "es también improvisada y se sustenta sobre el voluntarismo de compañeros veteranos".
A juicio de la plantilla, esta situación supone que "el servicio profesional de bomberos de una de las ciudades más grandes de España funciona sin reglamentar ni planificar", mientras "la formación se da de puertas para fuera y los propios bomberos son abandonados sin que se planifique su formación".
Por todo ello, los bomberos y las bomberas que han participado en la asamblea dicen "basta", al considerar que el servicio "funciona sin reglamentar, como si de un cortijo se tratase", mientras la formación "se limita a fines propagandísticos del Ayuntamiento".
En este contexto, la plantilla reclama "más formación, mejor planificación y una reglamentación actualizada". Además, ha anunciado que adoptará medidas de conflicto colectivo si estas cuestiones no se resuelven, tras mostrarse "cansada de solicitarlo formalmente al Ayuntamiento y a Jefatura y de sentirse ninguneados".





